miércoles, 23 de octubre de 2013

PRECISION


Acababa de fallecer mi abuelo y yo estaba muy triste. El maestro me propuso que subiéramos a una loma desde la que además de las montañas podía verse buena parte del valle.

Cuando estábamos arriba, sentados, el maestro me preguntó: “Dime, Kenju ¿qué ves desde aquí?”. Le respondí: “Las montañas, un montón de pinos, dos aldeas y varias granjas. Prados. Algunas carreteras y la vía del ferrocarril. Torres metálicas para el tendido eléctrico dispuestas en fila a lo ancho de la ladera de la montaña. También veo el cielo y algunas nubes que flotan en él”.

-“Te falta el sol” añadió el maestro.

-“Me falta el sol” le reconocí.

El maestro se dirigió a mí con aparente satisfacción. “Vaya... veo que eres una persona de fíar. Te felicito. Todo eso, que tú dices, es justo lo que se ve desde aquí arriba”.

3 comentarios:

  1. No se ve ni al Sol ni al abuelo, pero, curiosamente, sí a la sombra que proyecta el abuelo, qué cosas.

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  2. Esto es como la famosa foto del Apolo XI posado (pretendidamente) sobre la superficie de la luna. Poco más o menos ¡eh!. Je, je, je...

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    1. ¡Vaya!, ya sabes que el excepticismo excesivo es una forma de necedad pareja a la excesiva credulidad. ¡Cómo, que la Tierra es redonda, anda ya!

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