viernes, 21 de marzo de 2014

LA NOCHE ROTA DE JOSEP MORAND



No suelen gustarme los libros de los escritores españoles. Me parecen bastante malos por lo general. Lo siento.

Algunos sí que me han gustado. De muerto. A Baroja lo adoro.

Luego me he ido leyendo otros de gente que estaba viva y ya se ha muerto: Umbral, Terenci, Delibes, Vázquez Montalbán, Romeo… y aún de otros que todavía están, hoy, vivos y bien vivos: Mañas, Llop, Villena, Vincent, Goytisolo, Wiesenthal, Vázquez-Figueroa… que tampoco estaban nada mal. Y ya. Entre los de nuevo cuño no he dado ni con uno solo que me convenza.

Y aparece de repente ahora, en mi vida, este título “Devuélveme Mi Noche Rota”, de Josep Morand. Un título que me recuerda a los de Javier Marías, ampuloso, fatuo, falso… -¿las noches se rompen? ¿…seguro?- -¿para qué cojones quiere alguien que le devuelvan una noche que se le ha roto?- Un titulo que, de tan rebuscado, tan fino, puede llegar a resultar basto. Por lo menos, a mí me lo parece. Y eso es asunto mío. Por lo menos en este blog.

Me entero, luego, leyendo el libro de que la frase de marras proviene de cierta estrofa de una canción de Leonard Cohen y pienso… “acabáramos”.

Nunca he estado en Carcaixent (aunque conozca el refrán) ni en Tavernes ni en Xátiva ni en Andraitx ni en Morella ni, mucho menos, en la montaña de San Blas, ya mítica en mi imaginario lector, o, en la, por lo menos igual de mítica, bahía de San Francisco, y, sin embargo, parece como si hubiese visto todos esos sitios y sintiese, por todos ellos, una ternura muy íntima que me obliga a rememorarlos. Pero… a lo mejor, estoy equivocado -leer, a veces, puede hacerte conseguir que desbarres- y sí que he llegado a conocer al sordo, al gordo, al fill del metge, al alemán baboso y al burgalés amante de los pájaros, de primera mano, en carne y hueso. E igual he amado a la chica dulce de Alzira. Y, lo mismo, la cabrona de la mallorquina ha conseguido que yo, yo también, me revuelque unas cuantas vueltas sarnosas entre la baba de mis complejos. Unos son culones y otros carecemos de culo.

¿Qué más se le puede pedir a un libro -un libro autobiográfico, además- que permitirle al lector pasar a formar parte de sus páginas? Y Morand consigue con sus historias, con su cerebro, con su nausea contenida y su incontenible ternura… con su amarga lucidez… meterte a fondo, hasta la médula, dentro de su novela. Igual da que la música que a él le gusta y a la que dedica su libro -aunque a lo mejor esto sea una mera excusa para no reconocer que se lo dedica a la vida- a ti pueda no decirte absolutamente nada. Igual da que no vayas a oírles cantar nunca (aunque deberías) a todos esos hombres y mujeres de los que él habla en el libro. Ellos son la excusa que Josep utiliza para lamentarse de su suerte, para clamar entre la muchedumbre la dulzura de la soledad y la afabilidad del desfase. Llega a mantener Josep, el gran acólito, el friki que buscaba vinilos de grupos raros en las cajoneras de saldos de las grandes superficies, que no cree en el poder redentor de la música. Y yo no le creo a él. Empate.    

“Devuélveme Mi Noche Rota” -venga, guardia abajo, en el fondo el título tampoco es que esté tan mal- es lo mejor que he leído de un autor español en los últimos años. Un escritor, Josep Morand, que sumar, desde ya, a mi lista de favoritos junto a todos esos, que he referido, al inicio de la reseña.

¡Un pedazo de cabrón, Morand! Que ha conseguido con sus neuras, con sus desplantes, con su sinceridad… hacerme caer hasta lo más hondo de mi pasado, hacer que reviva historias de complejos, vergonzantes, que creía haber dejado abandonadas, ya, en los arcanos del tiempo. Algo que solo puede conseguir alguien que maneja.

Y él lo hace, vaya si lo hace. Lo hace aunque tenga a un crío moqueando entre sus brazos, aunque sea capaz de terminarse entero… de un tirón… un disco de John Cale, aunque el farsante de Nick Cave venga a antojársele el súmmum de la introspección y la melancolía y aunque padezca una hernia discal por haber hecho el lila, de torete, machacándose la tripa a abdominales. Morand, maneja. Le queda tan solo, para que su libro constituya un éxito completo saldar esa deuda que tiene contraída con su mujer y regalarle todas esas toneladas de rosas que le debe… y aun no le ha dado… por haberle permitido conseguir llegar a ser un hombre asumiblemente feliz.

3 comentarios:

  1. 1. Te quiero y muchas gracias

    2. Me voy a cambiar el José por Josep, en tu honor

    3. No sé si lo has confundido aposta, pero la cita de Cohen y por tanto el título es "Devuélveme mi noche rota"... "mi", no "la" (aunque qué más dará)

    4. Tenías que haber elegido a Teenage Fanclub, claro

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  3. Hay que ver cómo os queréis y lo celoso que me pongo porque no me propongáis hacer un trío, pero en cualquier caso el señor de este blog tiene razón, y por tanto la comparto, con relación a José Morand

    (ya me gustaría que me rompieran a mí las noches como se las rompían a don Leonardo).

    abrazos a ambos

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