miércoles, 11 de noviembre de 2015

V.1 Así comienza... "LAS CARICIAS DE LA FASCINACIÓN"


LAS CARICIAS DE LA FASCINACIÓN

“Lo que a ella de verdad le satisfacía es que se la metieran despacio, poco a poco; muy despacio”.

Releyó una vez más aquella breve secuencia de letras. Las palabras. Valoró la trascendencia de la información que suministraban. Y le pareció que era absurda, completamente superflua. ¿Le puede importar a alguien en su sano juicio conocer las preferencias sexuales de su prójimo? ¿No variaban casi constantemente esas predilecciones en función de las caprichosas apetencias de la libido? Tachó la frase y le dio un trago a la cerveza. Se puso otra vez a cavilar en la búsqueda de esa oración corta, sonora y contundente con la que dar inicio a su relato. Escribió: “....al final del paseo, donde siempre, estaba el mar...” y pensó que una simple descripción como aquella, tan poco comprometedora a primera vista, le forzaba de manera innecesaria a situar la trama de su historia, o al menos una parte de ella, en un lugar radicado en la costa. Le desagradaron tales constricciones. Deslizando la punta del bolígrafo, trazó una raya longitudinal, casi recta, sobre el renglón. Giró el rostro a un lado, algo así como noventa grados, y vio que lo vigilaba -al lado suyo- el reflejo de su mirada.


Era la segunda semana de mayo. En los muelles, al otro lado de los cristales, soplaba el viento. Dentro, apenas se oía el menor de los ruidos. Juan se hallaba sentado junto a la ventana de un café de la Camarga. Un café casi vacío, sin apenas clientes. Encima de la mesa: las cuartillas, el bolígrafo y una jarra de cerveza, rebosante de espuma, comprendían la clase de argumentos que impulsaban a Juan a reconocer que la vida, pese a sus innegables sinsabores, podía ser también una experiencia digna de aprecio. Había llegado hasta allí tratando de escapar del infortunio, buscando la felicidad. Y sus objetivos inmediatos se centraban en poner en práctica ciertas medidas tendentes a librarlo de las casi infinitas preocupaciones que desde hacía unos cuantos meses venía padeciendo a causa de la suerte. De la inconmovible suerte. Hasta entonces le había ido bastante bien. Era alguien valorado en el trabajo, apreciado por sus amigos, capaz. Por lo menos, así es como él había venido considerando casi siempre que marchaban las cosas. Pero, éstas, los ingredientes de la normalidad ¡tan apaciguadores! a partir de cierto suceso nimio, apenas relevante, habían comenzado a cambiar. A darse la vuelta. 


6 comentarios:

  1. Simpático comienzo. ¡Qué prolífico madre mía!

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    1. Atención a Mani Orrason ¡Icelandic Girl!.

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    2. Gracias por la recomendación, tiene una voz muy interesante, lo escucharé más detenidamente.

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  2. Esta es la quinta novela cuyo comienzo nos muestras. ¿Son de verdad novelas acabadas? En todo caso, todos los inicios resultan sugerentes (y bien escritos, desde luego), lo que hace inevitable pensar en la notte d'inverno de Calvino.

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    1. Querido Miros:

      Sí, son novelas acabadas. Novelas largas, además. Algún día os contaré su historia. Incluso mi historia como escritor. Una historia breve de decepción. Una larga historia de orgullo. Gracias por tus palabras de aliento. Lo mismo a todos los demás que me animáis. Para vuestro conocimiento, todas estas entradas no tienen más allá de quince visitantes diarios en todo el mundo. En lo que se refiere a narrativa, la gente no tiene ni puta idea de lo que lee, y eso es triste. Pero más grave es aun que tampoco la tengan los que dirigen las editoriales. Ya que algunos de estos originales sí que los distribuí, en su momento, por el mundillo editorial (si bien en versiones menos depuradas) con unos resultados calamitosos. Con los últimos que he escrito ya no me ha dado la gana hacerlo. ¡Que se jodan!.

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    2. Estamos en un mundo absurdo que vilipendia muchas cosas de calidad y ensalza y promociona mierdolas auténticas. Escribe para ti. Siempre puedes autoeditarte. Yo después de estar tres años presentándome a concursos me he cansado, en el género de romántica adulta el pastel se lo reparten entre cuatro y muchos de los libros son de pésima calidad, y si estas un poco al loro sabes a quien se lo darán en la siguiente edición. Algún día mis truño novelas las venderé a 1 € por internet a través de un blog clandestino cuya finalidad será divertirme y dar por saco un poco al género que se está endiosando un poco, jajajaja.
      Un abrazo y mucho ánimo.

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