domingo, 20 de diciembre de 2015

"MICROSIERVOS" Douglas Coupland

(Nicky Barkla)

El futuro ya está aquí. O, mejor dicho, ya estaba aquí desde mediados de los noventa, tan insustanciales en muchas cosas y tan decisivos en lo que atañe a otras como la política y la ciencia. Por esa época, el futuro estaba cociéndose en las afueras de Seattle y, lo mismo, en plena California, en Silicon Valley, en manos de unos cuantos chicos y chicas, llenos de inteligencia y complejos, que reverenciaban a una serie de ancianos de treinta años -por encima de todos ellos a Bill Gates- por su afán de tratar de cambiar la forma imperante de entender el mundo y adaptar esta, como es natural, a otra que les permitiera una mejor satisfacción de sus intereses. Unos intereses, a mi juicio, libres de toda sospecha: los que demanda el intelecto de los investigadores científicos pretendiendo encaramarse, siempre un peldaño por encima, en la escalera del saber.

La ciencia, innova; la filosofía únicamente es capaz de llegar a jugar con el orden de las palabras y agitar los sentimientos en la psique de sus destinatarios, manipulándolos. La filosofía ha venido siendo un arma de las élites y la ciencia la defensa del pueblo. Me explico, las palabras -que no su orden- van a ser siempre las mismas, y los sentimientos -que no las personas que los tienen- van a ser siempre los mismos. Sí, se trata de la lamentable fábula del hombre astuto -que dispone de tiempo que perder- comiéndole el terreno por todo el morro, a base de palabrería, al hombre inteligente que considera que la vida no está para malgastarse en zarandajas y al que se la sopla completamente imponerles su voluntad, siquiera de manera doctrinal y solapada, al resto de sus semejantes.

Douglas Coupland nos relata, en su historia, los avatares por los que pasan los componentes de un heterogéneo grupo de geeks (en el que ¡oh! también hay chicas) a partir del momento en que estos deciden abandonar el ala protectora de mamá gallina clueca Gates y embarcarse en un proyecto para el desarrollo de un juego de ordenador cuyo objeto es la construcción de un mundo virtual a base de combinar poliedros. Y esto lo hace adelantándose a su tiempo (como una especie de Julio Verne del software) no solo en lo que alude al aspecto argumental de la obra, sino también en cuanto a su estilo y… lo que resulta aun más chocante, lo verdaderamente chocante en este ámbito de influencia desde el que aquí venimos abordándola… en el lenguaje. El tío, en 1994, va a conseguir enterarse, y no me pregunten el truco porque no lo sé, como van a hablar los jóvenes en el futuro, al cabo de veinte años. 

(Pierre Adrien Sollier)

En efecto, esta novela, es, desde cualquier punto de vista que la consideremos, un libro adelantado a su tiempo. Tal y como ya hemos dicho: su temática, su desarrollo, su lenguaje… así lo evidencian. Pero ¡mucho ojo! no podemos olvidarnos de su planteamiento. Ya que su tesis no es otra que la de trasmitir que ese mundo idílico soñado por las ideologías políticas, por todas ellas, ya se halla aquí entre nosotros, la mayoría de los habitantes de la mayoría de los países de la tierra, para nuestra completa satisfacción. Sí, ese Edén mesiánico proclamado por todos los movimientos políticos, sociales y religiosos ha llegado ya con todas sus limitaciones y defectos, con todos sus numerosos pros y mínimas contras, y todos nosotros estamos disfrutándolo, ya, gracias al desarrollo de la ciencia informática.

Y si todo esto era posible postularse, como lo atestigua el caso de Coupland, a mediados de los noventa ¡imagínense ahora, dos décadas después, una vez que el fabuloso (hablamos de un prodigio propio de fábulas) sistema de conocimiento y de gestión del tiempo que prodigan Internet y las herramientas de software, se ha ido perfeccionando un día tras otro y ha podido llegar a un segmento mucho mayor de la población mundial!

De ahí la mucha popularidad, y el enorme prestigio, que la novela tiene dentro del mundo de los programadores y de los creadores virtuales, y la oportunidad de que yo me atreva a recomendársela a todos los lectores de este blog, fervientemente, encarecidamente. Se trata de un libro visionario, optimista, lúdico, muy inteligente, que, estimo, que… con el paso del tiempo… logrará alcanzar los ribetes de obra clásica. Porque indudablemente lo es. Reúne, tal y como hemos venido refiriendo, virtudes, más que suficientes, para hacerse acreedora a tal distinción.




6 comentarios:

  1. Tu Douglas Coupland es un mal escritor. O si lo prefieres, es un escritor con ideas-símbolos muy interesantes: la Generación X, las nuevas tecnologías y su impacto en las clases medias, la cultura popular y los medios, ahora los microsiervos…, pero escribe mal, es tosco escribiendo, tiene un estilo plano, sin profundidad, no perfila sus personajes (son marionetas, estereotipos). Francamente para leer una literatura tan burda a la espera de cazar sus ideas (que tampoco son tan suyas) prefiero remitirme a los ensayos de los pensadores más originales y, por cierto, aunque no hagan narrativa, mejores escritores que él.

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    1. Lansky,

      A mí, sin embargo, "Microsiervos" me ha gustado mucho. Se habla de todo. Y se hace de una manera sencilla e innovadora (para su época). A mi juicio, no hay más "literatura", aludo al estilo, ni tampoco un tratamiento más trascendente del logos en "La Montaña Mágica", por ejemplo (que también me gusta un montón) que en "Microsiervos". Cuyo final además, en una época en la que ni dios es capaz de cerrar una novelas como Dickens manda, es acojonante. Pero... para gustos los disgustos. ¡Un fuerte abrazo!

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    2. Pues no, lo siento pero no s etrata de gustos, y el gusto se educa para no equiparar a Bach con un rappero mediocre o a Mann con Coupland, y esa educación se llama 'criterio' como la que te falta al comparar favorablemente Microsiervos con una maravilla de textura y sutileza como La Montaña mágica.

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    3. Me sorprende bastante que pienses que carezco de criterio con todo lo que llevo escrito por aquí y a la vista de mis selecciones (¡gluup!) musicales.

      Coño Lansky si alguien, como yo, te parece que no tiene criterio ¿quién lo tendría a tu juicio?. Cosa distinta es que nuestros gustos puedan no ser coincidentes, pero de eso justo es de lo que se trata, yo creo.

      A lo mejor sí que me he pasado un poco ¿un mucho? comparándola, sin detrimento alguno en su contra, con "La Montaña Mágica", pero a mí "Microsiervos" me parece una de las mejores novelas de los últimos veinte años. Entre las que yo he leído, claro esta.

      A ver si hoy nos toca el gordo ¿no?. ;-)

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    4. de los últimos 20 años!, no has leído lo mismo que yo, eso seguro

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