jueves, 14 de noviembre de 2013

EL ESTADO DEL ARTE. Lector. Escritores. Crítica (Parte III CRITICA)


Parte III. CRITICA

Hoy en día, se hace por tanto ineludible afrontar una crítica literaria que, lejos de hablar de las intenciones últimas del autor del relato o de valorar la trascendencia y veracidad de las tesis que este pretende postular con su obra, se ocupe ante todo de señalar: si la sintaxis utilizada por el sujeto de turno faculta la correcta comprensión del texto, si lo que este cuenta se ajusta de manera adecuada a los postulados de la lógica literaria y si los datos objetivos que se plasman a lo largo de la trama son o no certeros. Y después, sólo después, cuando se haya llevado a cabo esa verificación y hayamos concluido que nos encontramos ante una persona en posesión de unas aptitudes dialécticas… ejeem… asumibles, será cuando proceda que nos pongamos a hablar del fin perseguido por el responsable de la novela -caso de que fuera a ser legítimamente admisible distinguir otro que no sea el consistente en deleitar al que ha tenido la deferencia de avenirse a escuchar- de las peculiaridades de su estilo o de sus tentativas experimentales en el campo de la perífrasis o el oximoron, pongamos por caso.

Las casas empiezan a construirse por los cimientos, por el forjado. E igual que no cabría un estudio técnico sobre una edificación medio derruida, al margen del que versara sobre las causas y peculiaridades del propio derrumbe, no habríamos de permitirnos tampoco que la crítica literaria de una novela con incesantes errores sintácticos -tal y como sucede de continuo en los últimos tiempos con bastantes de las que se publican- fuese más allá de poner en evidencia dicho dato. Podría respondérseme -hoy en día vale replicar cualquier argumento con lo primero que al objetor le pasa por la cabeza- que esta posibilidad no descalificaría, por si misma, la excelencia del desarrollo del argumento elegido y el preciso perfil de los personajes que lo dan vida. Vale. Volvamos al símil de la arquitectura ¿de verdad se creen ustedes, señores críticos literarios, que alguien incapaz de aprender a ligar la argamasa va a disponer, en cambio, de la capacidad y la destreza necesarias para darle cuerpo y forma a la fachada de la Casa Batlló o, sin acaso llegar a tanto, proyectar un adosado cualquiera de una populosa ciudad dormitorio?”. Les voy a responder yo mismo: "¡Ni de coña!". 




15 comentarios:

  1. Curiosa comparación: arquitectura-literatura; inmobiliarias-editoriales.
    Alguien lo dijo: los jóvenes desbordan imaginación pero no saben escribir; cuando se hacen mayores saben escribir pero pierden la imaginación

    Otrosí:
    "Hoy en día, se hace por tanto ineludible afrontar una crítica literaria que, lejos (falta coma de inicio de aposición)

    "Hallamos concluido" (hayamos es verbo hacer y se escribe con y)

    "sintácticos , tal y como sucede de continuo en los últimos tiempos con bastantes de las que se publican, fuese más allá..." (aquí el entrecomillado mejor substituirlo por guiones -....-)

    "hoy en día vale replicar a cualquier argumento con lo primero". ("Hoy en día vale replicar cualquier argumento", sin la preposición a. 'Cualquier argumento' cumple la función de complemento directo )

    "el preciso perfil de los personajes que lo dan vida" (Lo correcto es "que le dan vida": objeto indirecto)

    "¿de verdad se creen ustedes, señores críticos literarios..." (El se es incorrecto, aquí no se debe escribir, porque es un pronombre reflexivo y se trata de una pregunta dirigida a alguien)

    "un adosado cualquiera de una populosa ciudad dormitorio?” (Lo correcto sería "en una populosa ciudad dormitorio")

    Y así

    Sin embargo, y a pesar de las incorrecciones, el texto me parece sugerente. Para arreglar estas cosas están los correctores, y eso es problema de la editorial. El escritor debe dedicarse a crear. Por supuesto que un texto con errores garrafales de sintaxis en su origen debería hacer sospechar al editor, pero hay innumerables casos de obras, incluso clásicas, de gran hondura temática y de gran belleza estilística escritas por personas poco formadas que, estoy seguro, dejaron sus originales en la mesa del editor con innumerables errores morfosintáticos y que ya forman parte del grupo de los elegidos. Baroja, por ejemplo, con todo y ser una persona formada, metía la pata a menudo con estas cuestiones

    Y, finalmente, como decía al principio, mezclar churras con merinas nunca dio resultado. El proceso de creación literaria se valora y se mira desde dentro. Cualquier intento de traspasar alguno de sus elementos a otra actividad es estéril, y su resultado será engañoso.

    Interesante debate el que propicia tu entrada amigo Bluff




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  2. ¿Cuánto te cobra el corrector de textos, Julián? Lo hace casi bien.

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  3. A que sí. Poco a poco voy mejorando, tranquilamente, sin prisas, y con mucha humildad

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  4. PHSXXI ¡Oído barra!

    Manda cojones que en un artículo metiéndome con los errores sintácticos incurra yo en tantos errores ortográficos.

    Sinceramente agradecido.

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  5. De momento, el sistema no me deja introducir cambios. Veamos:

    Falta la coma. SI, falta la coma. Me di ceunta y lo dejé, pensando que la frase mantenía el sentido y que una coma delante de un "que" resulta ser algo bastante tosco.

    Hallamos concluido con "y griega" SI. Un lapsus. Como se evidencia del hecho de que justo antes se haya escrito correctamente "se haya llevado a cabo".

    Lo de los guiones SI. Mejora ligeramente la comprensión de la frase.

    Replicar sin "a" SI. Estuve dudando y terminé por meter la pata.

    Lo NO. El lo es correcto. El "le" en este caso sería "leismo".

    El "se" de la interrogante. Es más correcto como propones tú. Pero coloquialmente cabe igual que pueda escribirse de la otra forma de la otra forma.

    Lo último, NO rotundo. Igual vale un hotel en Sevilla que un hotel de Sevilla. Y me pareció que en este caso resultaba mejor "de" que "en".

    Gracias, de nuevo.

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  6. Claro ejemplo de lo jodidito que es el español. Lo normal es pelearse.

    Tiene razón El Pobrecito, Julián, es loísmo, pero estoy de acuerdo contigo en que yo me negaría a cambiar la última y lo mismo sucede con el se. Y falta una tilde, un error grave, que se le ha escapado al corrector. Y cambiaría hoy en día por hoy día, por ser más castellano viejo.

    Por cierto, ¿hayamos es verbo hacer? Coño, sí que ha cambiado el castellano desde que me he marchado del país, jejeje. Por eso no me fio de los correctores: son demasiado humanos. Y aun así, me vendría bien un corrector tan fiable como el caballero.

    Y sí, totalmente de acuerdo, yo siempre pongo el ejemplo de Unamuno, quien escribió Paz en la guerra con el verbo "cojer". Y no hablemos de escritores como Marías que es de juzgado de guardia. Y no por ello deja de ser un gran escritor, por mucho que se empeñe el señor García-Viñó.

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    1. Ya que estamos de cagada en cagada: fío.

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    2. O Jean Genet, que escribió media obra suya en la cárcel sin saber lo que era conjugar un verbo

      muy bueno lo tuyo Dr.

      Por cierto, lo del verbo hacer por haber lo arrastraré para siempre como arrastró Jesús su cruz, o Sísifo su bola, pero que conste que enseguida me di cuenta y como puedes ver en el histórico, rectifiqué en medio minuto

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  7. Has quedado como el culo, te das cuen?

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    1. Claro que me doy cuenta. Y me ha hahco gracia. El alguacil alguacilado.

      No obstante, y a pesar de todo, al lado de la mayoría de lo que se publica en este país el nivel de composición del texto es ¡gloria bendita!. Disfrútalo.

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  8. Aunque tenga muchos fallos ortográficos, estoy con bluff, una vez más.

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  9. Comentaristas, antes de corregir ortografía sería conveniente entender el texto. No veo yo que bluff hable de corrección gramatical en el sentido de cumplir la norma (lo cual es también deseable) sino en el sentido de expresar un significado de forma inteligible. Un corrector (informático o editorial) puede corregirte las tildes y alguna que otra coma, pero no te va a corregir un malapropismo o un anacoluto que convierta la frase en un sinsentido, porque no puede adivinar lo que querías decir. Tampoco es probable que te corrija un agujero en la trama o un fallo de documentación. Y si lo hace debería figurar como coautor.

    No obstante puede darse y se da el caso de que un escritor tenga tal capacidad de cautivar con lo que cuenta que le perdones ese tipo de fallos, lo mismo que en un mueble antiguo que te encanta puedes perdonar que tenga alguna rayadura o abollón (por cierto que en los clásicos esos errores abundan más que en los modernos).

    Así que quizá la analogía arquitectónica no sea del todo aplicable. Si en tu casa se hunde el balcón puedes matarte, pero una falta de concordancia no pasa de una molestia que no impide seguir leyendo.

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  10. No. En serio. Se lo aseguro. ¡Quédense ustedes tranquilos, señores comentaristas, que el epicureo interviniente, de los abollones en los muebles ¡huala nen!, no es mi abuela. ;-)

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