domingo, 1 de mayo de 2016

DESLUMBRANTE FRANCISCO UMBRAL (Un ser de lejanías)


El hombre es un ser de lejanías, conjeturó Heidegger y afirma nuestro gran Francisco Umbral. Transcurridos, hoy, ya ocho años de la muerte del genio, uno, desprejuiciado, va a atreverse a poner en duda tal aserto.

La culpa de esos recelos, la va a tener precisamente él, Pacoumbral, su moderno proclamador. Ha sido terminar de leer "Un ser de lejanías" y sentirme devotamente próximo, ominosamente próximo, a su autor. Percibo, junto a mí, su presencia. "Hola, Paco".

Umbral en su libro, no pretendiendo apoderarse de nada -eso nos dice y no hay razón para pensar que vaya a engañarnos- termina por acaparar el mundo: se despide de todos, adueñándose del mundo. Ese Umbral amable, y golosamente desengañado, que se acoge en su jardín al refugio de la lejanía, la soledad y la huida, no deja de integrar a todos los escritores, todos los árboles, todos los gatos, todos los recuerdos, todos los libros que en el mundo han sido, a través del boulevard galante del otoño, los reflejos de cristal del invierno, los fuegos fatuos del verano y las dagas impunes de la primavera. Todos ellos -los seres y los sentimientos- confusos, y despavoridos, en medio de la soledad reiterativa del tiempo. Clavados, como crujientes libélulas de fósforo, al cartón inmenso de la nada. Livianos, como adjetivos tímidos y estériles, entre las páginas de "Un ser de lejanías".

Umbral nos consigue deslumbrar en "Un ser de lejanías" al ilustrarnos de que todo en la literatura -todo aquello que vale de verdad, quiero decir- es metáfora, como también lo es, ¿por qué no? se cuestiona, en la verosimilitud, o inverosimilitud, de la vida. Defiende, algo que ya sabíamos, y lo defiende a capa y espada, utilizando la capa para embozarlo y la espada volátil en volantines como si fuese una batuta de orquesta y él: un director espadachín y un poco sablista, que todo lo que les va sucediendo a los seres humanos ha acontecido ya, antes, muchas otras veces y que, en las novelas, a sus componedores lo único que les cabe hacer para no resultar tediosos ni infamantes, es jugar con el sueño y el turbillón de las palabras. Un juego al fin y al cabo en el que, el maestro, conceptúa a Borges un redomado experto (iba a decir... bellaco).


El lenguaje de Umbral en este libro -se ha dicho ya pero se tiene que volver a repetir- es deslumbrante, apabullante, casi intimidatorio. Las ideas son, en igual medida, poderosas, sabias, virtuosas. Huelen a verdad, que ya es decir mucho, cuando hablamos de ideas.

Mi conclusión, tras acabar de paladear su prosa y toda su prosopopeya -lírico sin ser épico, Umbral se mueve a sus anchas, a gusto como un pepe, por los terrenos únicos de la genialidad- es que el vallisoletano, además de ser uno de los dos mejores escritores españoles de todos los tiempos -junto con Baroja- es, en igual medida, el número uno, "the one", de toda la historia de la literatura universal, hasta donde a mí se me alcanza, a la hora de cohesionar en un único objeto muy bello, bellísimo -potente, cruel y nuevo- la imagen tangible de las cosas que crea y el gen del verbo con el que él ha querido concebirlas.

Entonces, ya lo ven, están, ustedes, no ante un gran libro, sino ante un gran espectáculo, gracias al cual van a disponer de la oportunidad de asistir, no solo a una imponente exhibición del lenguaje, conjugadas las palabras en un derroche de lirismo siempre que la tentación lo permite, sino también, y para mayor encomio, a una inmensa panorámica de la realidad, digna de una película divina, en la que van a coexistir las enfermedades del cuerpo con las cataratas del Niágara y las deposiciones de los pájaros con las bragas blancas de encaje. "Las bragas de los murciélagos de Dios" según, nuestro hombre, ha considerado oportuno ponernos al corriente. El sabrá. 

Después de todo lo dicho, queda solo proclamar la admiración más pura. Este post.


6 comentarios:

  1. Umbral y Baroja las cumbres de la literatura universal. Me encanta que seas tan desmedido en tus elogios. La mayoría lo son en cambio en sus censuras, críticas y vituperios. Lo tuyo se llama admiración, la más virtuosa (generosa) de las cualidades intelectuales. Y sólo tiene un ‘pero’, ¿Dónde colocamos a Homero, a Cervantes, a Shakespeare, a Dante, a Rulfo, a Rimbaud, a Lorca a…, y a…, y también a…? Mi opinión es que Umbral era un grandísimo prosista, intuitivo, metafórico, ocurrente, y un tedioso novelista, un poeta frustrado y un escritor que escribió y publicó demasiado, con lo que mezcló diluyendo lo lógicamente poco buenísimo (Mortal y Rosa, y un par de cosas más) con mucho autoplagio redundante que llaman estilo

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  2. Umbral y Baroja, los dos mejores novelistas en castellano. Umbral el tío más brillante, de entre
    los que leído, y aquí sí incluyo a los extranjeros, a la hora de crear sentimientos e imágenes. Eso es lo que he dicho. Y en eso me ratifico. Un abrazo!

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    1. A quien le pudiera concernir

      En mi intervención sustiuir "crear" por "conectar". Se escribe rápido, y, a veces, pasan estas cosas.

      Gracias.

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    2. Yo disiento. Salvo Mortal y rosa, que está escrita con las tripas después de la muerte del hijo, para mí (insisto, para mí), Umbral es un habilidoso titiritero, un maestro del lenguaje, un sonajero lindo. Pero claro, es que yo considero que la literatura está en otros sitios también, sitios que me gustan más que los de Umbral, en los de los poetas que consideran que el silencio es el susurro de los dioses, o en relatos como el de Richard Ford (dentro de En Francamente, Frank) de ‘Todo podía ser peor’

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    3. Por supuesto que Ford es uno de los grandes. Además pienso -fíjate- que su hieratismo no es una pose. Si bien, como bien dices de Umbral, se acaba autoplagiando. Pero eso es normal: la edad y la obra. Aunque siempre van a tener detalles que apreciar a fondo. A otros yankees de ese palo me los creo ya menos. Carver (muy generacional/politely), Philip Roth, Coetzee (que no es yanqui). A McCarthy directamente no lo soporto. Va de listo.

      En la novela, también hay un barroquismo de la sencillez. Más forzado, menos creíble, a mi juicio, que la desenvoltura en lo barroco, porque es menos literario. Y la novela, por si misma esencia, tiene que ser literatura, ficción (con todo lo que eso conlleva).

      Igual que yo he disfrutado a tope con el libro de Beattie que me recomendaste, tú deberías leerte, "Un ser de lejanías". En serio. Un abrazo mu juerte al estilo del Jerte. ;-)

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  3. Me gusta mucho la prosa apabullante como bien dices tú de Paco Umbral. No he leído esta obra que reseñas, pero me gustaron muchísimo "La leyenda del César visionario", "Mortal y Rosa", "Travesía de Madrid", "La noche que llegué al café Gijón", "Los helechos arborescentes" y "Diccionario de literatura". Recuerdo con mucho cariño literario sus artículos diarios en el diario "El Mundo".
    Hace tiempo que no vuelvo a él. Pensaba que no habría envejecido bien, pero tú reseña me está haciendo vrevisar este convencimiento. Tendré que darle otra oportunidad, ¿no crees?
    Un abrazo

    PD.- Comienzo a seguir tu blog a partir de ahora para así tener más a mano tus escritoa

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