miércoles, 25 de diciembre de 2013

BAROJA Y LA SABIDURIA


Uno va cumpliendo años y creyéndose que sabe ¿De qué? De la vida.

Y cada vez tiene peor opinión sobre todo y menos confianza en los demás. Pero ¿de verdad va todo cuesta abajo?. La vida de uno mismo, seguro. En cuanto a la vida de los demás, dependerá de la edad que tengan, supongo. Respecto de la época, habrá que apelar a los términos de comparación. En cualquier caso, creo, quiero creer, estoy impelido a creer, que continúa habiendo héroes y santos capaces de brindarle al mundo el tono que este necesita para no terminar convertido en un horrendo gallinero de pollos indefensos, gallinas cluecas y gallos fanfarrones incapaces de cantar sin hacer gallos.

Le pregunta, su prima, a José Larrañaga, uno de los personajes de Baroja, don Pío, sobre la vida:

-“¿Tú crees que se aprende algo en la vida, Joshé?”.

-“Poco. Lo que ocurre es que se confunden la debilidad y la desgana que traen los años, con el juicio y la sabiduría”.

-“¿Nada más?”.

“Para mí, nada más. Aprender, para mucha gente, es sinónimo de tener mala opinión de los hombres. Cuando creen que han descubierto que no hay amistad sincera, ni amor, ni heroísmo, piensan que saben. Y no hay tal. Qué duda cabe que hay amor, amistad, heroísmo, caridad y hasta santidad”.

Lo que aparece a continuación en el texto es bastante desalentador, ya que habiendo defendido Larrañaga, como hemos visto, la vigencia entre sus congéneres de toda esa serie de valores básicos, termina por reconocer que una inmensa mayoría -a los que a Baroja no le importa asemejar con el ganado- carece por completo de ellos.

Pero vaya… no me he presentado yo aquí, intempestivamente, en esta mañana de Navidad, tan entrañable, o así debería de serlo, para criticar al prójimo -más cómodo y mejor dejar que sean ellos mismos los que, si acaso, se pongan en evidencia- sino para reconocer en público que los años que voy viviendo, en lugar de hacerme más sabio, me estén volviendo probablemente más débil y más desencantado. Y como a todo hay que tratarlo de encontrar su lado amable -nobleza obliga- también pudiera ser que me estuviesen convirtiendo en alguien menos ambicioso y más prudente. Pero… ¿más sabio? También en esto, como en tantas otras cosas, don Pío se ha encargado de aflojarme la venda con la que suelo taparme los ojos, un día sí y otro también, para procurar salir indemne de los desengaños... y los duelos... implícitos al paso del tiempo.

7 comentarios:

  1. Información: Datos organizados
    Conocimiento: Información organizada para extraer conclusiones sobre algo, normalmente el mundo externo, rara vez el interno (neurobiología, psicología evolutiva)
    Sabiduría: Aplicación del conocimiento adquirido a la propia vida, para cambiarla a mejor.

    En el paso de la Información al Conocimiento, objeto de la ciencia y antes de la filosofía, ya se pierde información, pero el paso del conocimiento a la propia vida (ética, filosofía) eso sí que es raro que se de. Por eso hay físicos cuánticos geniales y gilipollas con su propia vida, pero también, y esto sí que es curioso, filósofos...

    Feliz año, Julián (yo sí te veo, desde fuera, es decir, salvando todas las distancias no sólo metafóricas, más sabio)

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  2. La debilidad es sabiduría. Mira el agua, es lo más débil del planeta y al mismo tiempo lo más poderoso. El agua es neutra, incolora, se deja llevar, se deja moldear por la materia, se nos entrega con los brazos abiertos, en los ríos o cuando llueve, y sin embargo, sin ella nadie podría vivir. Lo más poderoso es lo más débil, algo que no es rígido y nunca se impone, y en esa debilidad permite la vida, te lo da todo.

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    1. Cuidado con las metáforas,a veces sustituyen a la información y al conocimiento, al menos en ciencia -)

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  3. La vida es como una puerta cerrada tras la cual hay una chica con cinturón de castidad...

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  4. Lansky
    El objetivo es la estabilidad emocional. Aceptarse como uno es sin permitir que los defectos rebasen los niveles mínimos.
    Cordonumbilical
    Too much zen. Lo podías haber dicho del fuego, o del aire, y ser verdad también.
    Jordim
    En el siglo XXI los cinturones de castidad son algo tan anacrónico como los unicornios. Solo cabe referirse a ellos como una fantasía morbosa del juego sexual.
    Bien que existe una corriente de ocio (música, cine, videojuegos...) que parece reivindicar el panteísmo germánico como modelo épico. Confiemos en que no se desboque (por la cuenta que nos trae).

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    1. Como quieras, cada vez es más difícil salir de la burbuja racional. Los 4 elementos son necesarios para la vida, tanto a nivel terrenal como simbólico.

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    2. Tienes razón.
      "Zen o no zen, that is the question". Aunque quizás entren en juego aquí -como en casi en todas las emociones propias del individuo, valga la redundancia- las medidas y los porcentajes. En este caso, justo es reconocerlo, la sociedad que habitamos, aquí en España, necesitaría sus buenos chutazos de zen en vena. De todas, todas. ;-)

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