sábado, 7 de mayo de 2016

CRITICA DE "EL ENANO" de Pär Lagerkvist

TODOS SOMOS ENANOS

(Paolo Veronese)

Yo, el primero. Y mi padre y aquél otro. Y... usted también lo es. Todos somos enanos.

Si usted, amigo lector, es de los que se mueven como pez en el agua en el desasosegante mundo de lo políticamente correcto, olvídese de este libro, va a fastidiarle, lo va a pillar en pelotas. Si, de vez en cuando, reconoce que se pasa un poco con sus calculadas correcciones, entonces, échele una ojeadita, estoy seguro de que le va a provocar cierto morbo. Si, en general, lo de lo fariseismo le toca los cojones a fondo, entonces... entonces va disfrutar como chancho.

Quien nos cuenta la historia, en primera persona, es un enano, un enano realmente pequeño, que habita en una corte italiana, de las del Renacimiento, desempeñando funciones de asistente del príncipe. Un enano que ¡ni mucho menos es un bufón! -ya se encarga él de repetírnoslo en varias ocasiones, atribuyéndole, por demás, el vergonzante papel al amigo de valor del príncipe y amante de la princesa- sino una especie de mayordomo, aunque él gusta de imaginarse ser el perfecto alter ego de su señor.

Como el enano está jodido y no es para menos -estamos hablando de sesenta y cinco centímetros de estatura- quiere que todos los demás -los que se ríen de él y hasta le patean en la rabadilla para despertarlo, y, lo mismo, los que no lo hacen- también estén jodidos, en especial la propia princesa, por puta, y su hija adolescente, por gilipollas y por fea. Y en esto, básicamente, consisten las andanzas de nuestro héroe: en pasear altivamente por los pasillos de palacio, al servicio de su señor, reprimiendo todo el tiempo las ganas de darles su merecido a toda esa serie de fantoches con los que tiene que convivir a diario, y en escribir en un papel, por las noches, en el cuarto de los enanos, todo las cosas que van sucediéndole y las opiniones que, estas, le suscitan.

¿Y qué es lo que le va ocurriendo? ¿Cuáles son esas memorias que componen el grueso de su crónica? La gesta principal, que, por demás, es la etapa más dichosa de su vida -él mismo no tiene el menor empacho en proclamarlo así- es la crónica de la guerra que el príncipe, su amo y su ídolo, decide emprender contra el reino vecino para saquearlo y apoderarse de sus tierras. Ahí nuestro hombrecillo va a sentirse colmado y feliz por disponer de una oportunidad única de pertrecharse de yelmo, y espada, y poder saciar su sed de sangre.

(Brueghel el Viejo)

Luego, de nuevo, llega la decepción. La guerra que aparece en el libro, y por la que suspira el enano, va a desarrollarse como el resto de las guerras que en el mundo han sido, y, tan absurdamente como dio comienzo, va a alcanzar, para gran pesar de nuestro escarnecido (y enardecido) personaje, su final. Nada va a fastidiarle más a Piccolino que la contienda justo vaya a interrumpirse en pleno asedio de la capital enemiga. El asunto le resulta de todo punto incomprensible. ¿Y a quién no? ¿No?

El fin de la guerra. Otra decepción más que atribuirles a esos seres imperfectos: "los hombres", que tanto detesta. El enano presume para sí mismo de ser hijo de una estirpe distinta, la de los enanos, una raza de elegidos que poco tiene que ver con la de los "hombres" como él la llama. Menudos imbéciles están hechos estos últimos. Pero ¡ay! los ideales que él alberga son tan nobles -téngase en cuenta que su canon de humanidad es Bocarossa, un condotiero gigantesco, velludo y fiero como un oso- que no puede evitar odiarles también a sus pares, cuya voz atiplada y su servilismo... para con los señores... le resulta de todo punto intolerable. El es el verdadero "enano", los otros, esos mierdecillas asustadizos, no son dignos de merecer llevar tal nombre.

Ocasiones tendrá Piccolino de hacer veraces sus designios, pero ponerme a exhibirlas ahora supondría la indelicadeza de incurrir en eso que actualmente se califica como spoiler y a lo que toda la vida de dios, los lectores, se han venido refiriendo como: destripar el argumento. Reprimamos, pues, la tentación y suplantémosla por el encarecido consejo de proponerles a todos ustedes convertirse en testigos, directos y sin nuevas ideas preconcebidas, del desarrollo de todos estos episodios. Para ello, claro está, tendrán que hacerse con la novela. Y leérsela. Sano ejercicio intelectual que les va a poder venir al pelo para enterarse, o bien corroborar, que los seres humanos estamos hechos casi todos unos cabrones, que los pocos que aparentan no serlo, también lo son en cierta medida, y que todos esos defectos: físicos, intelectuales o, incluso, afectivos, que, con el paso del tiempo, hemos aprendido a asimilar e incluso, al cabo de más tiempo, considerar... sólo por ser nuestros... una especie de íntima virtud, están ahí, siguen ahí agazapados, al acecho, aseteándonos la autoestima, para consentirnos el solaz de clamar, cuando nos figuramos la ocasión propicia, por una justa venganza.

Obra maestra. Y no hay nada más que decir.



17 comentarios:

  1. Querido Julian:

    Enaltecida mi curiosidad por tu jugosa crónica, he hecho una búsqueda somera (wikipedia) en la que se menciona el libro, pero no se dan datos de editorial y esos detalles menores que facilitarían la lectura, que estoy interesado en disponerme a acometer.
    ¿Un enlacito, si fueras tan amable?

    Por cierto; soy tan necio que no conocía la canción de Nick Lowe, que ya ha pasado a engrosar mi reproductor de emepetreses.

    Gracias.

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  2. También es una obra maestra el temazo de Nick Lowe que has puesto para ilustrar la entrada.

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  3. Hola a todos!

    Ya nos vamos entendiendo. Por lo menos, nosotros tres. Un temazo como el de Nick Lowe -del que, por cierto, me extraña horrores que Alberto no conociera- va a ser siempre superior, como obra de arte, a la más depurada de las novelas que en el mundo han sido (no están incluidas las mías; je, je, je....).

    La música es lo máximo. Siempre.

    En cuanto a "El Enano", me había hablado de ella un compañero de trabajo, y al ir a Madrid esta Semana Santa, a ver a mi madre, le eche un vistazo a una colección de esas, de premios nobel, que ella tiene en el salón y comprobé, para mi sorpresa, que se hallaba contenida en el tomo.

    Como habréis podido comprobar Lagerkvist ganó el nobel de literatura del año 1.951. Me imagino que la forma más fácil de hacerse con el volumen es en librerías de lance. Aquí, en Barcelona, en el Mercado de San Antonio.

    Un abrazo para ambos!

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  4. Acabo de encargar una edición, de Orbis, que también incluye "Barrabás" y "El verdugo".
    Me he fiado, así, a lo loco. Espero no quedar defraudado. Me juego 4.93 napos.

    Algún día te detallo las cosas que sé que no conozco y te harás una idea de las que ni siquiera soy consciente de desconocer. De ese mismo disco ("Labour of Lust", 1979) tengo "Cracking up" y "Without Love".

    Gracias.

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    1. Son las otras dos buenas del disco. En cambio, de el de The Sinceros las canciones que conseguiste localizar son, a mi juicio, las dos más flojas.

      Lo del libro. Que yo sólo pongo la mano en el fuego por "El Enano" ¡ojo! y el montante ecónomico de la decepción, si no llegara a gustarte, sería tan solo de 1,65 napos, porque, según me dices, tú te has hecho con tres novelas.

      Pero te va a gustar ¡ya lo creo! ¡Un abrazo!.

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    2. La wiki dice que la novela más representativa de Pär es "Barrabás". En todo caso, pagar cervezas para explicar mi ignorancia elevaría la cuenta por encima me llevaría a candidato a aparecer en los Panamá Papers, sin exagerar.

      La novela la he pillado en una librería de Jerez; espero que venga con una estampa de Bertín para usarla de marcapáginas.

      Gracias.

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    3. Y espero que me ayude a superar la imagen del enano de Game of Thrones, al que sigo viendo en "Un funeral de muerte".
      Y no me lo creo, claro.

      Gracias.

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  5. Supongo que lo dices irónicamente, porque la mejor de las canciones nunca se podrá comparar con la mejor de las novelas: "A Day In The Life" o "Visions Of Johanna", por ejemplo, son lo más alto a lo que ha llegado el rock and roll, pero no se pueden comparar con "Moby Dick". (Otra cosa es que la novela en cuestión la hayan escrito una Almudena Grandes o un Antonio Muñoz Molina, pero hablábamos de buenas novelas.)

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    1. No lo decía irónicamente. Lo siento.

      Moby Dick, puede representar, más trabajo, incluso más talento. Pero ahí falta esa chispa mágica de la inspiración que sólo se encuentra en las canciones. Y si bien, desde el punto de vista "entrega y valor", podría llegar a admitir la supremacia de Moby Dick sobre "A Day in a Life" por lo motivos expuestos: curro, dedicación, talento... en modo alguno lo voy a hacer sobre el conjunto del Sgt. Peppers de la que la que la canción que citas forma parte. Vamos... ¡ni jarto grifa!.

      ¡Un abrazo, monsieur!.

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  6. Una de las cosas que más me gusta de este blog -que frecuento desde no hace mucho pero al que hecho un vistazo siempre, desde que empecé a habituarme-, es que plantea alternativas: en ocasiones me gustan los textos, en otras son las canciones; en muchas, son ambos.

    Es una situación poco frecuente: sigo blogs en los que se fuerza a elegir entre música o literatura, como si debieran ser excluyentes.

    Lo que me gusta (sean canciones, libros, cine o porno), para mí es bueno. Tratar de imponerme un criterio que no sea el mío no va a funcionar (no conmigo). Acepto sugerencias y, guiado por imprecisas intuiciones, las sigo. Lo bueno que tiene la música es que en 15 segundos soy capaz de decidir que ya he tenido suficiente y que no voy a dedicarle más tiempo. También ayuda que me acompaña con un soniquete que se apodera de mí y que en ocasiones no puedo abandonar.

    Los textos: algunos, me entretienen; muy pocos, me cambian por completo y hacen que sea distinto y que trate de ser mejor.

    ¿Cómo voy a renunciar a ninguna de esas cosas?

    Coda final: hay música estupenda posterior a los años 60's. Tengo dudas de que haya demasiada literatura actual que merezca la pena.

    Gracias.

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  7. Uno intenta desengancharse de los blogs desde hace ya tiempo. Pero de vez en cuando, en sitios como este, uno descubre escritores que descconocía y, otra vez, vuelta a empezar.

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  8. Bueno, bueno, bueno... se trata descubrir Tesoros Ocultos ¿O no es esa la esencia de la aventura? ¿Y no es la aventura la gracia de la vida? Todos los grandes VIVIDORES (con mayúscula) han sido unos grandes aventureros. Sin movernos del salón de casa, que aun no son vacaciones, intentemos emularlos.

    Propongo a cada una de las personas que se pasan por el blog y le apetezca hacerlo ¡faltaría más! que nos recomendase, a los demás, algún libro medio desconocido que, sin embargo, a ella le haya parecido impagable.

    Veremos.

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  9. OK, ahí va el mío:
    "El indagador". De Frederick Barthelme (hermano de Donald). Si Donald es un postmoderno desatado, Frederick, menos famoso, menos imaginativo, escribe en ese estilo genuinamente americano que por alguna extraña razón se han empeñado en llamar "minimalismo", a medio camino entre el desapego de Carver y el (tú lo has dicho) hieratismo de Ford.

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  10. El libro más importante que recuerde haber leído, impagable (y ahora inencontrable):
    George Horace Lorimer: "Cartas de un comerciante" (Bibliotheca Homo Legens, 2006)

    El libro que más veces he marcado, subrayado, anotado, citado, recordado.

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  11. Venga, va: "Love's Lovely Counterfeit", de James M. Cain, una obra maestra de los años cuarenta a la altura (sino mejor) de la mucho más conocida "El cartero siempre llama dos veces". En la década de los cincuenta Allan Dwan la llevó al cine con el título "Slightly Scarlet" y logró una película igualmente memorable.

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  12. Hay que ponerse a investigar. No quedan más cojones...

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