jueves, 30 de enero de 2014

TONO Y VEROSIMILITUD. Novelista incomprendido.


No voy a adoptar una pose pseudo doctrinal para darle cuerpo a este artículo. Primero, porque no se si sería capaz de ponerme estupendo -esmerándome, a lo mejor sí- y, segundo, y aquí ya sí que no hay vuelta de hoja, porque carezco de los conocimientos lingüisticos mínimamente exigibles para poder hacerlo con solvencia. A estas alturas... recurrir a la wikipedia, y similares, está feo. Me imagino que saben por donde voy.

La idea de afrontarlo, no obstante, surge de los amables elogios que han podido obtener algunas entradas de mi blog -como recientemente se ha dado el caso con “Aniquilador de Monstruos”- y la indiferencia absoluta -y, esta vez, las pobrecillas suponen mayoría- que les ha tocado padecer a otras más.

Y aunque, como podrán imaginarse, a mí me parecen prácticamente todas igual de cojonudas ¿cómo va uno a reconocer en público que quiere más a un hijito que a otro? he intentado proporcionarle solución al dilema, apelando al tono y la verosimilitud. De eso pretendo hablar aquí -brevísimamente... no empiecen a salir por patas, que les conozco- del tono y la verosimilitud.

El Tono. Marca el tono de lo que escribo en internet, esa circunstancia ya apuntada: no recurro jamás a la wikipedia, no recurro tampoco a las citas. Que le den por culo a la metaficcionalidad. Esto es, todo lo que todos ustedes tienen ocasión de leer en este blog es “julian bluff” en estado puro, no contaminado por las ideas de nadie, para el correspondiente desprestigio o encomio del escribelíneas. Y siendo siempre julian bluff, uno, unas veces, se pone nostálgico, otras coloquial, otras críptico, algunas costumbrista y las hay en las que ¡incluso podría llegar a sucumbir a los encantos (sí, no me importa reconocerlo) de un modernizado manierismo! Porque sucede que así, justamente, es como es julian bluff. Resumiendo, el tono del que me valgo para expresarme en este medio -procurando ser versátil en lo que se refiere al estilo; me considero, a este respecto, un “todoterreno”- es un tono caracterizado por la sinceridad.

La verosimilitud. ¿Y... ser sincero le rinde frutos al letrista o, por lo menos, se los rinde a julian bluff?. Procedería, en este punto, que mudásemos de objetivo y pasásemos a hablar de la verosimilitud. En la literatura ser sincero es importante pero no es decisivo, en cambio, es la verosimilitud la que depara los plácemes. Concurriendo, en mi caso, que los lectores -¡mis sufridos, escasos y exquisitos lectores!- parecen apreciar más justo aquellos escritos cuya verosimilitud menos me ha importado que no sea veraz. Esto es, los predominantemente ficcionales. Cuando es lo cierto que este tono -a vueltas de nuevo con el tono- suelo reservarlo, como no podría ser de otra forma, para las novelas. Es en este otro medio discursivo donde me abandono de buen grado a la historicidad, me acojo a la línea argumental, modelo tipos y personajes, vigilo la correspondencia ¡persigo la idealización, en suma!. Reservando este blog para dar rienda suelta a los esbozos impresionistas, los escorzos descriptivos, las disquisiciones verbales, los recuerdos del pasado, las comidas de tarro... con los que mi mente también disfruta especulando a veces. Pero he aquí que...

Si bien Dios me ha dado el poder de escribir con una cierta soltura, a don Jorge Herralde Grau le ha dado el superpoder de rechazarme los manuscritos que le envió. Una simple cuestión de jerarquías.

¡Aaay! si no fuera por vosotros, mis amables comentaristas. 


6 comentarios:

  1. Bueno, tampoco tiene nada de malo usar fuentes de información. Al fin y al cabo, si pones en la novela "Juan admiraba a Julio César", en algún sitio tendrás que haberte enterado de quién era ese patán de Julio César.
    En fin, suerte con los siguientes intentos

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  2. A lo que voy, es que llegado un punto de la vida de una persona ¿pongamos, por poner una cifra, los cuarenta años? sus ensayos deben nutrirse de sus propias conclusiones y no estar formados por una avalancha de opiniones ajenas. Uno, más si tiene alguna aspiración al ecumenismo, debe hacerse valer por sus propias ideas, y sus propias palabras, y no las de un tercero como ahora esta tan en boga hacer, que muchos escritores de prestigio de hoy en día se hallan a un paso de ser meros compiladores de textos. ¿Que lo que vas a decir casi seguro que está ya dicho? ¡Nos ha jodido! Pero lo dices porque eres tú el que se lo cree y no Marcelino Menéndez y Pelayo o Antonio Gransci. Y lo dices con tus propias palabras. Y es a tí al que, los que lo lean, deben creer. Coda distinta es reflejar puntualmente citas textuales y hacer una llamada a pie de página, como se ha hecho toda la vida de dios, y ya parece que el único que lo hace en los blogs es el Lansky. Pero para para esto yo carezco de la cultura necesaria y la paciencia pertinente.

    Gracias y mucha suerte, Jesús ¡a ver si "Regalo de Reyes" da el pelotazo, fichas por una major y me enchufas!. ;-)

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  3. Totalmente de acuerdo, Bluff
    Y a ver si se cumplen tus vaticinios
    Saludos

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  4. "Llegado un punto de la via de una persona, sus (tus)ensayos deben nutrirse de sus propias conclusiones y no estar formados por una avalancha de opiniones ajenas, y añades y precisas: "con tus propias palabras. Pues sí, ahí está el marco de referencia entre las dos coordenadas que mencionas, Julián: la pretensión de ser original con todo lo ya acumulado por los siglos de pensadores anteriores (o creadores, tanto da) es una de las mejores formas de ir de gilipollas. El peligro es estar redescubriendo la polvora y los mediterráneos sistemática e inútilmente. Y personalmente lo confieso, prefiero tus ficciones a tus desquisiciones.

    Herralde jamás ha descubierto a un solo nuevo autor (como lo ha hecho Bértolo, Muchnick, Cruz, Barral, Lacruz, Balcells...), pero es un atento lector de los suplementos literarios d ela prensa mundial en inglés, francés e italiano

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  5. No conocía tu blog, Lansky; me parece muy bueno, y me lo apunto. Saludos

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    1. Yo sí te conocía a tí, del blog La nueva Ilustración Evolucionista, que tengo enlazado en el mío, porque me gusta y sin exigir 'correspondencia' y de tus debates sobre el aborto

      Saludos

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