sábado, 26 de abril de 2014

TAXI. Parte I (Un destino inesperado)


UN DESTINO INESPERADO

En aquella parada confluían los taxistas más cabrones de toda la ciudad. Se hallaba delante de un hotel de cuatro estrellas siempre lleno hasta los topes de guiris viejos y ellos solían darles, a los guiris, unas vueltas de cojones antes de dejarles donde, estos, les habían pedido. Las carreras al aeropuerto eran apoteósicas. Una pasta.

Marcos era casi el más cabrón de todos. Después de la tourneé le gustaba aparecer por Barajas a toda hostia. Entre acelerones. Como si llegaran tarde. Como si el avión fuese agua y estuviese a punto de escapársele, al matrimonio de viejales, entre los dedos de las manos.

Apareció por la puerta del hotel un tipo bajito, encorbatado, que lucía un pequeño sombrero de fieltro y portaba consigo un maletín. Este se dirigió a buen paso hacia la parada. A primera vista podría parecer un dinámico hombre de negocios un poco canijo. Mas, si te fijabas bien, podías apreciar, según el tipo iba acercándose, que no era tal, sino más bien un vejestorio de más o menos la misma quinta que el resto de los clientes del hotel. En resumidas cuentas, una presa fácil.

Marcos se abalanzó a por ella. Aunque en su ciudad no había costumbre de hacerlo, se apeó del vehículo y llamó por señas, al hombre del maletín, para que se incorporara al mismo. Estaba el segundo de la cola, pero se aprovechó de que a Esquivias le había entrado la modorra, y andaba medio sopa, para birlarle el cliente ante sus propias narices.

El hombrecillo entró al vehículo y Marcos le preguntó donde quería que lo llevara. Este le requirió en español:

-"Al infierno".

9 comentarios:

  1. Empieza bien el relato...
    Muy buena canción Big yellow taxi.
    A la espera de la parte II.
    Buenas noches Mr. Bluff.

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    1. Son cuatro partes. Las tres que restan serán sucesivamente publicadas el lunes, el martes y el miércoles próximo.

      Ahora en las canciones, aparace a veces la voz de una chica, que te dice que si quieres escucharla tienes que entrar en goear. Insistid. En cualquier caso, si este sigue así, estoy tentado a no subir canciones.

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  2. Empieza bien, sí, pero ese 'incorporarse' a un taxi, como si fuera a filas o a un trabajo, en lugar de subirse...la elección de las palabras es tan personal (con tantos sinónimos disponibles>) como delatora. Además, a los borrachos por definición, les cuesta mucho 'incoporarse'

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    1. Lo primero de todo ¿de dónde te sacas que el tío va borracho?. Lo segundo, he empleado incorporarse, porque seguro que más adelante, a lo largo del relato, habrá algún subirse que otro. A lo último, se me escapan las connotaciones "delatoras" ¡nada más y nada menos! de la palabra incorporarse. En fin...

      Bástase que lo haya escrito yo, que tengo ya dicho que la falsa humildad una variante hipocritona de la soberbia, para aseguraros que el relato mola mucho. Pero... mucho. ;-)

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    2. connotaciones delatoras:

      portaba consigo = llevaba

      Este se dirigió a buen paso = fue rápido

      Se incorporara al mismo = subiera

      Etc.
      Mi conclusión:

      Escribir sencillo —paradójicamente— es difícil, y casi siempre mejor


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  3. Si de la literatura eliminamos la eufonía ¿qué queda?

    Un best seller. Ni más ni menos que un best seller. Esa sería la nota definitoria y más característica de los best seller. La total desprecupación de sus autores por la música de las palabras,
    Lansky,

    Escribir sencillo, en los términos que tú lo planteas, eligiendo todas las veces la palabra más corriente entre todas las posibles, no es algo difícil. Ni mucho menos. De hecho casi todos los escritores jóvenes de ahora... que desestiman ir de experimentales... consiguen hacerlo.

    Luego los lee, a toda esta gente, tíos como tú, y como yo, y no nos convence lo que hacen ¿Por...? Entre otras razones de peso, echamos en falta música. Piénsalo.

    Yo, como ya te resultará obvio, soy un músico frustrado. E intento escribir como si estuviese componiendo una melodía. Siempre.

    Aunque me digáis que no lo haga y yo intente haceros caso.

    Siempre. ;-)

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    1. Estoy en total desacuerdo, lo que a ti te suena bien (eufonía) a mí (y a mis lecturas acumuladas de décadas) le suena mal (cursi, redicho, ingenuista…). Escribir sencillo es mucho más difícil, en el sentido que yo lo digo al menos, que escribir, por ejemplo y con todos mis respetos como tú...¿eufónicamente?. los best sellers están llenos (plagados, dirías tú tal vez) de expresiones como las que te señalo. 

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  4. Ah, los entrañables taxistas de los cojones que esperan como aves de presa delante de hoteles y aeropuertos para timar a turistas confiados. El otro día, en el hotel donde trabajo, uno hizo ademán de darle de hostias a un cliente (una vez que estuvo seguro de que el cliente era un tipo pacífico) que no quiso pagarle porque decía que había dado un rodeo antes de llegar, lo que era evidente por el pastón que indicaba el taxímetro y las cuatro calles que habían recorrido. Al fin negocié que la cosa quedara en quince euros, tras la amenaza velada habitual de tomarle los datos y llamar primero a la empresa y luego a la policía, enemiga natural de esa especie carroñera que es el corrupto y encabronado taxista parisino.
    Galdós, y Stevenson, y Graham Greene, escribían sencillo y con música. No veo ningún escritor hoy en España a la altura de el primero de ellos.

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    1. "Galdós, y Stevenson, y Graham Greene, escribían sencillo y con música. No veo ningún escritor hoy en España a la altura de el primero de ellos. ". En efecto, Antonio, la musicalidad no tiene que ver con cierto rebuscamiento latinoparlante

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