domingo, 3 de enero de 2016

Una obligada introducción a la crítica de "EL REINO" de Emmanuel Carrere

(Pieter Saenredam)

Desde siempre me ha parecido un poco absurda -más, últimamente, que me ha dado por perder el tiempo en reflexiones que nada útil habrán de reportarme- toda esa gente que afirma creer en Dios, pero no, así, en la iglesia (católica, habrá de colegirse tratándose de este país). Por un lado, el asunto se me antoja un tanto esotérico o infantil: gente capaz de creer a pies juntillas en algo que no es materialmente constatable pero a la que, sin embargo, le resulta imposible creer en algo que tiene ahí a la vista, al alcance de la mano. Por otro, soy incapaz de sustraerme a la tentación de juzgar a todos esos “marisabidillas” como personas un tanto vanidosas, incluso soberbias si me apuran, por considerar que sus aspiraciones y modos son más fácilmente asimilables -y, por ende, equiparables- a los de la divinidad, que a los de los simples humanos -los miembros del clero- que organizan y disciplinan el culto que convendría serle rendido a aquella.

Lo que a mí me sucede es justo lo contrario, resultándome sumamente difícil, bien que me afano en doblegar las reticencias, creer en Dios, no tengo la menor dificultad en creer en la iglesia católica. ¿Cómo voy a tenerla si cada domingo voy a misa? Sí: escucho misa cada semana rodeado de una serie de personas sonrientes y afables ajenas a toda ostentación. Ni una sola marca de moda. Ni un único gesto mínimamente presuntuoso. Cero joyas. Discreción y mesura. Sólo aprecio tranquilidad y buenos modales entre toda esa serie de seres humanos que se han reunido allí a escuchar la palabra del sacerdote (que no sé si será también la palabra de Dios) y a rezar. Y, claro está, yo creo en ellos. Debo hacerlo.

(Morgan Weistling)

La palabra del sacerdote. El sacerdote -un tipo joven, con gafas, escaso de pelo- nos habla a los congregados, en cada ocasión, luego de la lectura del evangelio, de aquello que a él le parece que podría venir a cuento. Improvisa sin papeles delante, expone correctamente, entonando, sin aspavientos. A veces se equivoca, a veces… menos… se embarulla, pero acostumbra a decir cosas sensatas en un tono mesurado. Vocaliza bien. En cualquier caso, no parece un gilipollas. Y yo creo en él. Debo hacerlo. Al punto de sonarme las palabras del resto de los predicadores que pugnan por colarse en mi vida desde los medios de comunicación de masas: políticos, periodistas, caricatos… un lastimoso muestrario de imbecilidades y sofismas, al lado de las suyas.

Todo esto viene a cuento, ya que me dispongo a hablarles, en el próximo post, de “El Reino”, el último libro de Emmanuel Carrere, avezado escritor parisino, y su impecable tratamiento de la figura de Cristo y de la religión fundamentada en el canon de sus pretendidas enseñanzas. El cristianismo. Nuestra religión.




9 comentarios:

  1. "El Reino" es el mejor libro que he leído el año pasado. Una lectura con anécdota: me enteré de su existencia a mediados de agosto, cuando estaba pasando una temporada en Italia. La combinación de uno de mis autores favoritos y de uno de mis temas favoritos hizo de modo inevitable que se me despertaran unas ganas tremendas de leerlo, como podéis imaginar. Aún no se había publicado en español, pero sí que lo encontré en italiano, y aunque mi dominio de la lengua de Dante no daría ni para aprobar el examen de grado A1, lo devoré en muy pocos días (con no más de una visita al diccionario cada página, por término medio). Que un autor consiga atraparte en un idioma que conoces sólo muy vagamente, creo que está a la altura de muy pocos escritores.

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    1. Querido Jesús. Algún mérito habrá que adjudicarle también al traductor, ya que el idioma de Carrere es el francés. Aunque, bueno, no creo que en la traducción entre estas dos lenguas se pierdan demasiado los valores originales del texto.

      El responsable de la "Antigua Biblos", listado de blogs al margen, me sugirió colaborar en su web con alguna crítica y no se me ocurrió ocuparme de otra mejor que de la de "El Reino". Pero, claro, como cuando yo me dedico a eso también hablo de mí, y su blog no va de ese palo, me dedique a despiezar al monztruito y a adelantar aquí, en Arquetipo's, mis intenciones de reseñar la novela en Biblo's (parezco el Jonjeloe de pubs en la costa del sol en plenos 70's ¡qué flash!) cuando Antonio diera su aprobación. Luego la colgaré también aquí. Pero, primero, en Biblo's. Las exclusivas son las exclusivas. Ja ja. Ya me dirás que es lo que te parece. Feliz 2.016.

      (Por cierto... ya pillé lo de 1.515-1.515; que, de entrada, me creía que era el año pasado, pasado por el tamiz del algún cifrado rarito, de esos que tu dominas, y lo que te puse en el blog no venía en modo alguno referido al proceso secesionista catalán, sino a todo el estado en su conjunto.

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    2. Por supuesto, buen trabajo el del traduttore.
      Espero ver pronto tu rrseña
      Un saludo

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    3. A mí me pareció una gran novela, aunque no la mejor del año que he leído, como afirma Jesús. Me gsuto mucho como se articulan las vivencias del narrador en tiempo presente, con su creer y no creer sucesivos, y la historia de Pablo, al que siempre he considerado el artífice del cristianismo. En cambio me deja alucinado el comentario de julián de las 'razones' (?) que le llevana ceer en la iglesia (existe, claro, pero no es de eso de lo que se trata) y de Dios, lo veo como una boutade poco original

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  2. No tengo más remedio que insistir en tu boutade, que a mí no me lo parece. Hace diez minutos, tomando café con un compañero de trabajo, me ha afirmado con gran originalidad que él creía en Dios, pero no en los curas, y yo le he observado cortésmente que mientras sobre la existencia de Dios pueden caber muchas dudas, la de los curas parece bastante indiscutible, para bien o para mal. Sigo pensando que es la única respuesta posible a lo que sí que me parece una mala boutade.

    Me acaban de regalar "El Reino", y me dispongo a leerlo con muchas ganas. Como a Jesús, me interesan mucho el autor y el asunto. Espero que no me defraude, ya te contaré. Espero tu reseña.

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  3. Coincido con Vanbrugh: la boutade es una boutade, pero muy apropiada. Claro, que habría que añadir que también creemos en el Estado Islámico, en la Inquisición, y en otras cosas igual de simpáticas.

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    1. No: el Estado islámico ni es un Estado ni es islámico

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  4. Me gustó "El Reino" (lo leí hace unos meses), aunque no tanto para considerarlo una obra maestra. La inclusión en la novela de la autobiografía personal en cuanto a los vaivenes de fe del autor es un recurso que aporta un grado de complicidad íntima con el lector; eficaz, sin duda, peor un poquillo tramposo. En todo caso, no deja de ser adjetivo, para "colorear" la obra.

    En cuanto a la trama propiamente dicha, si el asunto no fuera el nacimiento del cristianismo centrado en las personalidades de esos primeros protagonistas, no pasaría de ser una novela ahistórica bien escrita, con inteligente técnica de rellenar los innumerables vacíos con la imaginación del autor, proponiendo hipótesis plausibles. He de reconocer que ma atrae mucho esa forma de narrar épocas remotas (alguna vez la he practicado), pero tampoco es demasiado original.

    La clave del éxito del libro radica, a mi juicio, en el tema, lo que demuestra que el fenómeno ¿milagroso? de la construcción de una religión que ha pasaado a ser universal sigue intersándonos (lo cual es lógico, porque forma parte de nuestra esencia cultural). Lo que pasa es que, resultándome entretenido y valiéndome para rememorar (y a veces reordenar) conocimientos, como es un asunto sobre el que he leído mucho, poco me aportó. Pero está muy bien que se lea, en especial quienes se dicen cristianos y apenas saben nada de la historia de su religión.

    Ojo: no se entiendan estas líneas como descalificación en absoluto. Carrere ha sido inteligente en la elección del asunto (sin negar que la veracidad de las motivacione íntimas que confiesa) pero no basta un buen tema para hacer una buena novela (me resisto a llamarla así, pero en fin). Y, desde luego, el libro está muy bien.

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  5. Ah, me olvidaba: también yo espero con interés tu reseña. Y me abstengo de entrar al trapo de la paradoja que planteas (que no la llamaría boutade). Es ése un tema demasiado manido.

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