martes, 18 de marzo de 2014

SABIDURIA


Me jode la gente que dice que sabe mucho de algo y no sabe nada. Te animas a ponerte a hablar con ellos, incitado por su confidencia, y ves que no saben nada. Genta madura, de cuarenta, de cincuenta años... que se cree que sabe y no sabe nada de nada. ¡Es la repera!. Te quedas callado, pensando: "como se atreve" y él sigue ahí: enfático, satisfecho, jactancioso... dale que te dale con sus peroratas, soltando obviedades a troche y moche, inexactitudes, ideas de bombero... mientras tú pones cara de póker y resistes, como puedes, las ganas -llámalo: cortesía, simpatía, empatía o como demonios te parezca mejor- de salir echando leches de allí hacia el lado opuesto del mundo.

Vale, tío, te dejo que me digas lo mucho que sabes, que me sueltes el mismo rollo patatero que ya me has soltado el otro día, que ni una puta vez te rías de ti mismo ni consigas hacerme reír a mí, pero, tú, déjame a mí que me largue. Es un trato. ¿Que no lo entiendes...? ¿Que piensas que te tengo que hacer caso porque eres "experto en la materia"? Pero hombre... ¿no te da corte ser tan gilipollas?.

Saber son: nombres, nombres, nombres... anécdotas, datos precisos, palabras extranjeras, frivolidades, comparaciones inverosímiles, conexiones inopinadas, fórmulas, teoremas, hasta... si me apuran... proverbios. Saber no es reaccionar procedentemente cuando te pinchas con un cactus en un dedo, porque hasta un chimpance puede llegar a hacerlo mejor que tú, y los chimpances no saben. Ni hablar de oidas de la "prima de riesgo" lo que siempre entraña un riesgo. Ni pensar que la historia de Roma la ha escrito Colleen McCullough, a la que probablemente algún emperador de la casa Julia hubiera confinado al destierro, justo fuera de Roma, por atorrante.

Saber son: nombres, nombres, nombres... anécdotas, datos precisos, palabras extranjeras, frivolidades, comparaciones inverosímiles, conexiones inopinadas, fórmulas, teoremas, hasta... si me apuran... proverbios, que son los que van a permitirte conseguir: que un amigo al que le acaban de echar del trabajo no se sienta tan jodido porque se halla contigo, que tu amante sepa que lo dejáis porque tú no eres capaz de estar a su altura, que tus hijos se den cuenta al llegar a cierta edad que ya no te corresponde pedirles explicaciones, y adquirir la consciencia de que eso de lo que mantienes saber tanto, y que para ti debería ser tan importante, a la mayoría de la gente le importa un carajo. Máxime si nada de lo que les cuentas, en plan lección magistral, les va a poder resultar ni remotamente desconocido.

4 comentarios:

  1. En efecto:

    Se confunde:

    INFORMACIÓN: datos, elementos (wikipedias y demás)

    CONOCIMIENTO: organización de eso datos y su relción entre sí y con otras cosas

    SABIDURIA: /conócete a tí mismo): aplicación del conocimiento a la propia vida

    De la Información al conocimeinto y de este a la sabinduría...Cada paso al siguiente lo da cada vez un porcentaje menor de gente, por eso hay personas que se creen informadas (los bobos de tu post) y no, y gente con conocimientos, médicos, matemáticos... que sin embargo son auténticos gilipollas (eruditos en sus materias, gilis en su vida) y por eso hay muy pcoos sabios verdaderamente.

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  2. La sabiduría no existe, porque nada cierto se puede saber.

    Por esos los escépticos callaban.

    Yo cada vez callo más.

    Es tan admirable saber callar.

    Un abrazo.

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    1. Como la sabiduría no existe, los llamados sabios y los bobos e ignorantes son todos lo mismo (eso se llama: 'Reductio ad absurdum': razonamiento por reducción al absurdo)

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  3. La verdad. Me estaba refiriendo a la fase primera, la de INFORMACION. Gente que es experta en asegurar que es "experta" (en lo que sea) y que, pese a no tener ni puta idea de esa materia, de la que dicen ser expertos, consiguen que los demás, su auditorio, se crean que efectivamente lo son.

    Lo del CONOCIMIENTO y la SABIDURIA ya son palabras mayores, que para alcanzarse, requiren, como se da a entender en el post, unos cimientos solidos, abundosos, pertinentes, de esa información de la que la gante alardea pese a carecer de ella. Un abrazo!

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