miércoles, 24 de julio de 2013

BAJO EL VELO MÁGICO DE LA LUZ DE LA LUNA


Un hombre. Una cala escondida. La luna y las estrellas brillando. Un barco fondeado sobre el agua negra laminada de luz. El hombre se detiene para coger una lasca suelta de roca humedecida por el relente del aire. La lanza hacia delante con fuerza. Planeando. Pretende que rebote varias veces en el mar antes de hundirse. Al hombre le complace saberse capaz de alterar, a su antojo, lo que por esencia no es mudable.

3 comentarios:

  1. Las seis primeras frases las he vivido los veranos anteriores y las volvere a vivir dentro de un par de dias.

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  2. Yo lo hago siempre, sistemáticamente siempre, cuando vuelvo a la ciudad de mi infancia, Málaga. Y demás lo hago con mi hijo, que se divierte un montón.
    Por supuesto se trata de alterar lo que por esencia no sería mudable: con fuerza y pericia la piedrecita da una, dos, tres y hasta cinco rebotes sobre la superficie de la mar si está en calma.

    Grillo

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  3. Todos alteramos lo inmutable, pero sólo durante un rato: piedras planas rebotando antes de hundirse o humanos viviendo antes de morirse: Y esa es la gracia

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