lunes, 7 de abril de 2014

LA SONRISA TIERNA DE UNA CHICA TRISTE


Su tristeza y su sonrisa. Ella te mira desde el fondo de una foto. Lleva una gabardina puesta. Sostiene, en una de sus manos, una flor. “¿No será un poco cursi?” te dice, sonriendo. El pelo lo lleva recogido en la nuca y su mirada derrocha confianza. Aunque no llegue a ser una mirada alegre. La flor es una rosa.

Afuera, se ha desatado el viento. Baja por las aceras, a bandazos, topándose con las papeleras y las farolas. Despeinando a su paso las ramas de los árboles. Arrastrando consigo las bolsas de plástico vacías que, habitualmente, acostumbran a ensuciar las calles.

Es martes. Son las diez. No hay tráfico alguno. Los semáforos aburren. Resaltan, en la penumbra, las letras rojas y azules de una franquicia de hamburguesas a punto de cerrar a esas horas. Se diría que en esa ciudad grisácea, el alumbrado público, cuando es invierno, oscurece las calles al pretender iluminarlas. Sin la luz del sol, unas calles así pueden provocarte pena, hacerte sentir que has fracasado en algo sin excesivo valor.

La luz artificial flota sobre la ciudad, como un velo amarillento de plástico pegajoso, y oculta las estrellas. Te impide recurrir al consuelo de ponerte a mirarlas. Continúas conduciendo adelante. Sintonizas la radio. Se trata de un tipo que parece no cansarse de soltar chorradas. En casi todas las emisoras hay una tipa o un tipo que dicen cantidad de chorradas. La apagas. Valoras todo lo que te rodea como innecesariamente feo... incluso grotesco, en ocasiones... Te resulta imposible pillarle la menor gracia al asunto. Ni a las soflamas de la gente de la radio, ni a la basura que acarrea consigo el aire, ni... menos todavía... a las paredes de las casas llenas de monigotes y rayones pintarrajeados "¡Qué puta mierda!" te sale proclamar desde el fondo de tu corazón, aunque, prácticamente lo digas en un susurro, consciente de que todo eso, que tanto te jode, no va a poder, en modo alguno, solucionarse. Como si tus convecinos se hubiesen entregado a propósito, con gusto, a oficiar de buen grado un oscuro aquelarre menesteroso.

Tienes la foto. No lo olvidas. La sacas de la guantera. La vuelves a mirar. Vuelves a admirarla a ella... ¡tan linda! Y te da miedo. Piensas que si ellos se enteran, querrán arrebatártela. La miraran, la rasgaran y la dejaran tirada en las aguas podridas de un alcorque, flotando entre docenas de colillas fermentadas. Un destino ignominioso y absurdo para la sonrisa tierna de una chica triste. 

4 comentarios:

  1. Me he imaginado al protagonista como Jason Schwartzman en Bored to Dead, pero a la española. ¿Continuará?
    Saludos, Babe

    ResponderEliminar
  2. A primera vista había leído Jason Statham y he dicho ¡no!. Luego... he leído ya correctamente y he dicho ¿por qué no?. Saludos, baby babe.

    ResponderEliminar
  3. La sonrisa tierna de una chica triste
    es
    como
    la carne jugosa de un melocotón (*)
    de piel aspera:
    contraste irresistible

    __________
    (*) póngase durazno si eres de América

    ResponderEliminar