domingo, 11 de mayo de 2014

LOS ORIGENES DEL SILURO


Ahora que te conozco mejor, ahora que soy un poco más tuyo, me he vuelto menos incondicional y, también, menos exigente.

Ahora que ya sé qué es lo que te pasa cuando no te pasa nada y sé que tú también eres consciente -como yo- de que aunque el lucir de las estrellas es constante la avidez de nuestros ojos es efímera.

¿Te acuerdas del puente de primavera en el que nos conocimos?

¿Te acuerdas de esa noche en la playa, cuando el mar silenció la música de lata, de las cafeterías, y a ti y a mi la oscuridad nos enredó las vidas con sus tretas -trucos viejos- de sabina?.

Hablamos de Jack Nicholson, hablamos de Buda, de la ira y el orgullo. Decías que el mundo exacto de la arena guardaba entre sus granos la historia de los hombres. Te quise creer. Y cavamos un pozo muy profundo en el afán de saber de nuestra suerte. Pero en su fondo hallamos, sólo, el agua que ya estaba en un ayer perdido, las caras que teníamos cuando éramos dos niños.

Al abrazarnos, se impregnaron de arena nuestras ropas y algunos partes de la piel, y las olas del mar desvaneciéndose en espuma, a unos pocos metros de nosotros, desvelaban, exhaustas, la realidad de cualquier experiencia. Un principio. Un final.

Nos besamos despacio. Nos sentimos sinceros. El mar nos acercaba con desparpajo otros besos dados en otras playas. Nos traía desde lejos, desde Túnez y Francia, sangres adolescentes. Le acorralamos al tiempo medio desnudos, a tientas. Te dije “te quiero”. Me dijiste “te quiero”.

Y, mientras nos acariciábamos, nuestras esperanzas fueron entrelazándose sin darse cuenta, plácidamente, con naturalidad, a las dudas y la incertidumbre con las que ya, entonces, en aquellos mismos momentos, se aprestaron a enmadejarlas los recuerdos.


7 comentarios:

  1. No me lo creo, el narrador en primera persona del plural atribuyendo sentimientos y sensaciones comunes a ambos, ¿Y él qué sabe de lo que siente la otra u otro?

    Un saludo cariñoso, aunque mis críticas con parezcan serlo (es mi vicio de lo que yo me creo ser: un buen y atento lector)

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  2. Nada. No sabe nada. Es el tono lírico que el tipo emplea. De gilipollas. De poeta. Problamente su pareja pase de él en moto, por cansino, y le esté poniendo los cuernos con el butanero. O con el mismísmo julian bluff que folla como un torero ;-)

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    1. Los toreros son impotentes debido a lo apretado de la taleguilla. ¿O te refieres a que cuando entras 'a matar' te atizan cornadas?

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    2. Cuando uno escribe, el truco consiste en ser creíble. Ser cursi porque quieres. Ser basto porque quieres. Ser lírico. Ser prosaico. Ser conciso. Y no llegar a hacer nunca el rídiculo. Prácticamente en eso consiste, justo, escribir bien. En no incurrir jamás en imposturas. Y eso es lo que siempre -al margen del tono y el estilo- procuro hacer. Detrás de esta, existen más de 200 entradas de este blog para atestiguarlo. Y podrá haberlas habido mejores, peores o regulares, pero no creo que en ninguna haya llegado a hacer el rídículo. Como bien te consta... por otra parte je, je.... Lo mismo que te conts lo mucho que follan los toreros, dados lo apuestos que acostumbran a ser y los cojones (aunque sean apretaicos) que los tíos son capaces de echarle a la vida. Un par de "cosas" que "ellas", las chicas, adoran ;-)

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    3. Me alegro de que estés al tanto de la piedra filosofal del verdadero escritor, pero...Cuando uno escribe, el truco es saber que no existe el truco. que nadie tiene el truco, porque no hay un solo truco, y por eso los mejores escritores siempre están aprendiendo, probando, ensayando, sólo los bestesellerianos aplican el truco o fórmula que les ha garantizado el éxito hasta la saciedad. Por lo demás hay mujeres ( u hombres) a las que les gustan los toreros, a otras los bomberos, los culturistas vigorésicos, los atildados, los tímidos y hasta los naturalistas

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    4. Decía Eça de Queirós (venga, todo el mundo de pie a ponerse a hacer la ola) que lo que más le jodía a Laura de su cautivado Petrarca eran sus poemas.

      Y yo estoy convencido de que tú a las chatis las gustarás por tiarrón, por culto, por galante, por palabrero o por matasietes ¡hasta por elegante! Pero por... ¿naturalista? ¿Por naturalista? ¡Anda ya!

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    5. No vas a conseguir nada halagándome: los toreros son maricones integrales (en el peor sentido de la palabra, es decir, no en el de sus opciones sexuales, se trata pues de un viejo insulto machista: ¡mariconazos!). ¿Por qué no se meten con uno de su tamaño, y no con uno tan noble y bello casi ocho veces mayor?

      Yo gusto a las chatis, como las llamas, porque no saben decidir si soy un lobo o un perro apaleado y finalmente me tratan con mimo pero con cautela, justo lo que me gusta, porque sé morder, pero me gusta más besar y lamer

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