martes, 13 de octubre de 2015

ALLEGRO MA NON TROPPO

(David Marl)

Sé que, por fin, has dejado de sufrir. También sé ¡seguro! que ya habrás tenido ocasión de verlo y pasear a su lado. Lo sé. Porque sé de tu fe e imagino -porque eres un tío cojonudo- que él habrá salido enseguida a tu encuentro y le habrá complacido darte un abrazo bien machote; de Dios a hombre.

También sé que estarás feliz porque, al cabo del tiempo, vuelves a hallarte de nuevo con los tuyos, que tan pronto se retiraron. También sé que cuando sea mi turno de largarme, tú estarás ahí -yo confío en mejorar a última hora y que también me manden para arriba- impaciente por hablar de fútbol y tomarnos los dos juntos unas cañas. Y sé que nos volveremos a acordar, de nuevo, del tío del concesionario de coches, el tío de la avispa, y volveremos a descojonarnos vivos con la anécdota. Sé, lo mismo, que, entre tanto eso suceda, no vas a vacilar en echarme una mano que me permita seguir flotando. Continúar a flote. Todo eso lo sé.

Pero también sé que, de momento, aquí abajo, a ras de suelo como las comadrejas, voy a encontrarme un poco más solo que antes. 

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