sábado, 13 de febrero de 2016

UN BESO EN LOS LABIOS

(Homenaje a Hooper. Richard Tuschman)

Soñé con una noche en la que no era capaz de dormirme, la noche de una tarde en la que el aburrimiento tenía acorralado a mi instinto y había embotado mi razón. Sin otros recursos, había terminado acogiéndome al amparo del sueño.

Salí de mi cama, salí de mi cuarto, salí de mi casa, en aquel sueño, y en la calle vi destellar en la distancia un enjambre de luces desenfocadas similares a las de las velas de una procesión. Probablemente me hallase en algún lugar de Andalucía. O tal vez en Méjico, aunque nunca hubiese estado allí en mi vida consciente. El tiempo parecía corresponderle al futuro. Lo cual era extraño, ya que, por aquellas fechas, el futuro no era algo que me preocupara en demasía.

Ella había aparecido de improviso por mi apartamento. Pretendía que fumásemos cannabis. Sólo se me ocurrió pensar que la vida, a veces, no era sencilla de comprender del todo. Y que era probable que yo le gustara más de lo que a mí podría habérseme llegado a pasar por la cabeza cuando coincidíamos en los ascensores o nos cruzábamos, furtivamente, en el portal de la casa.

No sabía muy bien como reaccionar, quince años de diferencia, o así, eran a todas luces demasiados. Los pisos estaban uno justo encima del otro. Ella vivía con sus padres y con su hermana adolescente. La hermana le gritaba a su madre unas cosas terribles. Salimos juntos al balcón. A lo lejos se alcanzaban a ver las luces de la plaza. Ella, como era discreta, siempre me lo había parecido, guardaba silencio. Esperaba algo. Una reacción por mi parte. Lo acababa de dejar con su novio, según me había dicho, y probablemente le gustaría que le dijese lo bonita que era.

“Este año no pienso ir a las procesiones..." me confió "... a ninguna". Escuchar su voz en el balcón, dándole unas pitadas a un porro, me resultó algo sumamente extraño. "¡Ni en sueños!" remachó.

“Ahora mismo... sí, justo ahora mismo, nos hallamos metidos los dos dentro de un sueño” quise hacerle notar.

Justamente en ese momento, desperté. En mi memoria borboteaban estas palabras: "Lo siento, ya es demasiado tarde".

Y la voz sonaba tan dulce como la de la chica a la que por primera vez, hacía de eso millones de años, besé en los labios.


5 comentarios:

  1. Esa policromada e hiperrealista foto supuestamente homenaje al gran Edaward Hooper es feísima, pese a la modelo, d eun mal gusto excelso

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  2. No sé la foto; pero la canción es estupenda.

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  3. Muy bien, Lansky ¡haciendo amigos!¡Ja ja ja!. Eso tiene que significar, ni más ni menos, que el resto de imágenes que he ido colocando en los posts, a lo largo del tiempo, sí que cuentan con tu placet. Y son mayoría. Pero bueno... la verdad... es que, como bastantes veces, es posible que tengas razón y la afoto sea una cursilada.

    Alberto, estoy encantado que te pronuncies sobre la música, a la que concedo un mérito infinitamente mayor al de la literatura.

    Gracias a ambos por comentar ;-)

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    1. No, las demás fotos simplemente no me rechinan tanto como esta.

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