jueves, 4 de junio de 2015

RETABLO DEL FUTURO. "Los Rebeldes"


Tabla III. Los Rebeldes

Ves ahora al sol de la tarde ponerse a tu alrededor, sin gaviotas ni ningunos otros pájaros volando por el cielo -ni siquiera vencejos- y te preguntas cómo se comportará el futuro con los hombres cuando estos no tengan ya nada que mostrarle; cuando, por su parte, él también se lo haya enseñado todo. Supongo que sonreirá y aunque procurará continuar tratándolos con simpatía le resultará casi imposible no sentir, hacia ellos, cierta condescendencia. Y es que ellos, tampoco esta vez, dejarán de intentar embaucarle, los pobres, igual que ya antes lo hicieron sus mayores, con cuestiones trascendentales y efímeras. Y le hablarán de la inconsistencia del amor. ¡A él! ¡Que nunca jamás ha dejado de estar enamorado de Venus! O sobre la sed furibunda de justicia. Luego, sal de terribles injusticias. O simplemente desearán departir con él, de tú a tú, acerca de la inmensidad del mundo. Cuando es él precisamente quien lo rige y el único que lo conoce al dedillo: con sus mares y sus selvas, perpetuos, y sus bellas y ambiciosas ciudades deseosas de dejar constancia... cuando la destrucción sobrevenga... de la magnanimidad del espíritu humano. O incluso interpelarlo para, como si fuesen niños, reivindicar la rabia; ¡la rabia, sí! tan subjetiva, tan acomodaticia, tan útil para dar rienda suelta al dolor que a veces amenaza con estragar nuestros corazones.

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