miércoles, 13 de noviembre de 2013

EL ESTADO DEL ARTE. Lector. Escritores. Crítica (Parte II ESCRITORES)


Parte II. ESCRITORES

En la época presente, el “estado del arte” -y permítasenos la pedantería por lo que tiene de homenaje a una época literaria ya extinta- es desalentador, lastimosamente fallido. La calidad de escritores como Mañas, Loriga o Lucia Echevarria se halla bastante por encima de la de los que han ido surgiendo después que ellos en el entusiasta y nada cicatero escenario de la narrativa hispánica. Entre estos últimos -comprendan que evite dar nombres- sufren incluso problemas serios de sintaxis los que… digamos… transitan por tendencias más underground, y cuanto menos alguna dificultad con la retórica, la fluidez del discurso, los… identifiquémosles… como autores de cariz más convencional o comercial. Incurriendo unos y otros en continuas disgresiones lógicas no conscientes, y abordando casi todos el tratamiento de todo tipo de temas históricos o técnicos, que por su empirismo exigirían al analista un conocimiento solvente de sus contenidos dada la entidad del trámite en el que el mismo ha decidido embarcarse, tan solo con la pedestre ayuda de la wikipedia y el recuerdo de una menguada serie de lecturas juveniles amablemente idealizadas... en su momento, en su condición de hype generacional.

12 comentarios:

  1. Mañas, Loriga... joder, macho, eres todo un provocador

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  2. Busque, compare y si encuentra algo mejor, dígamelo.

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  3. Buenas Julián:

    Es asqueroso esto de volver y tener que discrepar. Hay buenos narradores, escondidos, pero los hay: Repila, Jenn Díaz, Hernández, incluso del Molino con La hora Violeta, si bien como crítico no me convence, como lector me impactó. Pero lo que es indiscutible es que los poetas postbolañistas son infinitamente mejores que los de la Loewe Generation. Javier Vela, Clark, Martha Asunción le pegan mil patadas a cualquiera de los Loewe. Tanto es así que se podría hablar de un regreso al endecasílabo y abordarlo desde la herencia Estilística de Damaso. Ahora bien, si te dejas guiar por los cuatro que siempre están en el candelero, apaga y vámonos. Cuenta que los que han acabado siendo los mejores escritores de los 90 no son precisamente ni Mañas, ni Loriga, ni Echevarría, sino los que no se comían un rosco entonces: Orejudo, Gopegui y Bonilla, que han resultado ser, además de buenos narradores, grandísimos literatos. Y se nota. El tiempo coloca a cada cual en su sitio. Hay que tener paciencia. Piénsalo bien. Los protoescritores de verdad estarán metidos en casa, dándose de hostias con el diccionario para no cagarla, leyendo como cabrones, para tal vez, sólo tal vez, llegar a los 40 para sacar una obrita que merezca la pena. Caso de Carrasco. Puede gustar o no, pero cuenta algo el tío. Lo que yo no entiendo es que, habiendo publicado tan joven y cometiendo ciertas cagadas imperdonables, haya escritores con los que comparto generación que, en vez de tomar consciencia de lo difícil que es escribir, como me ha ocurrido a mí, no esperen a tener algo entre manos con lo que merezca la pena volcarse sino que únicamente les preocupa publicar cometiendo los mismos errores. Ahora bien, también puede ocurrir que a lo mejor te has volcado tanto y te has centrado tanto en crear algo personal y único que no se entiende, genera confunsión o no es lo habitual. Entonces comienza un proceso todavía más terrible que es la consciencia de la incomprensión. Lo que yo llamo el infierno de Rimbaud. Claro, para ti es normal escribir así, pensar así, expresar así la realidad, mediante ese lenguaje tuyo, tu idiolecto, tu estilo, tu habla, pero jamás te planteas si para los demás será normal, si no es vanidoso exigirles leer de una forma diferente para abrir un nuevo camino de bosque. Esto es un problema, un problema gordísimo, pues hasta que llega alguien, lo comprende y lo explica estás jodido. Y lo que no debe hacer nunca un escritor, es algo por lo menos que yo detesto, es tener que dar explicaciones. Por eso yo como escritor siempre digo que prefiero que me lean 100 lectores borgianos que un millón de analfabetos. Y esto por desgracia los editores no lo entienden. Eso es lo que ha cambiado: los editores.

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    1. prefiero que me lean 100 lectores borgianos que un millón de analfabetos: lo pongo en el frotispicio de mi blog ahora mismo.

      (Aprecio mucho a Julián, creo conocerle algo y creo que es una buena persona, pero...sigue confundiendo la Literatura con la Vida Literaria, y me temo que es porque la que le interesa es, lamentablemente, sólo esa última)

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    2. No entiendo nada, Lansky. Eso lo dice El Diable; no yo. Mi vida es lo más ajena que pueda pensarse a la vida literaria. Pero si precisamente el tipo más culturetas con el que he podido tener contacto a lo largo de la misma eres tú. Aunque no respondas al estereotipo de culturetas, lo admito.

      Mi vida se ha forjado en los bares, con los amigotes, los cubatas, las chavalas, pintar la mona, cachondeo, y más... y no había hablado jamás con nadie de literatura hasta meterme en el rollo, este, de los blogs.

      Y todo esto no lo digo porque tenga que justificar nada -como sugiere VD el secreto de la autosuficiencia es no tener que dar explicaciones- sino, simple y llanamente, porque es verdad.

      A mi me gustaría que me leyerán ocho billones de personas (por lo menos). Pero no se tercia ¡Ay qué joderse!

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    3. A lo que me refiero (en este caso no me importa explicarme) es a que tú, en concreto, confundes la vida literaria (la presencia en los medios) con la literatura, y te lo he notado muchas más veces antes; no se trata de que andes de coctel en coctel de presentación de libros o premios literarios, sino que tú confundes ambos aspectos, los tiendes a identificar, de ahí lso Mañas, las Echevarrias y demás gentes que mencionas, sin valor casi, pero muy presentes en la prensa

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  4. Mañas, Loriga o Lucia Echevarria...lo siento, pero esos tampoco tienen nivel, por empelar tu jerga. Mejor releer...a Proust bien traducido por un pedazo d epoeta como Salinas

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  5. Estoy con bluff en todo. Quizás no ha puesto los ejemplos más adecuados pero se entiende lo que quiere decir. Actualmente, en literatura española, no hay mucho donde rascar.

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    1. Claro, para eso te alimentas de la misma placenta

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  6. A mi me gustan más -y como me gustan más a mi me parecen me parecen mejores escritores- Mañas, Lóriga y Echevarria que Bonilla, Orejudo y Gopegui. En cualquier caso, ninguno de estos tres últimos es de los que han surgido después de los primeros. Muy al contrario, aparecen en un momento anterior. Hablo de novelas ¡ojo!, no de artículos peridísticos ni de ensayos. Decirles a mis estimados Lansky y Condon, cuales serían, a su juicio, los ejemplos más adecuados. ¡Qué igual nos estamos perdiendo algo d'abuten y no lo sabemos!.

    ¡Ah! Y Mañas se halla totalmente marginado por los medios, le dan todavía menos bola que a Félix de Azúa.

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  7. "me parecen mejores escritores- Mañas, Lóriga y Echevarria que Bonilla, Orejudo y Gopegui" ¡Cielo santo: eh aquí un ejemplo de cuando gusto (personal) y criterio (medible más o menos) no coinciden en absoluto

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  8. De los que has nombrado sólo rescato a Orejudo, el resto me parecen mediocres. No me canso de recomendar "Andanzas del impresor Zollinger" de Pablo d'Ors. Y un autor que he descubierto hace poco: "Amado monstruo" de Javier Tomeo.

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