sábado, 15 de febrero de 2014

CUIDADOS PALIATIVOS (La Medicina de Tongoy)


Como casi siempre, en la vida, el debate se centra en discernir lo que está bien de lo que está mal. ¿Pero se puede hablar hoy en día en el mundo de la creación, y más concretamente de la creación literaria, de cosas... obras... buenas y malas? Supongo que sí; así se ha hecho siempre. Y, como en este aspecto, me vengo a considerar un antiguo, yo voy a continuar haciéndolo.

En principio, se necesitaría, para pronunciarse, criterio tan solo. Algo, en teoría, no demasiado difícil de conseguir. Anoten: te interesas por un tema, investigas, ahondas sobre él leyendo lo que al respecto han dicho otros que en el pasado dedicaron al mismo buena parte de su tiempo, y terminas "dominándolo" un poquito. No suelten el lápiz todavía: si lo que queremos es aprender, hay que leerles a los viejos y a los muertos porque ellos saben más. La "veteranía es un grado", permítasenos en esta ocasión el recurso fácil de acudir al refranero, porque la veteranía supone precisamente eso, tiempo, y el tiempo adecuadamente empleado, implica la adquisición de conocimiento. Entonces, y ahora ya pueden cerrar el bloc... cotejas, promedias, matizas, recapacitas, y vas adquiriendo conciencia no sólo de lo que te gusta y lo que no te gusta, sino, igual, de lo que objetivamente es bueno y es malo. Hasta llegar a conseguir apreciar -lo que quizás sea aun más importante, y más difícil, aunque no sé si más aconsejable- el grado de calidad de la obra al margen de tus preferencias personales. Y ser perfectamente consciente -pongámonos extremos para facilitar la visualización del argumento- de que esa novela que te a ti te apasiona es, en realidad, una boñiga o que tu sensibilidad no te permite asumir como aceptable una verdadera obra de arte. A este respecto, ya lo saben, no hay cuestión, lo he enunciado otras veces, el criterio es algo que se adquiere.

Mas ese proceso formativo, requiere previamente contar con una base. Un forjado. Un forjado de conocimientos. Y aquí es donde radica el verdadero problema con todos estos nuevos escritores jóvenes. Les fallan los conocimientos. También los dialécticos. Incluso los gramaticales. Han leído, algunos incluso han tenido que hacerlo en abundancia. Declaran que les gustan Franzen o Foster Wallace o Gaddis o Cortázar. Y sí, aparentan tener, ellos y ellas un criterio exquisito, certero, un gusto a la page, definitivamente contemporáneo. Ahora bien, a la hora de ponerse a imitar o a remedar a sus ídolos, o incluso, vamos a ser condescendientes, tratar de inventar cosas nuevas, no lo saben hacer, fracasan. A mi juicio, ya lo he señalado, porque carecen de los conocimientos necesarios. Y, de esta forma, incurren, al escribir, en continuos errores sintácticos, estrepitosas faltas de concordancia narrativas, humoradas gratuitas, juegos de palabras ramplones, clamorosas disonancias de tono en el discurso, obviedades y evidencias continuas, una nula preocupación por la caracterización de los personajes, metáforas gratuitas y forzadas, añejos tópicos descriptivos. En fin... ¡un puto desastre!. Lo siento.

Es aquí cuando aparecen en escena gentes como Tongoy. El randa de Carlitos Tongoy. Trapecista en la red sin red. Angel o demonio. Un día tras otro, un post tras otro, en las mismas antípodas del tongo.

Si la crítica literaria profesional, y convencional, se siente incapaz, por las razones que sean, de decirle al rey que va con la pilila afuera o a la reina que se le ve la gomilla del tanga, tienen que aparecer tipos como Tongoy tarde o temprano, porque así es la vida, tipos como Tongoy, decía, bufones o heraldos, monstruos grotescos o caballeros andantes -según cual sea el cristal con el que cada uno se complazca en observar el asunto- que se encarguen de apercibir al literato: "¿eres poeta...? ¿no...?, pues abr..." bueno... ya saben como termina la frase, o que se molesten en instruir a la narradora sobre las desagradables consecuencias que los enfriamientos en la zona dorsolumbar de la anatomía son capaces de depararle a tu salud.

Y aquí la lástima la siente, este humilde cronista, cuando irrumpen en el debate una serie de personas a quienes presupongo ¡faltaría más! la mejor de las voluntades junto a una erudición no precisamente enciclopédica, a solazarse, e incluso enorgullecerse, con la descuidada exhibición del pitilín o la pérdida de flexibilidad del indiscreto elástico.

En resumen, que en tanto, en este país, la gente no apetezca ser más culta, no se valore la cultura como un bien tangible, y se adapten los oficios intelectuales a los verdaderos méritos, las nuevas novelas a publicarse en el futuro seguirán adoleciendo de una notoria falta de calidad. Serán malas. O, incluso, peores.    

26 comentarios:

  1. La lavor de Tongoy es un poco absurda: leer y leer libros malos para, mesiánicamente, abrir los ojos al pueblo y dirigirles por la senda de la verdad de la Literatura, que es... no lo sabemos, porque él solo lee libros malos y los pocos libros buenos que leyó ya habían sido recomendados cientos de veces por muchos otros, como El plantador de tabaco. La verdad, los escritores frustrados, que seguis escribiendo igualde mal que a los 20 años, pero os jode que algunos de los que ahora los tienen publiquen su basura, resultáis patéticos por lo mismo, solo os entendéis entre vosotros cuando realizáis vueltars felaciones blogeras, después de haber criticado esta práctica entre esos escritorzuelos...

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    1. Reconsidere usted si escribo mal. A ver, diez segundos... Uno, dos, tres... nueve y diez ¡ya!.

      ¿Lo sigue pensando?.

      En ese caso va a continuar usted poniendo "lavor" con "v" hasta que tenga mis años por lo menos.

      Y lo dejo. Probablemente esta sea la forma más inteligente en que alguien se ha dirigido a usted a lo largo de su vida y no le conozco de nada para saber si se merece o no que continúe guiándole por la senda del BIEN. ;-)

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    2. Pues sigo pensando que usted escribe mal, acádemica y ranciamente mal, lo cual no quita que yo escriba peor, de lo que no me cabe la mínima duda, pero no tengo pretensión de ello, ni me jacto jamás, de lo cual usted sí. Por otro lado, he conocido formas muchísimo más inteligente de dirigirme a mí, lo cual se que a usted le debe sorprender mucho ésto, pero es verdad, se lo juro por lo más sagrado. Su última frase lo descalifica suficientemente, le aseguro que su ego no estará jamás a la altura de su estilo...

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    3. Ese detalle de ponerse la venda antes de que se produzca la herida ("lo cual quita que yo escriba...") lo define a usted, sin duda, como una buena persona. Aunque a mí ni se me hubiese pasado por la cabeza tratar de juzgarlo por esos quehaceres. Es usted mi invitado y, como bien dice, no ha hecho alarde alguno de suficiencia propia.

      Dejese entonces de pamemas, que sabe que no son ciertas, y sumese, condiciones morales parece que no le faltan, al lado luminoso de la literatura. El otro, el gris, el mediocre, el ínsipido... se halla tan transitado, en estos tiempos, que apenas puede darse un paso sin molestarle a alguien.

      Cuento con usted para seguir comentando en el blog. Un abrazo cómplice ;-)

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    4. Gracias, comenzaré por Fratzen. ¿Qué es, austrohúngaro, como Musil?
      Fuera broma, Tongoy ni siquiera está a su altura moral, no sé a qué ese "rebajamiento", para mi es un mal lector (70 páginas/hora es, se mire como se mire, leer fatal), y un mal reseñista) siempre buscando al escritor como rival del lector, siempre, eso sí, buscando rivales fáciles, siempre para hacernos un favor a los imbéciles que leermos blogs...) En fin, que, usando sus propias palabras, creo que afortunadamente ya transito por ese lado luminoso y no tengo ya, a estas alturas, necesidad alguna de que nadie me lo allane...

      Un saludo

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    5. Puntualizaciones:

      1 Si va a leer a Musil aleje los objetos cortantes (minipimer incluida) de su proximidad.

      2 Los lectores de blogs no son, somos, imbéciles. Y los que son imbéciles lo son por no haber disfrutado de una educación adecuada, no por dedicarse leer blogs Al revés, hoy en día, en esta época pipera en la que nos ha tocado vivir, leer blogs, participar en ellos, casi llegaría a calificarlo como una actividad pararenacentista

      3 En "La Medicina...", casi siempre los que comienzan a faltar, y descalificar, por asuntos ajenos al hecho literario como tal, son los comentaristas y no el señor Tongoy, que se limita a responder a las imprecaciones sin concederlas la menor importancia.

      4 Una confesión y una confidencia: admitir a este respecto, pese a sus amables palabras, que no soy mejor que Tongoy. Si yo me dedicará a leerme los libros que él se lee -que a algunos si que me ha dado por ahí y les echado un vistazo- mis críticas serían, seguro, aún bastante más ácidas que las suyas ¡Un abrazo!.

      P.D Cuando se termine "Las Correcciones" ya nos dirá, por aquí, lo que le han parecido.

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    6. He leído Libertad, así como El hombre sin atributos sin saltarme una coma, creo que seguimos fallando en eso de considerar que los demás estamos algo perdidicos y necesitamos de brújula, o quizá me considere usted muy jovencico. En cualquier caso, y en esto soy muy honesto, jamás hablo de libros y autores que no he leído -a Frazen sí que sí- y no soy muy dado al name-dropping.

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    7. A ni me encanta el name dropping. Soy lista adicto.

      Caso de que, como supone, a mi me hubiese dado por especular con sus años, el hecho de reconocerse usted lector de Franzen, no haría sino contribuir a imaginarle en posesión de una jubilosa juventud. No me imagino a mi tío Leocadio leyendo a Franzen, que quiere que le diga ;-)

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  2. Lo único que le reprocho a Tongoy es que aún no le haya dado lo suyo a ese pájaro de cuenta de Andrés Barba y a esa pajarraca de Espido Freire. Por lo demás, caído en desgracia Alberto Olmos, Tongoy es el hombre que estábamos esperando.

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    1. Hombre, por favor. A este blog viene uno a lucirse. A tirarse el moco. Eso de llamarles pajarracos a dos escritores consagrados, como que no... ¿no?.

      Pero vaya... como siempre entro al trapo, señalarle, Mr. McMahon, que de Barba no he tenido ocasión de leer nada. Y que de Espido compré "Irlanda" y "Melocotones Helados" y fui incapaz de terminármelas.

      En cuanto a Olmos, no ha caído en desgracia. Yo persevero en mi fe. Lo imagino decepcionado y afanándose en dar con un novela que llegue a todos los públicos. Deseoso de triunfar. Y a partir de ahí, ya con un nombre asentado en los medios, ponerse a escribir lo que le salga de los cojones.

      Venga... un saludo. Y la próxima vez, cortese un poquillo, caray ¡Qué la cosa tampoco es para tanto!

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  3. ¡Ay, pero dejad de leer libros malos de una vez!
    Comprobad cómo un libro se puede poner en el nº 600 de la lista de más vendidos de Kindle cuando aún falta casi 1 mes para que se publique en Amazon:
    http://www.amazon.es/Regalo-Reyes-Jes%C3%BAs-Zamora-Bonilla-ebook/dp/B00I49GWC4/ref=sr_1_6?ie=UTF8&qid=1392462306&sr=8-6&keywords=zamora+bonilla
    Más info: http://regalodereyeslanovela.blogspot.com
    Saludos

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    1. Eres un santo, Jesús. Con la capacidad, conocimientos y saber hacer evidenciados día a día en el Neurath, el que estés todo ufano por estar el "600" de la lista esa, de la que hablas, me parece un detalle enternecedor.

      En cualquier caso, no olvides jamás tu compromiso, el año en que Zamora se haga con el Planeta, el julianín, finalista ¿O no se dice por ahí que los premios se amañan?.

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  4. Todo lo que se “reseña” (ni eso) en estos chiringuitos blogueros de Tongoy, este o el referente malherido son ‘novedades’, como si en lugar de amantes de la literatura fuerais endocrinólogos en una revista en busca de los últimos avances terapéuticos. Sin embargo, en literatura no tienen aplicación conceptos como los de ’progreso’ o ‘avance’, y ’novedad’ tan sólo en la medida que lo es mercantilmente: acaba de salir o salió hace poco. La manera más sensata de leer literatura es releer, releer lo que es bueno, lo que está injustamente olvidado (descubrir cavando) y, los más listos y con buenas antenas detectar lo escasísimamente ‘nuevo’ excelso que es poquísimo. Ya, no vais a leer a Clarín, a Galdós, a Unamuno o a Proust o a Becket, Conrad, Nabokov, Melville, Tournier (lo peor es que os creéis que los habéis leído), bueno pues sólo hay cuatro o cinco contemporáneos nuestros que merezcan la pena, algunos ocultos por su fama sobrevenida, como Salman Rushdie con los dichosos Versos Satánicos, que oculta que su Hijos de la medianoche sea probamente la mejor novela en inglés del último tercio del siglo pasado. O aquí releer al fachoso Vargas Llosa de Conversación en la catedral, al Julio Ramón Ribeyro y sus memorias y cuentos, a…cualquiera menos la última novedad destinada al olvido y que tanto os ocupa. Nadáis en las lecturas de lo nuevo al ritmo del último boletín de novedades o de las recomendaciones de suplementos como el Tontelia : como patos, salpicando y extendiendo los brazos para abarcar toda el agua superficial, intentad bucear, ya veréis lo profundo que es el mar literario en cuanto salís de lo inmediato, meteros con Rilke, en serio, o con el cabrón de Goethe. Y no pido disculpas por mi tono condescendiente: sois (relativamente) jóvenes y por tanto dignos de lástima, entrañables como niños que dan pasitos. Os querría ayudar, pero me vais a ensuciar el pantalón con vuestra papilla y encima me querréis tirar algo.

    Os quiero a todos, no estoy situándode en ningún plano superior (no lo hay), me enterneceis.

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    1. Absolutamente de acuerdo con Lansky. Me parece un comentario lúcido y que tiene más razón que un santo.

      Saludos.

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    2. Evidentemente, yo lo mismo. Solamente leo clásicos (Julian Barnes o Ketzuo Ishiguro son clásicos, le pese a quien le pese). Más alguna debilidad contemporánea como el gran Jaime Bayly. Releo clásicos, mejor. No obstante, Lansky está empeñado y no se por qué -en serio- en adscribirme al bando de los modernetes ¡ya me gustaría a mí tener sus años!, cuando en todos y cada uno de mis escritos se evidencia mi rotunda afección a la causa impresionista de la literatura. Ahora que... si me dicen que Stoner (ya fallecido) o Jasopovici son la polla, los pego un tiento. Pero eso no significa deserción. Como cabe igual que se haga con James Salter o con Toibin o con Jonathan Lethem. Por citar aquí autores contemporáneos a los que uno u otro habéis elogiado en la red.

      Lo de Tongoy es otra cosa. Es ocuparse de apercibirle al público lector ¡no dejéis que os la den con queso! Y, a mi juicio, apercibe bien. Con gracia y estilo.

      ¡Ea! He dicho. ;-)

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    3. Que no me empeño en adscribirte a ninguna modernez o posmodernez, Julián, eres tú el que se empeña en acusarme de eso, chiquitín; yo lo único que he dicho es que tus intentos (o logros, ya se verá) literarios me parecen tal o cual cosa. Y sí, Salter es un clásico absoluto, como el primer Cormac Mc Carthy (el de la trilogía d ela frontera)(, comoe l Williams de Stoner, Barnes apuntaba pero...le queda (y ahí están los Mc Ewan de Expiación, los Richard Ford de la trilogía de Bascombe, el John Banville de Copernico...)

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    4. Vale. Sin problemas. He leído mal. Salter, no lo he leído. Cormac McCarthy "La Frontera", no me lo creo o, al menos, ocurre que ni su estilo ni su temática conectan con mi forma de ser y sentir. "Stoner", de Williams, me pareció un rollazo. Barnes, me encanta. McEwan, he leído cosas de él que me han gustado y otras, menos. Richard Ford, escribe de la hostia, pero a mi me satura un poco. Banville. Bien. Paso de lo del policia. "Copérnico" anda por casa y voy a volver a meterme con ella, a ver si esta segunda vez sí que consigue atraparme, a partir de tu sugerencia.

      Pero... vamos... me gustan más los italianos: Pavese, Svevo, Bufalino, Carlo Levi, Buzzati... y los franceses. Maurois, Mauriac, Proust, Gidé... que los anglosajones.

      Un abrazo!.

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    5. " Hijos de la medianoche sea probamente la mejor novela en inglés del último tercio del siglo pasado." ¿Lo dirá usted porque ganó el Booker of Bookers? A mí personalmente me decepcionó esa novela desde que nace el bueno de Salman (Saleem). Era todo yo, yo, yo, yo, creo que ese hombre tiene un problema de narcisismo preocupante. La novela es buena, sin duda, pero creo que, con todo, está sobrevalorada. La considero una gran obra, muy ambiciosa, pero fallida. Desigual. Por otra parte, lo que hizo con los "Versos Satánicos" no me parece algo de lo que sentirse especialmente orgulloso, y sí la causa de una buena parte de su popularidad. Creo que sembrar cizaña, a sabiendas de lo que significaba, se lo podía haber ahorrado. Es como la película que salió hace poco: "La Inocencia de los Musulmanes". Es sólo una opinión, para mí Salman Rushdie es de los escritores notables, pero a falta de escritores sobresalientes, y se queda a la sombra de otros.

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    6. Intenté leer, de Rushdie, una que empieza en un avión, me parece, no me acuerdo como se llamaba, y no me la terminé. En cualquier caso la India es una fuente inagotable de gran literatura contemporánea, y debemos dar las gracias a los editores españoles por habérnosla hecho llegar. Mi favorito entre todos es, sin duda alguna, Vikram Seth. Soy más de "Un Buen Partido" que de "Hijos de la Medianoche" ;-)

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    7. No estoy de acuerdo, esta vez. Leer clásicos, sí, faltaría más. Pero sigo pensando que es un problema de forma no de fondo de armario. ¿De qué narices sirve leer Madame Bovary o Niebla si después no se entiende que la historia del Flaubert es una crítica brutal al Romanticismo o que la nívola de Unamuno es una representación poética de la filosofía existencialista de Kierkegaard y Schopenhauer?

      Y sigo sin estar de acuerdo. Hay autores posmodernos (novedades vamos) que son tan clásicos como los clásicos. Si se sabe leer, se sabrá observar lo clásico. Palahniuk dentro del sistema literario norteamericano no es menos clásico que Melville o que Hawthorne. Os lo puedo asegurar.

      Saludos.

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    8. Sebastian

      También Mark Rothko es un clásico de la pintura americana. El asunto estriba en que a uno les "llegara" lo que hace y a otros, no. Lo mismo sucede con Palanhiuk.

      En cuanto al asunto del trasfondo en la narrativa, para mí, este tiene que emerger espontáneamente de la trama y no al revés. Lo de idear una trama a propósito para ejemplificar un ideario es propio de ideologías reduccionistas.

      O imbratisare VD.

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    9. Para Anonimo: " Hijos de la medianoche sea probamente la mejor novela en inglés del último tercio del siglo pasado." ¿Lo dirá usted porque ganó el Booker of Bookers?

      Claro hombre, yo sólo me guio por los rótulos y dignidadse que les conceden a los escritores, por las listas de ventas y de éxitos, por el Babelia y los booker de bookers, soy un border line, un tonto de baba que no tiene gusto ni criterio, para eso están lo suplementos culturales, emnos mal

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  5. Soy un lector habitual de Tongoy, y lo aprecio mucho. A través de su página he llegado a ésta, en la que es posible que me quede a merodear (no he leído más que esta entrada). No estoy interesado en la literatura contemporánea, por la sencilla razón de que lo que nos llega a los amantes de la literatura es lo que la conspiración escrito-crítico-editorial quiere que nos llegue. Leyendo los Culturales de los periódicos de más tirada, y procurando estar al tanto de las novedades siempre, a uno le han colado pufos tan vergonzantes que, directamente, prefiero ir a los clásicos de verdad, además ahora que hay tantos clásicos que son (además) muy modernos. Leyendo cualquier libro del siglo XX tengo la sensación de estar leyendo algo de plena actualidad, y creo que uno podría pasarse muchos años leyendo grandísimas obras del siglo XX sin poder nunca abarcarlo, así que ¿para qué molestarse en la novedad de turno, si seguramente dentro de 10 años ni siquiera será recordada?

    Voy a poner un ejemplo, además muy ilustre: Bolaño. Es un gran escritor, no digo que no, pero ¿es el genio que se dice por todas partes? El otro día Jorge Herralde decía en una entrevista que su prosa estaba al mismo nivel que la de García-Márquez o el mejor Vargas Llosa. Pues lo siento mucho: NO. Lo pasé fenomenal con "Los Detectives Salvajes", pero esperaba mucho más de ese autor, un libro donde pone algo así como "la novela que Borges hubiera querido escribir". No sé si mucha gente piensa o no así, pero desde luego no he leído a nadie que lo diga. Se establece un consenso sobre determinadas figuras (y Bolaño entre ésas es de las mejores), y nadie dentro del circuito desmiente, ni matiza las bases de ese consenso.

    Me dejo de rollos (y perdón por el tochazo). Hace mucho tiempo leí que Internet iba a hacer proliferar escritores como setas, y es cierto, y se está viviendo. Que en el escenario "apocalíptico" al que nos dirigimos, allí donde los límites entre el papel y el soporte digital se hagan inexistentes, como lo serán para nuestros hijos, se hará necesaria una nueva figura, y ésa es la figura que, con mayor o menor fortuna, veo que lleva a cabo Tongoy. Debería haber más como él (y creo que los hay, pero no estoy muy puesto tampoco). Se trata de que, a través de ciertos lectores de confianza, a los que uno mismo libremente reconozca buen criterio y cierta afinidad en el gusto, se puedan encontrar las obras de cada momento que uno de verdad quiere encontrar, lo cual es difícil ahora, y lo será más en el futuro, cuando la autoedición generalizada convierta el panorama literario en un caleidoscopio enloquecido. Para mí los críticos carecen ya de toda legitimidad, y se hundirán con los medios que los "paniaguan", y así cuando oigamos su lamento será demasiado tarde, pues, ¿qué hicieron desde sus tribunas sino intrigar, vender a sus amigos, participar del cotarro, trapichear y mentir, engañarnos con toda clase de intereses, retóricas y argucias? El futuro es de las personas, gracias a Internet que las conecta, y tanto los críticos de siempre como los editores de ahora se irán por el desagüe, como de hecho ya se están yendo. A mí no me da ninguna pena.

    Un saludo, y perdón por la extensión.

    R.B.

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    1. Eso que dice es una realidad. Existe en las modas un factor generacional que hasta cierto punto podría justificar que determinada obra se considere "maestra" por muchos aficionados distintos. Pero existe también, y eso es innegable, eso otro a lo que usted alude que consiste en hacer seguidismo de las opiniones del factotum, ya sea por intereses netamente espúreos, ya por miedo a parecer un cateto. Y el caso de Roberto Bolaño es paradigmático en ese sentido. Algo que pasó antes con Kundera. Y está pasando actualmente con Houllebecq. ¿A ver quién es el guapo que se atreve a decir que Michael Houllebecq es un finstro duodenal? ¡Un abrazo! Y puedes explayarte cuanto te venga en gana. Gracias.

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    2. No sé si mejor o peor. Pero Bolaño es igual de bueno que los primeros Márquez o Llosa (autores que en los últimos años sólo han escrito basura).

      Una novela como La literatura nazi en América es una auténtica genialidad. Genialidad en tanto en cuanto la forma de la novela deconstruye toda tipología textual literaria, demostrando que la literatura es literatura no por la forma sino por su sentido. Los detectives salvajes es una reinterpretación pop de lo quijotesco, la mejor reinterpretación de Don Quijote desde Madame Bovary. 2666 contiene partes tan jodidamente humanas que destozan. La historia de Hans Reiter y su mujer en la última parte es real como la vida misma. No es la grandísima novela que muchos dicen, pero salvando las partes de los crímenes que es insufrible, es una novela muy por encima de bodrios como La fiesta del chivo, un novela social sensacionalista escrita para la galería ex profeso. Llosa y Márquez dejaron de escribir allá por los noventas. Desde entonces, salvo alguna cosilla, mercadeo y del bueno. Nadie, absolutamente nadie, podrá decir lo mismo de Bolaño.

      Saludos.

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    3. "En resumen, que en tanto, en este país, la gente no apetezca ser más culta, no se valore la cultura como un bien tangible, y se adapten los oficios intelectuales a los verdaderos méritos, las nuevas novelas a publicarse en el futuro seguirán adoleciendo de una notoria falta de calidad."

      No se trata sólo de calidad sino de saber apreciar la calidad. No te das cuentas, Bluff, que esto mismo decían de los modernistas. ¿Por qué? Porque se leían a Joyce y a la Woolf como a Dickens. Si lees a Cartarescu o a Delillo como leemos a Camus o a Cela no hay nada que hacer. Y quién demonios va a negar que White Noise u Orbitor son malas novelas por no haber sido escritas como El extranjero o La colmena. La literatura ha de evolucionar aunque involucione. ¿Acaso no involucionó la literatura con la Pléyade alejandrina y con la decadencia latina? ¿Acaso no involucionó el Neoclasicismo? Pero después de la involución surgieron los romans, surgió Dante, Petrarca, el Renacimiento, el Siglo de Oro, y vuelta a involucionar en el Neoclasicismo para evolucionar con el Romanticismo apático de Goethe y Wordsworth, la artesanía de Flaubert, la experimentación de Joyce y la nueva crisis de las ficciones Borges. Son ciclos. Ya lo decían los Schlegel, autores que aun siendo clásicos no los lee ni Dios. No hablemos de cultura y menos literaria en España, que no se salva nadie, nadie.

      ¿Cuántos lectores hay en España de Lucano? ¿Cuántos de Lorris y Meung? ¿Cuántos de Chartier? ¿Cuántos de Du Bellay? ¿Cuántos de Montemayor? ¿Cuántos de Torcuato Tasso? ¿Cuántos de Pope?

      Lo mejor será no contestar.

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