lunes, 27 de enero de 2014

ANIQUILADOR DE MONSTRUOS


He llamado al portero automático y me ha dicho que suba. No suele suceder. De hecho es la segunda vez que ocurre en tres años. ¿Tres?. Más de tres. Ya son casi tres y medio.

Toco el timbre de la puerta. Un poco escamado. Le he notado la voz rara, más amable de lo normal. Sinceramente, no me apetece verla. Seguro que tampoco esta vez es capaz de sonreír. Yo sí voy a hacerlo. De todas, todas. Como siempre. Aunque no me haga ni pizca de gracia verla, la verdad.

Se abre un poco la puerta. Y aparece el rostro de mi hija entra la hoja y el marco.

-"¡Hola papá!".

-"¿Qué es lo que llevas ahí, Violeta?".

-"Es una muñeca gótica. Se llama Lucy...".

-"Es muy bonita. Mola mucho" le aseguro a mi hija de siete años, guiñándola el ojo.

-"Me la ha regalado la tía Eva".

-"¿Quieeén?".

-"Yo". La puerta se abre un poco más y aparece, ante mí, una mujer realmente guapa. Es bastante más joven que yo y lleva un jersey negro, de cuello vuelto, sobre el que resalta una apabullante melena de color rubio.

-"Ayer, por la tarde, Bárbara me mandó un what's app para ver si me podía quedar a dormir con la cría. Ella y Javier tenían que salir pitando inmediatamente hacia León por no sé que historia; un velatorio o... algo de eso".

Bárbara era mi ex mujer. Javier el nuevo marido de mi ex mujer. Violeta, mi hija. Luego estaba Eva. Esta última suponía una completa novedad en el reparto.

-"Tienes una voz parecida a la de Bárbara ¿Eres su amiga? No te conocía...".

-"Soy su cuñada. La hermana pequeña de Javier".

Me quedo todo cortado.

-"¿La hermana pequeña de Javier? No sabía que Javier tuviera hermanas". Era verdad... no sabía que Javier tuviera hermanas, mi hija no me había dicho nada al respecto. Y la renacuajo es bastante cotilla ¡ya lo creo!.

-"Sí, papá. Ella es hermana del tío Javier. Está trabajando en Inglaterra y ha venido de vacaciones". Viene a apostillar Violeta, hecha una repipi. Aunque no lo parezca, ha debido estar todo el tiempo al tanto de la conversación sin perder detalle.

-"Bueno..." -le digo a Eva- "... siento haberte molestado. La podías haber dicho que bajara por la escalera, solo son dos pisos. Y, por desgracia, la cría se conoce el camino estupendamente". Me apetece adoptar, para la ocasión, esos aires contritos.

-"Ya. No sé... Tenía curiosidad por conocerte. La niña se pasó ayer toda la tarde, el rato que estuvimos las dos juntas, hablándome de ti. Me dijo que matabas monstruos". Eva puso una voz bajita, grave, enormemente sexy, al indicarme esto último.

-"Ya será menos"... pretendo continuar con la broma. Y sonrío.

-"Una no suele disponer de la oportunidad de conocer, así como así, todos los días, a alguien capaz de matar monstruos".

-"Tampoco hay que exagerar. A veces son ellos los que acaban conmigo".

-"¡Eso no es verdad papá, no es verdad!".

Mientras estira con rabia de una de las perneras de mis pantalones, mi hija se esfuerza en mantener, ligeramente exasperada, la imposibilidad de que los monstruos puedan matarme. A la pobre, últimamente, ha empezado a darle pena que la gente se muera. Pero la vida es justo así; se murió su hamster y se ha muerto Liz Taylor. Una jodienda.

3 comentarios:

  1. I like. De lo mejorcito que te he leído, Bluff. Me gusta la idea de los monstruos. Pero sobre todo la forma en la que está expresado. Directo y franco. Sin manierismos. Sincero. Imaginativo pero a la vez tangible, nada farragoso. Una pequeña gran pieza.

    Saludos.

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  2. A mí también me ha gustado mucho, Julián. Cuentas muy bien los cachitos de vida, y no es fácil. Intuyo que la gracia debe de estar -solo lo intuyo, yo no sé hacerlo- en elegir sabiamente el cacho: las líneas de fractura, el enfoque... O quizás el punto de vista... En fin, no voy yo a explicarte lo que obviamente sabes hacer mucho mejor que yo...

    (Lo que es también un arte es administrarles adecuadamente a los hijos el conocimiento, traumático pero ineludible, de que hay monstruos que sí pueden acabar con Papá).

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  3. Me ha gustado mucho. ¿Por qué me ha gustado tanto? ¿Quieres recibir un halago que es a la vez un reproche ( no un halago mezquino sino un justo halago en tiempo presente frente a un difuso reproche en pasado): porque no te has puesto literario. Y te ha salido literatura. Un fragmento de literatura. Repítelo, puedes.

    Por cierto, la expectativa de un futuro con la cuñada de su ex le da un toque muy optimista a la historia, como si siempre hubiera segundas (y mejores) oportunidades.

    Enhorabuena

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