martes, 17 de noviembre de 2015

VI.2 "LA PLAZA DEL ALMA" continúa así


Luca Primia es un tipo con suerte. Teresa lo quiere de corazón y él, por su parte, se siente profundamente enamorado de ella.

Los dos comparten un trabajo que les apasiona y dicen sentirse muy felices. Se jactan de saber que su idilio no va a poder marchitase jamás. Las pruebas con las que cuentan al respecto -mantienen ambos- son irrefutables.

Se estarán ustedes preguntando por la extraordinaria naturaleza que estas pruebas habrán de poseer para que sean capaces de garantizar la realidad de un suceso futuro. De un suceso, además, dependiente de algo tan subjetivo como lo son los intereses del ser humano. Unos intereses, por ende, relacionados con un sentimiento tan inconsecuente y tornadizo como el del amor. Por la magnífica amistad que mantengo con la pareja y en el sincero convencimiento de que a ellos no habrá de molestarles que me decida a hacer algo semejante, creo que debo ser yo la persona que se ocupe de aclarárselo. Ahora que por fin empiezo a recuperarme de cierta dolencia que me tiene postrado en cama desde hace algunos días -muy útiles para amarrar ciertos cabos sobre lo sucedido que tenía sueltos- ha llegado el momento de sacar a la luz la insólita historia que posibilitó que estas dos personas, un hombre y una mujer, se conocieran y se enamoraran sin remedio, como los fingidos personajes de un libro, en la ciudad de Brujas.

Los trenes de los deseos marchan en contra de la realidad.





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