lunes, 5 de mayo de 2014

LA CARCEL... EL POZO... EL JUEGO DE LA OCA


Tenía razón Sartre. El infierno son los demás. Lo verdaderamente malo de las cárceles son los encarcelados. Luego el resto de los funcionarios. Y luego el director. De menos a más.

Si les dijese a ustedes por que estoy aquí dentro, por que estoy tan encabronado, no terminarían de créerselo.

Sí, vale, de acuerdo; he extendido mogollón de facturas sin IVA, pero es que la banda las quiere sin IVA ¿Qué voy a hacerle yo?.

Sí, vale; alguna que otra vez me he puesto un poco volado y la he montado en el bar o en la discoteca. Con los amigotes. Cuando era más joven. Tampoco una locura ¡eh! ¿Cómo demonios no iba a montar un buen pollo la noche de los quintos...? Si nunca dejaron de montarse.

Y bueno... vale; está el cabrón, este, del Kojan, o como se llame, que me lió de mala manera para que le comprara un Audi Q3, de esos, que no sé de donde cojones los traen. Ni me importa. Si tuviera pasta, me lo hubiese comprado nuevo, como hacen los que tienen pasta. Pero no la tengo. Y sí, de carrocería el cacharro estaba cojonudo pero el motor fallaba más que una escopeta de feria ¡El puto Audi!.

Y aquí ando ahora, puteado por todos los internos, que no pierden la oportunidad siempre que pasan a mi lado de llamarme pringao, hijoputa y demás lindezas.

Insultado por un tal Manzanaque -no me acordaba yo ya del capullo este- que, sin venir a que ni a cuento, me suelta:

"Hola, soy Manzaneque... maricón ¿no me digas que no vas a acordarte de mí, maricón?".

Y no, claro, ni puta idea de quien era el tal Manzaneque. Si tuviéramos que acordarnos de los nombres de todos los mamones con los que nos hemos topado a lo largo de nuestra vida ¡apañados íbamos!.

"Lo siento, yo a usted no le conozco de nada" le replico con elegancia.

Y el gilipollas me agarra por la pechera de la camisa... y tal. Y menos mal que aparecen dos funcionarios de prisiones, compañeros suyos, y nos separan, porque yo no pensaba quedarme quieto si al tío le da la ventolera y se le ocurre ir a atizarme una hostia.

Y ya es mala pata, la cosa suena hasta a culebrón, porque también me parece haber visto, por aquí dentro, al susodicho Kojan. Pienso: lo han trincado. Me viene a la cabeza -hay que ver el morro que a veces le echo a la vida- la denuncia que puse en comisaría por el asunto del Audi e, inmediatamente, concluyo: como el tío sea capaz de reconocerme, estoy jodido, este no tiene que andarse con chiquitas. Y... me entra tal grado de acojone... que voy y le comento la jugada al responsable de planta.

"Tranquilo, tú sigue a lo tuyo..." me dice. Y añade: "... por mis huevos que ese no se te acerca".

Y luego, para remate, la traca final, lo del cabronazo del Director. Insistiéndome e insistiéndome. Mira que se lo he dicho, muy tranquilo, lleno de sensatez:

"Lo siento, caballero, pero no puede ser. Esto es una cárcel. Me han hecho firmar papeles al entrar. Usted debería saberlo...".

Y como si nada, él... erre que erre. Que si es el presidente de su comunidad de vecinos y, en agosto, que estarán todos en la playa, tienen pensado reponer las bajantes. Que si el precio de la factura está muy inflado. Que si lo uno y que si lo otro.

Ya lo saben. Una puta mierda, la cárcel. Nunca mejor dicho. He venido hasta aquí con Corpas, mi colega, mi socio, para arreglar un reventón en una fosa séptica, y, amén de llevar todo el santo día rebozados de mierda -mierda de preso- hasta las pantorrillas, me está tocando aguantar las tocadas de pelotas de los internos: descojonándose de nosotros y llamándonos pringaos. Casi me lío a tortas con un imbécil de funcionario al que se supone, en su día, le levanté una piba y le soplé un neque en una discoteca, gansísima, que había hace mogollón de años, por la parte de Usera. Un poco más y llega a coscarse de que ando por aquí el albano kosovar de los cojones... un armario, una bestia parda... el mismo que me dio el palo con el bisnes del cuatro por cuatro. Y, para remate, los tejemanejes del mangante del director que pretende que tanguemos la factura, y quedarse él con lo del IVA... y si puede ser un poquitillo más, pues mejor... con la promesa, esa, de encargar a WATERCLEAN, la empresa que sostengo a pachas con Dionisio, ponerle nuevas todas las tuberías a un edificio de vecinos, de trece plantas, por la zona de La Vaguada o por ahí.

¡Menuda bandada de angelitos!.

1 comentario:

  1. Algunos de los 'demás' opinaban que el infierno era Sartre, aunque los más inteligentes y por ende generosos, como Camus, opinaban que eso era exagerar, pero la que más motivos tenía para opinar, la Beauvoir, permanecía callada.

    Por otra parte, deberías abuchandrar el chirle ese tan cutre que tienes y no pediselar con el chapa

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