jueves, 5 de noviembre de 2015

II.2 "EL SANTO HOBBES" continúa así

Ian Francis

Le eché un vistazo a los primeros párrafos de la carta de presentación y me picó la curiosidad de seguir adelante. Aunque aquel tipo albergase la peregrina idea de pretender quedar por encima del bien y del mal en casi todo lo que manifestaba, por simple que fuese, había que admitir que la soltura con la que se desenvolvía al expresarse, mejoraba, con mucho, la que era habitual en este tipo de situaciones. Abrí el manuscrito. Constaba sólo de siete hojas y, tal vez excediéndome con ello en mi celo profesional, me decidí a leerlas. ¿Y...?. ¡Joder, pues que no me parecieron mal del todo! El hombre era capaz de aguantar con dignidad el pulso de la narración entre una frase y la siguiente. Estas aludían, en líneas generales, a un país en ruinas donde unos tíos iban buscando latas de un refresco llamado monster high por una ciudad en ruinas y donde una pandilla de chicas criaban a unos cuantos niños mutilados -les faltaban a todos ellos las dos orejas- que estaban ocultos dentro de unos depósitos de gas vacíos. Aparecía también, en ellas, un matemático que había descubierto que el tiempo pretérito volvía a reproducirse en el futuro en un lugar distinto. Por ejemplo: algo que había sucedido ya en Arkansas, en 1978, volvía a ocurrir, pongamos por caso, en el 2013, en Nairobi. Igual, de la misma forma, aunque sus protagonistas fuesen en esta ocasión otros completamente distintos. Y... bueno... aunque no se entendía nada demasiado bien y aparecían un montón de referencias a una serie de autores raros que sólo conocemos cuatro gatos -de algunos, hasta yo podría llegar a plantearme su existencia- lo cierto es que las frases eran por lo general cortas y certeras, con un montón de palabrotas y de intercambio de haikus entre supervivientes y zombies por medio del whatsapp, y que, lo mismo, se hacía exhibición en la trama de un cumplido repertorio de actos sexuales -cunnilingus fundamentalmente- descritos con todo lujo de detalles. ¡Todo eso en únicamente siete páginas! Y las editoriales serias tenemos la obligación de estar al día.


7 comentarios:

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    1. Esos seres sin orejas y practicantes del cunilingus eran bonobos más que posmodernos posapocalípticos. que viajaban por un agujero de guusano, está clarísimo, de espacio tiempos distintos, o universos paralels si se quiere.

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    2. Estimado Lansky

      Los seres sin orejas son niños chicos y, de momento, no son tan salaces. Y lo del "agujero de gusano" es una de esas teorias paraficcionales ideada, al albur, por algún científico deshinbido, con afán de protagonismo, para darle rienda suelta a sus veleidades literarias. Ahora que... ¡a lo mejor acierta!. En la novela este detalle no se llega a aclarar del todo. Je, je, je...

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  2. No sé si me gusta esto de que nos ofrezcas tan breves introitos de supuestas novelas. Los coitus interruptus (o cunnilingus, ya que estamos) lectores son tan desagradables como los de verdad, sobre todo cuando se está tan a gusto.

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    1. Miros,

      ¡Ojo! que ofrezco lecturas interrumpidas su-ce-si-vas. Acudiendo a tu ejemplo. Imaginémoslo: un poquito con Mónica Bellucci, otro poco con Emily Blunt and so on. Aunque también es cierto, que, con lo que ofrezco, el asunto no va mucho más allá del desabrochado (joder, que palabro tan feo) del primer botón de la blusa. Aun así... ¡resulta ser todo tan terriblemente sexy! Je, je, je...

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  3. Espero no mezclar las historias, esta es un poco más delirante, intuyo.

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    1. Digamos que esta segunda historia es una especie de sátiro del mundo editorial. Más concretamente el mundo de las grandes editoriales. Tratado de modo amable. El libro, por entero, compone una gigantesca ironía. Un tío que de verdad sabe, pero al que le conviene dejar de saber para poder seguir subido en el machito. En cualquier caso se trata de una novela policiaca en la tradición de las Eduardo Mendoza, aunque si bien un poquito más depurada, en cuanto a la sintaxis, y un poquito más compleja, en cuanto a la trama.

      Borges a Go-Go es una novela de aventuras en la tradición de las novelas clásicas de las novelas de aventuras. Si bien tiene toques Mishima y toques Kureishi. Tiene toques "cursis" y toques "punkarras". No sabría decirte a las de que autor podría, de verdad, parecerse.

      Hay que ver lo que me gusta hablar de ¡mi(s) libro(s)!. Al final va a tener razón PacoUmbral. Como no podría ser de otra manera, por cierto. ;-)

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