sábado, 26 de octubre de 2013

BUKOWSKI Y LA COMPRENSION CORRECTA


Daba comienzo julio. Entonces yo era muy joven. Había leído a Bukowski y soñaba con ser -sin necesidad de tener que reconocérselo a nadie- un perdedor con buena estrella. Soñaba con tener amantes a barullo.

Quería estar colgado, absolutamente colgado. Pasar de todo. ¡Anyway, anyway!.

Al llegar a casa me quedaba en calzoncillos y me recostaba en un sillón a rascarme la tripa y beberme unas cuantas latas de cerveza. Ya, medio trompa, me ponía a escribir. Quería escribir bien -con todo mi corazón-. Escribir limpio, claro. Puro pan candeal.

No deseaba que quedase ni una brizna de paja entre las cosas que decía: un tiro era un tiro y un hígado podrido era un hígado podrido y decir joder era decir amar y niños y problemas y la familia de tu mujer. Y notaba una falta de entendimiento en los demás.

Ese verano, con su asfalto ardiente, su desarraigo y su sol salvaje comencé a coquetear con la soledad. Mis héroes no necesitaban a nadie para perder, ni siquiera a la mala suerte. Menos que a nadie a la mala suerte.

Pero yo no era un héroe y antes de que me quisiese dar cuenta todos mis amigos se habían largado, sin mí, por ahí, de vacaciones, a redescubrir la dicha de los mares y los fuegos de goce con se incendian las muchachas bonitas bajo su influjo. Coches quemando el tiempo entre sembrados, taludes y viñas en busca de cuerpos desnudos y promesas de amor.

Con el atardecer, yo salía a la terraza a regar. La música de The Jam sonaba fuerte en el estéreo. Por la calle apenas pasaba gente. Pero hubo algunos hombres -muy pocos- que miraron hacia lo alto, y yo entonces pude apreciar en sus rostros: adustos, indiferentes, hastiados... un gesto descorazonador de incomprensión y vergüenza.

Fui perfectamente consciente de no hallarme en el sitio correcto.

4 comentarios:

  1. Bukowsky narrador y prosista autobiográfico absolutamente previsible, provocador aburridísimo, pero...grandísimo poeta

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  2. Para mí, el viejo gruñón tiene su punto en todo lo que hace. Si lo previsible se hace tan de puta madre como él lo hace, se convierte en entrañable. Autor a reivindincar, completamente.

    Lo que es... a tí, te hacía en las Baleares, o por ahí, disfrutando del inicio de la jubilaçao. Espero no estar confundido y que tu comentario provenga de un velero de doce metros de eslora presto a surcar los mares. ¡Ah, noo... Paola! Ves, eso es lo que tiene casarse con bombones jovencitos. No todo pueden ser ventajas. ¡Sátiro!

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    1. Aún me faltan meses para eso, en cuanto a lo otro, espero tener a Paola en cada puerto, o casi.

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  3. Ser muy joven tiene sus ventajas, pero tiene también serios inconvenientes. Leer a Bukowsky quizás tenga alguna ventaja, yo no he sabido encontrársela, pero tiene sobre todo los terribles inconvenientes que, sumados a los de ser joven, tan estupendamente se reflejan en tu escrito. Por causa de los cuales yo he resuelto renunciar de modo definitivo tanto a leer a Bukowsky como a ser joven. No veas lo a gusto que me he quedado, oye.

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