domingo, 16 de marzo de 2014

MENTE TUNEADA


¡Y...la tercera, en to' los güevos!

"Las cosas que s'hacen así, de improviso, salen mejor. Todavía m'acuerdo un año que todavía éramos unos canis y estábamos el Migue, Güili, Javi el metralla, y un servidor de ustedes papeándonos unos phoskitos justo el día de antes de nochebuena, en el parque, en el banco de enfrente "El Júpiter", cuando de repente al Javi se l'ocurrió decir qué por que no subíamos a la sierra, a Navacerrada. "¿Pero tú sabes ejquiar?" le dije yo, porque como me imaginaba que el Javi no tenía ni puta idea de ejquiar, lo que procedía era procurar ir centrando el tema. Y eso mimmito fue justo lo que me contestó el tío, lo que yo pensaba, que de ejquiar ni guarra. Pero nos explicó que como sus viejos se habían largao en tren a Socuéllamos a ver a su agüela que estaba en una residencia, pa felicitarle las Pascuas y demás, y llevarla un frasco de colonia, de esas de viejorra, que huelen a gato capao', él se podía chorar sin problemas las llaves del buga de su viejo y plantarnos loj cuatro en menos de una horita enmedio to´la nieve. Que en la tele venga a salir nieve y más nieve, por to los laos, pero lo que es en el barrio ni un puto copo. Le miramos raro. Y fue el menda, y en cuanto que empezó a agitar el manojo 'las llaves delante nuestro, como le hacían los médicos al Anibal Lecter en las películas pa' intentar que el peazo cabrón se amansase, nos convenció del tó.

O sea... pa la sierra que salimos zumbando loj cuatro, a toa leche y conduciendo por turnos. Ibamos como se dice vulgarmente, y discúlpenme por ponerme basto, saben que yo no suelo, a carajo sacao.

¿Y si los cabrones nos siguen, nos paran, y nos detienen por no llevar carné, y se quedan, los hijoputas, con el coche? fue y preguntó el Javi, pasao Villaba, mientras adelantábamos a toa leche a un citroen de los picos que iba pisando güevos. "Pos les decimos que'l coche es robao y santas pajcuas" le respondió el peazo mamón del Güili pa' acojonarlo. "Si. Cómo en el chiste ¡no te jode!". El metralla era el que más acojonao estaba de loj cuatro porque al fin y al cabo el megane era de su viejo. No nos pararon.

Unos kilómetros más adelante, subiendo el puerto, fuimos y empezamos a picarnos con un golf de unos pijos. Conducía masterman -o sea: mi menda- y, según les adelantabámos, el Migue se loj quedó mirando y al gilipollas del culo del conductor le hizo la mueca esa, de rebanar la yugular, que a la banda la acojona un puñao. Aceleraron, los cabrones, y se nos pusieron al la'o. Y uno medio rubiete, con raiban y un jersey mierdoso de color naranja, que parecía recién sacao de dentro'el Semana, una revista mu pija, y mu chunga, llena de cantantes y marquesas que a mi vieja le gusta más que a un tonto un cacho ' plastilina, fue... se asomó por la ventanilla de al la'o del conductor... justo antes de que su coche pegase un acelerón de la hostia, y empezó a poner to´tieso hacia arriba el dedo de enmedio mandándonos a tomar por el culo. Tal cual. Le aticé yo tammién un pisotón con to'a mi alma al pedal del acelerador y... na' ¡el golf de los pijos salió escopetao carretera arriba dejándonos nota a log cuatro!. "¡Tu viejo lo tiene al coche amariconao, metralleta!" le expuse con to'a claridad al metralla. Y añadí: "cojones, coño... ¡qué es un Megane y anda menos que un lapo sin ruedas!". "Maricón lo será tu padre". Este Javi a veces que hijoputa que es -pensé para mi- si el cabrón sabe que mi viejo está muerto pa' que coños lo meterá al pobre hombre en el fregao, pero como no quería líos le dijé yo mú respetuoso: "Javi, no te pases, que aquí no se ha metio nadie con tu viejo, lo único que he dicho es que al hombre no tiene que gustarle ir mú deprisa que digamos... Y, ya. No he dicho ya nada más". Los otros callaos. Y como la vida es una locura ¡anda qué no! enseguida nos pusimos el Javi y yo, tan amigos otra vez, a mirar a ver que había por ahí, por los cajones del salpicadero, pa ponnenos a ejcucharlo en la radio, pero como la música del padre del Javi era más mala que la peste mora: Alajka, el Phil Collins, Gloria Stefan... al final fuimos y pusimos una casette de chistes de Arévalo que estaban de cojones. A los cinco minutos hablábamos to's ya haciendo el gangoso y nos cagábamos de risa y de puta felicidad. ¡La hostia en verso, el Arévalo, lo gracioso que es el tío!.

Ya llegando a la bola 'el mundo, se le ocurrió decir al Míguel que como viéramos el puto golf de los tonti'lhaba los pijos, le ibamos a rajar un par de ruedas. "O laj cuatro", gritó el Guille que todavía es más bestia, pero yo les recomendé que pasantini, que ni hablar, que a la sierra habíamos ido pa' pasárnoslo d'abuten y aprender a ejquiar. Y de repente, a lo tonto, como el que no quiere la cosa, fue y se formó caravana y en el primer hueco que vi en la cuneta, al la'o de los pinos, fui y aparqué la puta mierda coche. Le salía medio culo pa´fuera y según nos apeábamos empecé a vacilarle al Javi con lo chula que era la calavera de un colgante mu macarra que tiene el julai, pa' que no se coscase del detalle. Hacía un frío de cojones. Y, digo yo ahora que pa' calentarnos debió ser, mientras íbamos andando entre los coches empezamos a pegarnos unos a otros unos empujones del copón, así, sin más. Y todos, claro, dando unos resbalones de angustia. La nieve se veía por allí to'a sucia, dura, mu guarrindonga, de color de rata muerta, y cuando, por fin, llegamos arriba del tó, salimos loj cuatro corriendo a toda hostia pa' donde estaba la de color blanco, que es la que mola. El Güili fue el que llegó antes, que pa' eso es el que más corre, y lo primero que hizo el cabrón fue agacharse, agarrar nieve, darse la vuelta y atizarme a mi, que venía detrás, un bolazo en to la jeta. Luego los otros dos zánganos se nos echaron encima al Güili y a mi, uno a cada uno, y al rato estábamos ya los cuatro, tós revueltos, revolcándonos en la nieve y llamándonos hijoputa los unos a otros como si fuésemos ejquimales. Estabámos to's más coloraos que el capullo 'un rotwailer. Pero mu contentos. En serio.

Luego pasó lo del Migue. Cuando el Javi y el Míguel se estamparon con el trineo contra un Talbot mal aparcao ¡el único Talbot que debía quedar ya en toa Eppaña! y el Migue se hizo una brecha en to la ceja. Nos descojonamos vivos los cuatro. Le pusimos al panoli mogollón de nieve en la herida -pa cortar la hemorragia, ya saben- y fuimos corriendo a un botiquín a que le dieran puntos. La enfermera estaba buena pa' reventar y...

... pero... bueno... ya me estoy cansando de hablar y hablar... y que no me haga nadie ni puto caso. Que me parezco a la del tercero izquierda. Y... entonces, eso, que lo de la curación del Míguel lo vamos a dejar mejor pa' otro día. Y así les cuento tammién de paso esa vez, que estaré ya más descansao, lo que nos sucedió después, al volver al foro, cuando nos quedamos sin gasolina sin un puto duro en los bolsillos a las doce menos veinte de la noche, ni un minuto más ni uno menos, justo a la altura del casino de Torrelodones. ¡Fue la coña marinera, de verda'....!. No se lo pierdan".

3 comentarios:

  1. .., estos protas tuyos hablan como unos macarrillas de San Blas... me da unas ganas de darles unas hostias...!

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  2. Mosen Lansky

    Todos tenemos cabida en la viña del señor. Y, las hostias, como mejor están es dentro del caliz y bendecidas. Como, por otra parte, también tu mismo vienes a propugnar en tus escritos ;-)

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  3. ...pero hombre, son hostias simbólicas, metaliterarias, como las que daría un debilucho letraherido como Vila-Matas (fuera de est blog y algunos poquitos -proporcionalmente- más prosigue imparable la ingente pruducción de pseudoliteratura para -apta- pseudolectores.)

    y apéame el tratamiento eclesial no vaya a ser que se me escape una bien sólida pall'á ahonde andas tú, merluzio

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