martes, 7 de octubre de 2014

MEMORY LANE. Uno


No sabemos donde termina exactamente el tiempo. O donde se detiene. ¿Lo escuchamos?. No. Ni siquiera en la noche densa, sin estrellas, de esas que te dan ganas de cortar en dos con un cutex para ver lo que hay dentro, es posible escucharlo. Es silencioso. Es riguroso. Y va marcando un ritmo constante cuyo perfil es inalcanzable incluso para el misil más rápido y preciso del mundo.

Llevábamos más de veinte años sin vernos y dejamos que hablaran por nosotros los de entonces, sin mujeres ni hijos ni fracasos por medio. En aquellos días el mar se encontraba delante nuestro y nosotros éramos dos buenos chicos a los que les gustaba emborracharse con cierta frecuencia. Bebíamos mucho, entonces... 

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