domingo, 29 de enero de 2017

CUESTION DE FE

(Judith Eisler)

"... yunar, me vestí y... para hacer tiempo... me entretuve mirando un mapa de Rusia. Siempre me había llamado la atención el hecho de que tras la proclamación de independencia de las -llamadas- repúblicas bálticas, un trozo de aquel  gigantesco país, fronterizo con Polonia y Lituania, hubiera quedado aislado del resto del mismo. Se trataba de un pequeño territorio abierto al mar, que en el transcurso del pasado siglo veinte había pertenecido asimismo, durante cierto periodo de tiempo, a Alemania.

 (Judith Eisler)

Cosas como aquella ocurrían a menudo, integraban el tejido elástico con el que se confeccionaba la Historia. Nada era inamovible, ni siquiera las naciones, y lo que hoy podía ser de una forma determinada, y de modo tan aparentemente justo y razonable que muchas personas estaban incluso dispuestas a defenderlo con su vida, mañana podía pasar a ser de otra completamente distinta, y hasta opuesta a la anterior, y existiría también, en este segundo supuesto, un buen número de hombres y mujeres capaces de morir por ello. A los seres humanos -siempre temerosos, siempre desvalidos- les encantaba adscribirse a una causa, una bandera, una ideología, para poder contar con un mito en el que creer. Y, yo, puestos a tener que confiar en algo que trascendiera a lo cotidiano, antes que en toda esa serie de asuntos que -sabía- accesibles, secundarios, incluso -como les he razonado- accidentales, prefería hacerlo en Dios, que era uno, era discreto y era eterno...".



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