martes, 10 de mayo de 2016

EL AZOTE DE LO CURSI

(Haven Kim)

Hablaba Baroja, don Pío, no me acuerdo si en "Las Noches del Buen Retiro" o en sus memorias "Desde la Ultima Vuelta del Camino", aunque lo más probable es que fuese en los dos sitios, de la aversión que se dio en su día, en España, digamos que en determinados círculos sociales medianamente ilustrados, por "lo cursi". Ser "cursi" era, en tiempos decimonónicos, lo peor de lo peor, y casi todo lo que hicieras o dijeses, podía, fatalmente, ser catalogado de cursi. Sin negarles esa característica a sus compatriotas, el escritor daba un paso adelante, como le correspondía, esto es obvio, y, a su vez, venía a considerar igual de "cursis", o todavía más, a muchos de los que se ufanaban descalificando a sus homónimos como tales. En resumen, que a finales del XIX, la España "cultivada" era, a juicio del pensador donostiarra, un hervidero de "cursis" e, incluso, la "popular" (ahí están si no: los sainetes, el refranero, esos remoquetes castizos tan de la época... para dar cumplida prueba de ello) tampoco se libraba de serlo.

Por mi parte, mucho me temo -hoy ya en pleno siglo XXI, con internet, windows y todas esa parafernalia de nuevas tecnologías de la información y de la comunicación marcando (impertérritas y ecuménicas) los rumbos nuevos del progreso- que continúa siéndolo. Acaso, incluso, últimamente, se haya podido acentuar con renovados bríos esa cursilería -ya saben, la clásica teoría del péndulo- y, tras unos tiempos pasados de cierta moderación: sobre todo los años setenta y primeros ochenta, el nuevo milenio haya venido a volver a deparárnosla de manera abrumadora, y, lo que resulta ser más doloroso, boyante. ¿No nos hallaremos, tal vez, ante un rasgo llamémoslo congénito -o, por lo menos, atávico- de nuestra idiosincrasia? ¿De una servidumbre emotiva que es innata a los usos y costumbres de los españoles como entramado social?

Podría ser. Lo cierto es que los jóvenes relamidos dan como penilla. Son el reflejo, más tierno, de una realidad inquietante. Nos alertan de que por mucho internet, y muchas hostias que haya, y muchos idiomas que se sepan (algunos), los españoles seguimos siendo bastante de lo nuestro, y que lo nuestro es "lo cursi", lamentablemente. No sé si me entienden.


Expongo el caso, tanto por lo representativo del mismo como por tratarse de un asunto que puedo presumir de conocer bastante bien. Veamos... en la actualidad es posible encontrar en la red un buen surtido de blogs en los que se reseña la narrativa que se está fraguando, aquí y ahora, por nuestros nuevos literatos. Me voy a referir, específicamente, a uno de estos blogs, uno muy concreto, "La Medicina de Tongoy", en el que, fíjense que curioso, a veces los propios escritores acostumbran a materializarse, cuando se debate sobre sus libros, para -como si se tratara de una joven madre con su desvalida prole- defender, a sangre y fuego, su pericia.

Leo ese blog, todas sus entradas, porque no me quiero perder la retranca ¡cien por cien marca de la casa! con la que su responsable, Carlos Tongoy, sabe salir airoso de todas las situaciones, sin apenas despeinarse ...ejeem..., y poniendo a cada cual en su sitio. Por mi parte, aunque participo en los comentarios con asiduidad, únicamente de manera esporádica... y con un comedimiento y mesura de los que por lo general no acostumbro a hacer gala en otras pautas de la vida... me he decidido a cuestionar -y siempre desde el punto de vista de las formas que no del de las ideas- los escritos de todos esos descollantes creadores noveles a los que me vengo refiriendo.

En esas contadas oportunidades, los aludidos me han atizado ¡hombre claro, no iban a quedarse quietos! Pero me han atizado mal, sin gracia, de manera desabrida, pueril, poco ingeniosa. Lo mismo ha sucedido con sus seguidores, cuando han querido intervenir para hacerse eco de las palabras de los otros, se han revelado asimismo incapaces de desenvolverse con una cierta ironía, con un mínimo sentido del humor. Muy al contrario, unos y otros, no han tenido el menor empacho en ejercer de oficiantes corrientes del tópico y la vulgaridad. Y todo esto lo han hecho, todos ellos y en todas las ocasiones, en unos términos y mediante un tono decididamente cursi. Desaforadamente cursi. ¡Qué lástima! 


Así andamos, mis admirados, con la cursilería campeando por sus fueros, imponiéndose a la naturalidad, sojuzgando a la sencillez. Porque si existe un denominador común en todos esos textos, extractados por Tongoy para ilustrar sus posts, un nexo principal que los aglutine, este no va a ser el de que resulten sosos, o rebuscados, o inverosímiles, o forzados, sino el de que, ya amalgamadas todas esas características según aciaga fórmula magistral de rancias raigambres celtibéricas, terminan por resultar, en general, rematadamente cursis. Frases en las que se emplean, con una desinhibición que asusta, verbos tan gilipollas como: "pergeñar", "maliciarse", "maridar", "muñir". En las que se confunde el verdadero sentido del humor con dudosos juegos de palabras. Oraciones donde se anteponen los adjetivos calificativos a los nombres. En las que se aplican... a los objetos... verbos propios de actividades de personas, y viceversa. ¿Por qué? se estarán preguntando. Muy sencillo, porque, en su ingenuidad e inexperiencia, "ellos" piensan que "lo literario" consiste en eso. "Un pastel pringoso de potingue rosa y calabaza escarchada, relleno de merengue, con media docena de guindas adornándolo por encima". ¿Es esta la clase de literatura que queremos?. Perdonen que les amargue el día, pero parece ser que sí. Por lo menos las editoriales, sí. Rotundamente.

Ahora aparecerá por aquí, el listo de turno, a decir, a imagen del bergante de don Pío, que uno es todavía más cursi que el resto por atribuirse la prerrogativa de llamárselo a los demás.  

¡Y unos cojones! 


(P.D Disculpas a todos por el "pasote" que acabo de meterme con el video. Me sabrán comprender. Imagino)

9 comentarios:

  1. Estoy completamente de acuerdo contigo, eso por un lado: cursilería. Pero además hay más y quizás peor. A saber:1) que más que la admiración (sentimiento intelectual bien generoso) y los admiradores lo que dominan son los partidarios (que espera la recíproca), y 2) una clara identificación/confusión, porque una cosa es el arte, y otra el mercado del arte, y una cosa es la literatura y otra cosa el mundo editorial, el mundillo literario etc. Por eso leer a los clásicos permite escuchar la voz de los muertos sin ninguna de las mierdas que empañan esa supuesta crítica de los autores actuales.

    P.S.- Del video mejor no opino

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    1. Antes, hasta los tontos era otra cosa: tenían su "aquél". El que no coleccionaba cajas de cerillas, sabia imitar a Alfonso Sánchez. El que no se sabía la alineación del Onteniente te presentaba a una prima de Almería que estaba de puta madre. Ahora, en cambio, lo quieren arreglar todo a bese de ciscarse en tus muertos y entonar a coro: "caca pedo culo pis". Y no es eso. ¡Vamos... digo yo!.

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  2. Hombre, me gusta saber que también tú tienes manías léxicas y consideras gilipollas a algunos verbos. No sé si estoy de acuerdo en que lo sean todos los que citas, pero sí que lo estoy, mucho, con la idea general. Y también me ha encantado tu reivindicación de los tontos "de antes", los de la alineación del Onteniente, las cajas de cerillas, Alfonso Sánchez o la prima maciza. Si te consuela, sigue habiendo tontos de esos, y yo sigo encontrándoles su aquel. Pero tontos de los otros, de los que no tienen ninguna gracia que los haga más llevaderos, también los ha habido siempre. Solo pasa que "antes" éramos más jóvenes y menos resabiados, y no nos ofendían tanto.

    Deberías dejar de ocuparte de los autores noveles más o menos descollantes, vivirías más feliz. Ignóralos, como yo hago. De hecho solo sé que existen porque tú hablas de ellos de vez en cuando, pero no sé quiénes son, ni qué escriben, ni quién los publica; ni me importa una mierda. Son tontos sin gracia.

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  3. AUTORES NOVELES.

    Ya. Pero en algo hay que matar el tiempo. Si me distrae y no le hago mal a nadie ¿noo...?

    LOS TONTOS. Decididamente ahora son más tontos, porque sabiendo menos, se creen que saben más. Y en cambio, a los que de verdad saben, les presuponen menos sabiduria de la que en realidad tienen. EL PUTO RELATIVISMO. Que si en lo moral no tiene un pase, en lo intelectual no tiene ni medio pase.

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    1. No, si yo lo digo por tu paz de espíritu. Anda que no hay cosas buenas que leer y que releer para emplear sabiamente el tiempo -lo de matarlo siempre me ha parecido más bien lamentable...-

      Respecto de los tontos, te digo lo mismo, conviene evitarlos como a la peste. El mundo está lleno de personas inteligentes e interesantes y la soledad bien administrada es una de las situaciones más placenteras imaginable. ¿Por qué, entonces, ocuparse de los tontos, más allá del mínimo que exigen las buenas maneras? Anda y que les den.

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  4. Vaya bluff:

    "Cupcake untoso, rosáceo potingue rosa, afrozenada calabaza, merengado, de guindas un tercio de docena y media en frosting bukkake", eso si es literario.

    Homemade yours, ...

    PS - Me acaba de llegar un puto enano por correo.

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    1. JA JA JA. Quiero ver crónica de El Enano en "Común Sin Sentido". O, por lo menos, aluiones. ¿Venía con marca páginas de Bertín?. Del temazo de hoy no dices ni mú ¿eh tunante?. ;-)

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    2. Lo malo de insertar el vídeo de youtube es que permites que sepamos cómo se llama.
      Si hubiera ido escondido en un hipervínculo, hubiera caído seguro...

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