martes, 17 de diciembre de 2013

UN HOMBRE DE PROVECHO


Como si fuesen los ladrillos de un tabique al caer, así fue deshaciéndose abruptamente aquel atardecer de marzo. Había aprobado el examen. Poco más. La vida -la mía, también- había dado comienzo bastante antes. Me bebí algunos whiskies como si nunca hubiese aprobado un examen o como si fuese alguien capaz de aprobar cualquier examen. Volví caminando a casa en el silencio de la noche. Yo solo. Era justo el mismo tipo de hacía cuatro viernes y comprendía perfectamente que un diploma no iba a poder ser capaz de cambiar mi vida.

Entré en un after, pedí un whisky más. Probablemente, alguno de los de allí dentro no hubiera aprobado un puto examen en su vida. Más seguro que predominasen los que sí habrían sido capaces de hacerlo. Daba igual, todos bebían. Bebían como cosacos. Reían. Se partían el culo, los cabrones. Fanfarroneaban a lo grande. Estaban jugando. Apostando en una partida perdida de antemano. Pujaban bien fuerte. Y perdían. Porque en la vida, una mano tras otra, sin descanso, el tiempo es el dueño indiscutible de la banca. El cero juega a su favor.

Al llegar a casa tuve que ir, lo primero, al cuarto de baño. Sentía un malestar horrible. Me acosté mareado, dando traspiés. Mientras estaba dormido me pareció oirles cantar a los de Village People. "In the Navy". Me levanté al día siguiente... tarde, aturdido por la resaca. Antes de entrar en la ducha no me importó echarle un vistazo rápido a mi cara en el espejo de encima del lavabo. ¡Menudo botarate!.

4 comentarios:

  1. alguno de los de allí dentro no hubiere aprobado: No habría aprobado, me parece y si no te importa.

    el tiempo es el dueño indiscutible de la banca. El cero juega a su favor., sabio y bonito

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  2. O.K. Lo cambiaré en un pc que me lo permita. Me paso por el "Fuego, please" a ver que es lo que te cuentas. Un abrazo! Y... ¡muy felices fiestas para tí y los tuyos!

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  3. Aunque soñar con los Village People puede ser aproximarse peligrosamente al abismo, una mala racha la tiene cualquiera, sobre todo después de un examen fallido o de uno aprobado pero que sabes que no valdrá para nada. Me gusta mucho la metáfora de los ladrillos referida a un jodido atardecer de marzo.

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  4. ¡Ojo, Antonio! Que según en que contexto los Village People podían tener un punto nada desdeñable Je, je...

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