miércoles, 9 de septiembre de 2015

CATEDRALES


No todo tienen que ser malas noticias, entre la basura crecen también las flores. Esta de la que vengo a hablarles no data de ahora mismo. Ocurre que... ahora mismo... a alguien le ha dado por acordarse de ella. El original nace en los orígenes del milenio: cuando todo nos parecía lleno de brillo y cargado de esperanza. Hubo grandes canciones con el inicio del milenio. Obra de perdedores, casi siempre. De dulces perdedores. Porque es así la historia. Y la ternura, como expresión de fe, como jubileo artístico, casi nunca llega a rendir fruto entre los iniciados. Los que consumen la música, la literatura, la belleza... nuevas, son por lo general los jóvenes y a los jóvenes la muerte les queda tan lejos que no les importa, hasta les gusta, coquetear con la violencia y la desesperación en cuanto que, además, ellos van a sentirse a menudo desesperados, hagan lo que hagan.

Se trata de una composición de Jay Clifford y yo la saco aquí, a la palestra, a resultas de una versión que una artista de Ghana, llamada Ruby Amanfu, acaba de hacer de la misma. 



No voy a resistirme tampoco -es lógico ¿no?- a colgar la original. Así las comparan.


La canción, como han comprobado, se llama "Catedrales" y su letra viene a decir, más o menos, lo que sigue:

"Entre las sombras de las torres
los ángeles caen desde los techos
con sus plumas oleosas hechas de bronce y hormigón.
Los colores desvaidos, algunos pequeños desperfectos.
Los contornos rebasan titubeantes el halo eléctrico
cruzando las fronteras que separan los continentes.

Las catedrales de Nueva York y Roma
insuflan un sentimiento que va a permanecer contigo
obligándote a emplear buena parte de tu vida
en tratar de descubrir su esencia.

Entre las sombras de las torres,
las estatuas de mármol y el emplomado de las vidrieras
van poco a poco deteriorándose.
Alguien lo está observando todo ahí afuera.
Los contornos se mueven lentamente a través de los pórticos
y oscurecen los mosaicos de los próceres.

Las catedrales de Nueva York y Roma
insuflan un sentimiento que va a permanecer contigo
obligándote a emplear buena parte de tu vida
en tratar de descubrir su esencia.

Entre las sombras de las torres
de arcos abiertos y genuflexiones eternas
las imágenes reverberan entre paisajes de un sonido
que alguien permanece escuchando, a lo lejos, en la distancia.
Los contornos van diluyéndose sin prisa contra la luz del horizonte
hasta apagarse por completo con el deceso de la noche.

Las catedrales de Nueva York y Roma
insuflan un sentimiento que va a permanecer contigo
obligándote a emplear buena parte de tu vida
en tratar de descubrir su esencia".

Es bonito ¡eh!. Creo que sabrán disculparme por la petulancia pero yo creo que es así, publicando este tipo de cosas, como se contribuye a hacer el mundo un poquito mejor, y a la gente un poquito menos cerril, y no perorando a lo loco sobre si las listas electorales tienen que ser abiertas o cerradas -en los dos casos los candidatos van a ser los mismos, igual de gilipollas- o si hay que aplicar o no la ley D'Hondt sobre los resultados del escrutinio -que los electores también van a ser, sea cual sea la decisión que se tome, exactamente idénticos-.

5 comentarios:

  1. Una cosa no quita la otra, el mundo se mejora de muchas maneras, no hay una sola receta

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    1. Ya. Al final puede que solo se trate de una mera cuestión de fe. Pero creo que un pueblo culto -por basar sus pobladores su felicidad en la tranquilidad y el buen gusto que hoy por hoy son gratis- va a ser más proclive a ser más honrado y a ser menos hijo de puta que en un pueblo de patanes. Y la cultura no la proporcionan los políticos, cuyo único objetivo, a estas alturas de la historia, y salvo excepciones contadas, es poder satisfacer su propia ambición personal. La érotica del poder, ahora que no hay dinero, ha desbancado, a la erótica, y perdóneseme por la redundancia, del erotismo. Pero vaya... que, a lo mejor, estoy confundido. ;-)

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    2. Te iba a decir lo que te ha dicho Lansky, probablemente porque yo sí he escrito sobre leyes electorales y demás zarandajas, lo que no quiere decir que crea que son asuntos fundamentales ni mucho menos. En todo caso, estoy de acuerdo en que publicar cosas bellas contribuye a hacer el mundo un poquito mejor y también en que un pueblo culto tenderá a ser mejor (y más honrado, claro).

      En cuanto a la canción, está muy bien. No la conocía, ni siquiera en su versión original aunque algo he escuchado de Jay Clifford (para ser más exactos, de su grupo). Por cierto, puestos a compararlas, me gusta más la original.

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    3. Miros

      Hombre de lo que se trata es de pasar el rato y si a uno le distrae puede escribir de lo que quiera. Vease mi ejemplo. Otra cosa es su verdadera trascendencia. Pero también la trascedencia de las cosas depende del individuo que va a valorarlas.

      A mí también me gusta un poco más la versión original. Es como más sentida. Lógico, si reparamos en pensar que quien la está cantando es su compositor. Aunque en realidad son casi idénticas. Si te fijas, la versión de Ruby respeta con exactitud hasta el minutaje.

      ¡Menos fútbol y más bossa nova! ;-) julian bluff

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    4. Julián: un pueblo culto es 'también' el que conoce los mecanismos y las trampas del poder y no sólo la poesía rumana, y ambas cosas, ambos tipos de cultos, mejoran el mundo

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