miércoles, 16 de diciembre de 2015

VIII.4 El segundo capítulo de "EL DUEÑO DEL FUTURO" toca a su fin


Venga, les facilito a ustedes nuevos factores de los que algunos podrían estar sirviéndose para llegar a atribuirme esa presunta rareza. Pese a que acabo de cumplir los cuarenta y ocho años, permanezco aun soltero... y sin compromiso... Ya que si bien frecuento la compañía de cierta mujer, esta no es otra que mi santa madre. Una señora viuda, muy simpática, que hace lo que puede por comprenderme sin llegar a conseguirlo del todo. Parejas he tenido pocas. Estables, casi ninguna. No creo en la mujer ideal. Todas pueden llegar a serlo en un momento dado y dejar de serlo... justo al minuto siguiente. ¿Inconstante? ¿Veleidoso? ¿Egoísta? No, lo lamento; no me vayan a obligar a decirles lo que pienso porque no van a ganar nada a cambio. ¿Inmaduro? ¿Inconsistente?. ¿Sii...? ¡Venga, ustedes lo han querido! Sincero. Solamente sincero. Trágicamente sincero. 

Así soy, ya lo ven. Un cuarentón con algunas entradas, medio rubiajo, fornido, bastante aparente, que apenas cree ya en nada y se exaspera con cierta facilidad. Un bon vivant que detesta como un niño: los cuatro por cuatro, la música gospel y a los comentaristas deportivos. Alguien que no ha pisado jamás en su vida un gimnasio ni le ha dado un mísero sorbito a un calimocho. Un tipo, un pobre diablo, que empieza a sentirse harto de todo. 

Harto. Inconmensurablemente harto. De diez años a esta parte, el nivel de calidad de los restaurantes semeja a un vertiginoso descenso sin frenos por una carreterucha endemoniada y tampoco abundan ya hoy, de cinco años a esta parte, las invitaciones y los pequeños presentes, que puedan permitirle al abnegado catador hacer un poco más agradables las experiencias culinarias vividas y menos amargo el trámite de glosarlas al alza... en algunos casos de manera inmoderada y, en otros, incluso desaforada... en las posteriores crónicas que su oficio le impone tener que afrontar. El mundillo este, de los vinos y los quesos, tan particular, tan nuestro, propio de solterones desencantados, de gordos rufianescos, ha ido masificándose a pasos forzados. Todo el mundo habla hoy en día de gastronomía, pero pocos hay que sean capaces de imaginarse la procedencia de un vino con solo echarle una olisqueadita. Menos, de distinguir el sabor de un râble de liebre de otro de conejo.


Un día tras otro han ido claudicando los gordos hidropésicos de acerada conversación, y mejor saque, e incorporándose a las mesas de los comedores señoritas empingorotadas de bastante buen pasar que si bien disponen de las aptitudes estéticas necesarias para pronunciarse sobre el interiorismo del local e identificar el tono de azul predominante en los lavabos, son manifiestamente incapaces de ponderar, como se debe, los sabores de los alimentos. Sí, como lo oyen, también se me acusa, a veces, de ser un poquito misógeno.

Las anteriores son circunstancias que han ido minándome la moral poco a poco. Y si a esto añadimos que, en paralelo, la pasta del periódico ha ido, en igual medida, disminuyendo de manera un algo menos mesurada, podrán ustedes hacerse cargo de mi estado. En las postrimerías del dos mil catorce, no hay ya ni estadías de una semana en París para darle el visto bueno a las nuevas creaciones culinarias de un viejo discípulo de Bocusse que ha abierto restaurante junto a Compiègne, ni corresponsalías estivales en Bayreuth para escuchar el Parsifal bajo la batuta del gran James Levine, y poder contarles, luego, a un nutrido grupo de buenos aficionados a la música, lo que me ha parecido el concierto. Como mucho abundan ahora los pases gratuitos para asistir a la presentación, en un pabellón de deportes perdido, allende la meseta, del nuevo disco de romanzas que acaba de sacar una o uno de los chicos de “Operación Triunfo”. O, en el mejor de los casos, la invitación para la cata de un cava de unas bodegas nuevas, por la parte de Burgos, que acaba de adquirir a golpe de talonario un representante de futbolistas.

Estoy, como vulgarmente se dice, fuera de juego. En off-side.



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