miércoles, 8 de octubre de 2014

MEMORY LANE. Dos


Bebíamos buscando estrechar el cerco del amor. Lo hacíamos tratando de burlar el tedio de los días. Hablamos ¡cómo no! del pasado, de él mismo y de sus personajes. Días desvencijados, lúdicos, de muchachos ingenuos para los que las puestas de sol representaban solamente el inicio de la noche y para los que el rosa y el malva no eran sino los colores del neón y de las pinturas de labios, y de ojos, con las que jóvenes turistas, de allende El Canal, maquillaban sus rostros antes de salir de farra. Nuestros caminos, luego, tomaron -¿los buscarían?- derroteros distintos; él, más maduro, se largó enseguida a vivir junto a una mujer a la que amaba, yo seguí con mi jactancia, acomodado a mi indolencia, siendo el hijo vago, opositor, de una familia de clase media como tantas otras. No hablamos del futuro porque sabíamos, habiendo vivido los dos a veces a destiempo, lo realmente difícil que es tenerlo bajo control siquiera veinticuatro horas.

4 comentarios:

  1. Muy buena la canción. Me ha encantado tu comentario sobre Nick Cave - and the black seeds, of course, jaja - menudo peñazo de tío. O de músico, no sé. Y Wilco solo tiene una canción buena, honey honey. Saludos.

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  2. Ay, que no era black sino bad. Cachis.

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  3. Black o Bad, da los mismo; el tío sigue siendo igual de coñazo ;-)

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  4. Sí. Y para mí Tangled up in blue es una de las canciones más bestiales que se han escrito en toda la historia de la música. Monocorde, monótona, pero la hostia. Y mira que Dylan me cae como el culo.

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