martes, 22 de abril de 2014

LA DECADENCIA DE LOS PERSAS


Con el destino, el azar, la suerte consiguen irracionalizarse las causas de muchas desilusiones. Es necesario y preeminente, entonces, que los duendes sigan existiendo. Porque también las desilusiones pase lo que pase, ocurra lo que ocurra, así prospere la revolución emprendida por el más sabio entre los visionarios más justos, van a seguir existiendo siempre. Y casi nunca habrá de interesarnos su comprensión certera.

Quede todo... entonces, o al menos casi todo, al albúr de la inminente llegada de los persas.

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