lunes, 6 de julio de 2015

TIO VIVO (un post que gira)


Medito si colgar para ilustrar este post una foto de Audrey Tatou, la "Amelie" por antonomasia por esta parte de Europa. No voy a escribir de ella. Voy a referirme a otra Amelie, hija de un diplomático belga, escritora, que, en sus historias, acostumbra a contar sobre sí misma. Belga como Margeritte Yourcenar, a la que, por el contrario, no parecía agradarle demasiado hablar de lo que le pasaba. Cuando lo hacía, pedía perdón, porque su mente fondeaba entre los grandes mitos de la historia, aquilatándolos, que eran los que le permitían, reduciendo con su trascendencia los riesgos emocionales a los que acostumbra a dejarte expuesto la impudicia sentimental, escribir sobre sí misma. Los tiempos han cambiado y también la escritora ha cambiado. Y ahora Amelie Nothomb, justo al revés de su compatriota, se vale de su vida para ponerse a hablar de la eternidad y de todos los demás vapores espirituales que, esta, arrostra consigo: el pudor, el valor, el amor y el odio. 


Veríamos de esta forma como la historia se repite -"El Eterno Retorno" como le gustaba repetir, iterar, hacer retornar, entre los vaivenes de las doctrinas de los sabios, a un filosófo alemán bajito, que acostumbraba a hablar del superhombre; me imagino, aunque no lo admitiese expresamente, que equiparándose a él ¡será por bigotes!- y asumiríamos como a Margeritte -no confundir con Magritte, también belga, que pintaba sombreros de hongo como otros pintan relojes derritiéndose: por convicción, por pose y por rutina- la ha venido a suceder (Amelie Poulain al margen) Amelie Nothboon (de igual manera que el hombre pequeño de los grandes bigotes vino a suceder, en ese ocio de señorito ocioso de ponerse a colocar caballos en los establos del pensamiento, a otro alemán, este sin bigote, y verdaderamente pequeño: se dice que la estatura de Kant no llegaba ni al metro sesenta) para recordarnos que Bélgica esta ahí, con sus letras, y sus letristas, que florean con frases de verdad, y de belleza, los cielos embarrados que encapotan sus campos grises y huérfanos.


Pero no son ellas, ninguna de las tres especialmente ni las tres dando forma a un inaudito trío, el motivo principal de este tramposo gatuperio. Sino algo, y no pretendo restarle el menor mérito a ninguna de aquestas doncellas, que me conmueve aun más. Sí, ya se lo estarán imaginando, la música y la sutilidad de la belleza. Y he apelado a esos círculos concéntricos de tiempo que al parecer -aunque tal vez, y lamentablemente, esto no deje de ser un inocente enjuague- dejan alojadas en los futuros lustros de la historia, ciertas semillas, que habían fructificado ya... con provecho más que excelente... en otros tiempos pasados, para referir mi nueva fantasía ¡que, acaso, sea certeza! Y, así, me atrevo a proclamar hoy... que aun la joven Françoise sigue igual de lúcida, igual de talentosa, pero aun un poco más bella que antaño... a su sucesora. Sí, señores míos, la chanson française permanece sonando igual que siempre ¡charmant! y las hermosas e ingenuas melodías, angelicales pero ligeramente diabólicas para los corazones de las jóvenes enamoradas, y los de sus pretendientes, que cantó, allá por los sesenta, por los setenta, guitarra en ristre, Françoise Hardy, las entona hoy en día, año dos mil quince del siglo veintiuno, Marie Espinosa a quien tengo el inmenso gusto de presentarles a ustedes, a través de este post circunvalante. Como una noria. Como una noria. Como un tío vivo. Como ese tío vivo que está plantado, desde siempre, en la Plaza de la Comedie de Montpellier, al que se suben, una tarde tras otra, las niñas y los niños. Las mujeres y los hombres del futuro.


FIN



3 comentarios:

  1. Estupendo descubrimiento que te agradezco. He de escuchar más cosas de esta muchachita que, si son tan buenas como la que pones de muestra, merece sobradamente la pena. En efecto, la chanson sigue viva y con buena salud. Y yo que pensé que ibas a hablar de la Nothomb ...

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    1. Ya, Miros, pero es que aunque Marie cantara la del "tractor amarillo", con ese rostro hardiniano y esa entonación galliana que la criatura despliega, lo mismo sería chanson.

      Hay que que ver como son estas murcianicas cuando se nos afrancesan ¡Mon Dieu! ;-)

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  2. Suena muy bien y eso que yo no soy muy de música francesa. Escuchándola en spotify me he acordado que mi amiga Charlotte tiene un grupo que es fantástico y que a lo mejor te gusta, ahora vive en Madrid y da conciertos aquí asiduamente, te pongo un par de links por si quieres verlos:
    https://www.youtube.com/watch?v=VaQWlooYIF8
    https://www.youtube.com/watch?v=Lqf_YCCYbR0
    Un abrazo, :)

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