viernes, 14 de marzo de 2014

NARANJAS DE LA CHINA


La segunda, en pleno corazón.

"Va el otro día el Guille y me pregunta si me he tirao alguna vez a una china, así a bocajarro: ¿tú t'has tirao alguna vez a una china?" Y el cabrón me pilla en pelotas porque estoy harto de decirles a él y a to los demás comemierdas que conozco que me lo'he follao tó, pero tó, y no es plan de abuchararme a las primeras de cambio. Pero, coño, hay que reconocer que la pregunta de los cojones tiene su miga, porque no es lo mismo follarse a una china que una yanqui o una sueca. Me preguntan: ¿tú ta's follao alguna vez a una yanqui? Y contesto que sí, de fijo. Me preguntan: ¿tú ta's follao alguna vez a una sueca? Y también contesto que sí, de fijo, aunque no haya visto a una sueca de carne y hueso en to'a mi puta vida pero si se las'han follao el Alfredo Landa y el José Sacristán y to's esos gualtrapas de cine de barrio no voy a no habérmelas follao yo que molo un mazo más que tos ellos juntos, y por separa'o ¿o no?. Pero ¡una china!. Pues joder, no sé, porque Madriz está to lleno de chinas, las que te venden las flores y las que venden bocatas por la noche y las que te dibujan el nombre con palitos, y aparece un patito, y un cerdito, y toa esa monserga filipina. Y las de "los chinos" tammién, claro, ¡nos ha fastidia'o!. Te metes a papear a un chino y las camareras toas son chinas. Chinorris, chatis, así mu serias, mu mustias, sin na' por arriba ni na' por abajo, como si las jodías estuviesen extriñías de zampar tanto arroz. Y donde se compra la priba en el barrio del Migue tammién son chinos. Y a' la'o de la parroquia donde va a misa mi vieja hay otros. La hostia en bici, los chinos de Madriz. El foro está to lleno de chinos, vale. Pero, mira tú por donde, no tengo ningún colega que ma'haya dicho que s'aya tirao a una china. Ni uno. ¡Igual es que no se puede, qué tu tammién tienes que ser chino pa' poder hacerlo! Vete tú a saber.

Entonces voy y, después de pensármelo un güevo, como ya habréis podido deducir a poco cerebro que tengáis de to'el rollo que os llevo largao, le contesto al Migue que no, que no me he follao a una china en mi puta vida. "Pues hoy vas a estrenarte con las chinas, Robertito", me suelta el muy cabrón, así: en plan chuleras, como si él todos los días el fuese el cabrón y yo el soplapollas, como si cada vez que se le pone en la punta'l nabo el tío fuese y se zumbase a siete u ocho chorvas una detrás de otra, en batería. "Y una polla, Farruquito" le contesto, tajante, sin más, a mala hostia, porque cuando un listo se cree que va a poder tocarme los cojones, me enchirulo. "Tú eres pavo, chaval ¿o qué te pasa?". Me empiezo a cortar, aflojo, porque, me lo sé ya de otras veces, esos aires de superioridad conmigo sólo pueden significar una cosa: que el Güili hoy va forrao, que maneja, o sea. "Vale tío, lo que tú digas ¿a dónde vamos?". "Tú, no sé, a lo mejor a meterte unos phoskitos por el culo, pero yo ahora mimmo pienso ir a donde el Pipi a aplicarme unos cubas". "Vale. Voy contigo".

El Pipi está de espaldas toqueteando la pletina. Empieza a sonar a toda hostia un disco del Prodigy. "S'tas colgao" le suelto al pavo cuando se gira pa' vernos a nosotros. La clientela.

"A mi uno de DYC, hasta arriba", le pide mi colega al moñas del Pipi. "A mi uno de Balentains, como si fuera para ti" le pido yo, soltándole la fracesilla esa que digo to´el rato en los bares para quedarme con la peña. "Como no me pongas a los Deep Purple, Pipón, te quemo el chiringo" le avisa al Pipi al lao nuestro, un jevi, gordo, seboso, con pinta de ser mu buena persona. El pipi pasa millas del tema y se pone a agitar la cabeza a espasmos mú cortitos... pese a ser solo las cinco y media la tarde y hacer una calor que derrite las farolas. "Tío, para ya de una puta vez de mover el cuello" le aviso "¡que pareces una gallina!", le ilustro. El va y se rie. El maricón tiene podríos un montón de dientes.

Cuando vamos ya por el cuarto cacharro, no puedo resistir, a mi el alcohol me pone burraco, y le suelto al Guille: "¿qué coños pasa con lo de las chinas?". El gilipollas se rie y no me contesta. Sólo se rie como un gilipollas. Le digo que es gilipollas, me coge por un hombro y con el careto a dos milimetros del mío -puedo sentir la humedad de su aliento en la oreja- me suelta, el cabronazo: "te amo Robertito" y me plantifica un beso, baboso, de guarrón, en to' enmedio el carrillo. El hijoputa consigue que yo también me ría. Siempre termina lográndolo, por eso es mi amigo. Y yo, dale, más pesao que una vaca en brazos, como diría mi difunto padre: "¿qué que cojones va a pasar con lo de la china?". Venga, vamos, me dice, y me collejea, y me guiña un ojo, y, según nos estamos marchando del pub, le deja al Pipi encima 'la barra dos billetes de veinte napos hechos un buruño.

-"¿Y... las vueltas?".

-"Las que tú y yo nos vamos a dar con las pibas a partir d'ahora, pedazo mamón".

-"Cómo esto sea otro más de esos putos vaciles tuyos, te vas a enterar...!".

-"¡Qué no, chaval, sigue leyendo el blog de ARQUETIPO'S, copón!"

-"Arque... ¿qué? ¿Qué, cojones, es eso...?".

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