domingo, 21 de febrero de 2016

DIEZ COSAS QUE LE GUSTAN A (casi) TODO EL MUNDO, PERO QUE A MÍ, POR LO QUE SEA, NO TERMINAN DE CONVENCERME

(Marina Marina)

1. EL CINE. La tele no la incluyo en la lista, porque hay montones de gente a la que no le gusta. O eso dicen. Aunque es posible que mi desdén hacia el cine lo tenga porque lo considere padre putativo de la tele. O, a lo mejor, no. El cine. Sí. Te sientas, te quedas mirando y ¡ahí me las den todas! Ni un resquicio para que, al contrario de lo que pasa con los libros, tu imaginación tenga cierto protagonismo en el asunto.

2. LA VOZ DE FRANK SINATRA. ¿De verdad Frank Sinatra tiene una voz tan particular, de verdad canta tan bien? ¿Me lo cuentas o me lo dices?.

3. ITALIA. Italia es triste. Los italianos son tristes. Por eso me gusta ir a Italia, en vacaciones, cuando llevo una buena temporada sintiéndome alicaído en mi vida cotidiana. Un paseo junto al lago de Como, por el muelle de Nápoles o por la periferia de Milán constituyen la receta perfecta para concluir que, después de todo, mi vida no es tan insípida como me a mí me da por pensar algunas veces. En cualquier caso... ¡Forza Italia!.

4. LOS PERIODISTAS "INQUISITIVOS". Y abarco todas las categorías: desde los modositos, tipo Evole, a los impertinentes, como Mercedes Milá, pasando por los imperturbables, sello Mejide. Seguro que a sus abuelas, todo ellos, les parecerán unos hachas. Y a los telespectadores de los share, lo mismo. A mi juicio, con eso ya tienen más que suficiente. ¡Hala!.

5. EL CHAMPÁN. Sí, ya lo ven, no me gusta el champán. Y... ¿el cava?. ¿Y ezo qué ez?. Llamar cava al champán me resulta una fatuidad absurda. El champagne francés lo habré probado dos o tres veces en mi vida y... tampoco me gusta. ¿Cómo me va gustar si más o menos es lo mismo que el otro, el Codorniu? Las razones no me las explico. A lo mejor derivan de un déficit de citas galantes.

(Dubossarsky Vinogradov)

6. LAS MASCOTAS. Un amasijo de pelos y saliva deambulando a sus anchas por tu casa al que terminas por coger cariño, que, de repente, cuando tú menos te lo esperas, va y se muere. ¡Putadón!. 

7. LA CORNISA CANTÁBRICA. Podría ser preciosa, pero el desastre estético en materia urbanística es de tal magnitud en la cornisa cantábrica, que el decorado acaba desnaturalizando al escenario. ¡Uralita rules!.

8. LAS SOBREMESAS. Ni la conversación más acerada del Woody Allen más pletórico es capaz de superar a una buena siesta. Es posible que la sonrisa de Emily Blunt sí que la superase. Pero... en ese caso... ¿por qué no intentar que la chorva se apunte a echar una cabezadita contigo?

9. SALIR DE MARCHA EN MADRID. Definitivamente insoportable. Una ciudadanía socialmente compartimentada de manera drástica. Copas de garrafa. Gente ruidosa y mal educada. Además... salvo milagro... ¡no te comes un colín!.

10. LA ROPA DE MARCA. La ropa de marca no solventa el mal gusto, muy al contrario, lo intensifica. Salvo que hablemos de Dior y tu sexo sea femenino. Si eres tío, y vas de "modelito", vas haciendo el canelo, el hortera, el petrimetre o el currutaco (según tus hechuras físicas y el conjunto de las prendas que hayas elegido para maquearte). En este aspecto no me importa asumir conscientes afinidades perroflauteras. Y es que... ¡aunque la mona se vista de seda...!.

Y UNA MAS, DE PROPINA...

11. LOS TAXIS. ¿Dónde está la gracia de subirte al coche apestoso de un tío que es la primera vez que ves en tu vida a quien tienes que estar siguiéndole la corriente todo el rato y, encima, te cobra una pasta por ello? ¿Me lo explican?. Tal vez en Portugal que el chófer siempre se apea para abrirte y cerrarte la puerta, y tal... la cosa sería distinta. Pero en España, y más concretamente en Madrid, que es lo que mejor conozco, montarte a un taxi es casi, casi, un acto heroico, y yo soy más bien del montón. En el autobús o el metro con el i-pod a tope y un currela de Ambato, o de por ahí, con los dedos manchados de yeso, de pie, a mi lado, es donde de verdad me encuentro perfecto. ¿Algún problema?.


11 comentarios:

  1. Estás en tu derecho, cómo no, pero deberías reflexionar sobre dos cosas: primera, que todas son insuficiencias tuyas, no de las cosas que rechazas; y dos, que encima te ufanas de ello. Julián, con afecto, nadie te reprocha que no te guste el cine (el buen cine, se sobreentiende), más bien incita a la compasión; o que se te vea el plumero llamando mascotas a los perros (es como llamar descendientes a tus hijos), pero lo único que multiplica la ignorancia es hacer de ella una divisa, una honra, en lugar de intentar paliarla educándose. La ignorancia tampoco es una forma de ser original

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    1. Todo lo que dices es verdad. Por supuesto que todo eso son deficiencias mías. Y la forma de expresar esas deficiencias en el escenario del blog, únicamente una forma de tratar de hacer literatura. Algo que me satisface. Pero vaya... que a por ninguna de todas esas cosas que, he referido,no gustarme, siento el menor aborrecimiento. En las bambalinas cunde la desazón que no el desprecio.

      Y si es verdad que no soy ningún santo, está claro, también lo es que tampoco soy ningún bellaco descerebrado. Y, entiendo, que también esto otro está claro. ¡Un fuerte abrazo!

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    2. Siempre me ha gustado lo bien que te tomas las críticas, Julián. Pero insisto en que te ufanas de esas deficiencias: "¿Dónde esta la gracia de...", repites, bueno, pues deberías buscarla.

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  2. Coincido con casi todo, salvo con lo de Italia (una cosa es el norte, y otra el sur). Y me apena sobre todo lo de la "cornisa" cantábrica

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    1. Pero... de la cornisa cantábrica ¿qué es exactamente lo que te apena? ¿Que yo opine eso o que esté tan descuidada como digo?. Con lo de Italia, ya has visto que he introducido matices y hasta una redención final ¿Cómo me iba a atrever a no terminar redimiendo a Italia?. Si lo hizo ¡hasta Patton...!

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  3. Bien por lo de Italia.
    Lo del Cantábrico, quiero decir que estoy de acuerdo contigo: menudo desastre inmobiliario han hecho.

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    1. Jesús. En Castilla, y las provincias del Cantábrico son justo el norte de Castilla, la Castilla litoral, las inquietudes digamooos... de naturaleza estética... han permanecido desde siempre en un discreto noveno plano. ;-)

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  4. ¿Qué litoral español se salva del desastre, ya puestos?

    Por comparar, de las cosas que no te gustan, a mí sí las 1, 3 y 7, aunque hace tiempo que no voy a ninguno de esos sitios. También la 6, aunque, como bien dice Lansky, no me gusta el término "mascota". Me son indiferentes (vamos, que no me afectan), la 2, 5, 8, 9, 10 y 11. Finalmente, comparto tu aversión en la 4.

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  5. La costa del norte de Galicia se va salvando. En mi pueblo pararon alguna obra, y si bien cabe lamentar que no llegaran a ejecutar sumarísimamente a los chorizos del ayuntamiento que la habían permitido previo acuerdo de comisión, se ha sentado un precedente.
    Me encantan los perros, en la casa de Galicia tengo varios, pero no podría tenerlos en un piso, y tampoco un hámster, una ardilla, una serpiente, o cualquier otra bestezuela nacida para vivir en espacios abiertos.
    Lo de los periodistas incisivos me recuerda a una frase de una novela de Juan Madrid, algo así como que “Julito se creía un tipo muy duro, y seguro que en su casa lo era, con su mujer y con la criada”.
    Sinatra canta bien, pero me parece que Elvis Presley tiene una voz más personal, mucho más atractiva. (Y Bob Dylan también, al menos hasta hace unos pocos años.)
    En Londres los taxistas cierran la puerta desde su asiento y te aíslan en el de atrás (separado del delantero por una vitrina), supongo que para que no puedas huir sin pagar. Esos sí que son unos taxis deshumanizados y poco acogedores, da la impresión de que te van a llevar a la fuerza a un suburbio para hacer contigo algo como lo que le hicieron sus viejos compañeros de correrías a Malcolm McDowell en “La naranja mecánica”, después de que éste saliera de la cárcel.
    (Me permito anadir algo a lo que le doy vueltas estos días: me gusta “Madame Bovary”, pero me parece muy superior “La Regenta”, tal vez inspirada por aquélla.)

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  6. OK. Puntualizaciones. La lista se compone de cosas que no me terminan de convencer, no de cosas hacia las que tenga aversión. La lista es de cosas que le gustan a casi todo el mundo y a mí no (o no demasiado) y, en este sentido, hay un montón de gente que es crítica con el desarrollo urbanístico el el litoral mediterráneo. Por otro lado de Finisterre al Tuy, yo lo calificaría litoral atlántico. El Eo, para mí, marca la linde de Castilla. La Castilla litoral, a la que he aludido, discurriría desde Ribadeo hasta Irún. Es en toda esa franja costera, donde, excepciones a salvo, siempre las hay, el mal gusto campa por sus fueros.

    Antonio tú dices, de La Regenta, lo que mantenía Borges, y defiendo yo, respecto de "El Primo Basilio", que le da sopas con honda a doña Emma."El Primo Basilio" es la polla.

    Gracias a todos los comentaristas por vuestras opiniones.

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  7. Coincido contigo en Frank Sinatra, que buena voz tenía, pero la empleaba para cantar cosas que nunca me han dicho ni fú ni fa. Y en los periodistas. Ser exhibicionista y vocacionalmente inquisitivo me molesta en todo el mundo, no solo en ellos. Pero a ellos se les nota más. Y en el champán, bueno o malo: un desagradable vino blanco lleno de innecesarias pompas que esconden el posible sabor, las raras veces que lo tiene, y que, además, la gente se empeña en tomar a palo seco y le cae fatal al estómago. Y en la ropa de marca, que no sé si me sentaría mal o bien porque es muy cara y nunca me la he comprado, cosa que no me importa nada, porque no me suele parecer especialmente bonita.

    (Comprendo, como dice Lansky, que estas cosas pueden ser culpa mía y no suya, pero me da igual, estoy ya muy viejo para reeducarme).

    No coincido en absoluto en el cine, que es cierto que deja a nuestra imaginación menos margen que un texto, pero habla a nuestras emociones de una manera tan directa y tan suya que no veo modo de sustituirlo por ninguna otra cosa. Ni en Italia, de la que, como apunta Jesús, solo conozco de Roma para arriba y que no me parece triste en absoluto. Ni en las mascotas, a las que efectivamente es espantosos llamar así, como si fueran Coby (muy bueno lo de los "descendientes", Lansky); todo el mundo se acabará muriendo, y no dejamos por eso de querer a nuestra gente para ahorrarnos disgustos. Ni, sobre todo, en lo de la Cornisa Cantábrica. Visita las costas de Lugo, y las de la mayor parte de Coruña y de Asturias, y las de buena parte del Pais Vasco. Siguen siendo espléndidas, e impolutas en gran medida. Y hasta las más devastadas, las de Cantabria, antes Santander, conservan en medio de la floración hortera de las urbanizaciones y de las torres un sabor al que yo no encuentro parecido en ningún otro sitio no ya de España, sino del poco mundo más que conozco.

    Las sobremesas, pues depende de cuándo y con quién. Para ser buenas deben ser sobrevenidas y no planeadas, pero las hay. La Marcha en Madrid la conozco poco, pero la escasa que he visitado no me ha parecido "socialmente compartimentada". O sí, y no me parece mal: siempre es posible encontrar un lugar para la clase de gente que te apetezca ser en ese momento. En cuanto a los taxis, algo hay de lo que dices, yo prefiero el Metro, y aguantar que el taxista te dé conversación es un coñazO; pero están calentitos, y entrar en uno de ellos es abdicar durante un rato de tener que protagonizar tu propia vida: que te lleven. A veces viene muy bien.

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