domingo, 5 de mayo de 2013

MOO PAK


Josipovici tiene nombre de líbero del Steaua de Bucharest. Y esto puede ser sólo una ocurrencia mía no demasiado afortunada. O también podría no serlo. Ya que en su libro, en Moo Pak, el susodicho parece haber decidido cubrir ese puesto en la cancha embarrada y confusa de las letras. Así es, Gabriel juega a ser libero de la literatura, o defensa escoba que también se los llama. Se queda atrás ojo avizor delante el sólo -los laterales de su club corren demasiado lejos y el central se está partiendo constantemente la cara con el delantero de éxito- del guardameta. Y barre y barre. Un balón, dos balones, corta todo lo que puede. A veces se suma al ataque con esfuerzo y sin demasiada verticalidad -Gabriel no es Franz Beckenbauer-. Otras acude a rematar los corners. De cabeza. Lo suyo es la cabeza. Incluso es capaz de anotar algún tanto. Pero aún así él prefiere quedarse atrás, en la retaguardia, cubriéndolo al portero e intentando que los emocionales -los "húmedos" como él les llama a estos escritores- no les metan más goles a los de su equipo, los "secos".

¿Y qué tal juega Gabriel? Ya hemos adelantado bastante. Especula; a veces duda; las menos se desenvuelve con verdadera contumacia. Y un libero, alguien que quiere jugar ahí, en ese puesto decisivo, por muy veterano que sea, por muy quemado que este, por mucho que las innovaciones tácticas del entrenador le toquen los cojones ¡debe ser más expeditivo! ¡tiene que serlo!. Gabriel admira a veces a finos estilistas y otras a escritores en los que cree a pies juntillas porque... parece... le resultan ser unos tíos bastante simpáticos. Dante, Swift, Shakespeare, Beckett, Joyce, Kafka, Wittgenstein, Bernhard... tipos que, a su modo, supusieron todo ellos un revulsivo dentro de la literatura de su tiempo. Estos son sus ídolos. Josipovici apuesta sobre seguro y a sus fichas le va a gustar colocarlas en el "par - negro - pasa" del "revulsivo asimilado - gusto elitista - academicismo de vanguardia". Tales son los patrones de los que se sentiría orgulloso de haberse servido y a los que se siente obligado a someterse a la hora de jugar el partido. Su libro. Moo Pak.

¿Y cómo es Moo Pak?. Jasopivici alterna notas eruditas con la reformulación de viejas ideas y hasta se calza, el tío, a través de un estilo depurado, light, un poco monocorde que se lee confortablemente, un estilo... llamémosle de "baja intensidad", alguna perogrullada muy seria. No me parece por tanto este Gabriel, un genio de ideas brillantes sino más bien un hombre de reflexiones sensatas. Y, a lo mejor, ese es su don: el de ser un hombre. Deviniendo todo ello de que tal vez la mejor, o la más destacable, cualidad de nuestro hombre como literato, estriba en que no parezca un literato. Miren: se lo resumo, hace poco me mandó un amigo mío, que se halla residiendo temporalmente en Malta, un diario de su estancia en la isla. Mi amigo no lee casi nada ni jamás había escrito nada. Ni cartas. A mayor abundamiento su profesión o sus profesiones -porque es un tío versado y a los largo de su vida ha ejercido oficios del más variado pelaje desde aparejador a buzo- nada tienen que ver con la literatura. Y sin embargo, su diario, sus palabras, y los pensamientos que -me he imaginado- las habrán dado origen, sus paseos al atardecer hablando con el casero por la bahía de Saint Julian, me han recordado horrores a Moo Pak. Se ha apuntado este amigo -según revela en el diario- a un equipo de fútbol junto con otros compañeros de la academía de inglés a la que asiste. El es un tipo parco en palabras, reflexivo y tranquilo. Es alto, luce canas... ya no es ningún muchacho. "Me va a tocar jugar de líbero" admite, luego, en su entrada correspondiente al jueves, seis de abril, de mil novecientos ochenta y tres.

12 comentarios:

  1. Andamos sincronizados, jeje.

    No sé si te ha pasado, pero la caga al final, soltando el aparato teórico. Para mi gusto es como si al final se arrepintiese de ser tan jodidamente elitista y dijese "y ahora, como sé que sois bobos, os explico la película iraní con subtítulos en tailandés para que flipéis". No sé, si pretendes jugar en primera, hay que dar patadas al lector. Imagínate a Joyce explicando Finnegans o a Bernhard Corrección. Quitando eso, hila del carajo el tío, escribe fino, rapidito, natural, oral. Un 8.

    Cojonuda, por cierto, la rayada de escribir en papel, máquina u ordenador del principio. De todas formas, lo mejor para mí las historietas sobre la familia, la vida cotidiana, el mundo de ahora en contrate con el del pasado. Eso sí, un pelín pesado con lo de los monos. Pero bien. Buen libro.

    Un abrazo, Bluff.

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  2. Lo de los monos no hay dios -y Dios menos que nadie- que se lo crea. Y él, Jasipovici, reformula y reformula. Ni una idea original, ni una frase de impacto. Pensamiento light. Literatura "chill out". Eso sí, un chill out cojonudamente hecho, ideal para titarle los trastos a la rubita de las pecas, los discos de Tame Impala y la cara de panoli...

    ¿O no? ;-)

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  3. “uno se resigna a los defectos de Dios”

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    1. A ver si él no va a tenerlos como todo hijo de cristiano ¡ni que fuera un materialista dialéctico! (... o mi señora suegra) Je, je... .

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  4. Ahora en serio. Para Bluifh y para Diable (este último incluso con obra publicada). No es que defienda la inocencia como forma esotérica de conocimiento, pero lo tengo muy comprobado, los escritores, salvo raras excepciones, no leéis novelas, les hacéis la autopsia

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  5. Mira,

    Le leído últimamente a Proust (releído) y a D'Annunzio y no los pongo un "pero". Ando leyendo a Stendhal y lo mismo. Como tampoco se lo pongo a Pavese, a Yourcenar, a Seth o a Bukowsky. Pero ni un pero ¿eh?. Y así a muchos y muchas y muchos más. Josipovici poco tiene que ver con estos. Sería como comparar a al Macho Sandoval que hace el cuádruple salto mortal sin red con el que escribe el programa del circo. Y Josipovici no es el "macho" Sandoval. ;-)

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  6. (¿Has visto "La escapada", de Dino Risi? Hay alguna secuencia que parece sacada de alguno de tus relatos.)

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    1. Antonio

      No, no la he visto pero la voy a ver; evidentemente. Le acabo de echar una ojeada en internet al argumento y no puede apetecerme más. Gassman, Trintingnan, C Spaak... Ligoteos, viajes en coche por La Riviera, la vida "comme il faut". O. por lo menos, tal y como la entiende julian bluff.

      Muchas gracias por le recomendación, don Antonio.

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    2. Y 'À bout de souffl'e, de Godard, ya de paso

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    3. También procuraré verla, amigo Lansky. Aunque esa me parece que si que la he visto ya. Va de un adolescente que se encoña con la madre de su mejor amigo ¿no?. Amor de madre: el más enternecedor entre todos ;-)

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    4. No, va de un atracador, Jean Paul Belmondo, al que al final traiciona, entregándole a la policía, la preciosa Jean Seberg.

      Por cierto, respeto y además comparto tus gustos insignes que mencionas en tu respuesta a mi comentario sobre las autopsias que le hacéis a los libros; a lo que me refería es a la parte de gratificación y emoción de la que prescindís al comentar un libro

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    5. La inocencia no es una forma esotérica de conocimiento, como guasonamente dice no decir Lansky, pero sí que es una condición en mi opinión indispensable para el disfrute lector. Y, además, un buen baremo para medir la calidad de un libro: si no te permite la inocencia, si no puedes suspender el juicio mientras lo lees, es que no merece la pena leerlo. Pero excepto los escalones más bajos, los codigos da vinci y similares, todo libro merece ser leído con un mínimo de inocencia, y es cierto que los que escribís tenéis una notoria dificultad para dejar en casa al analista y leer, sencillamente, con la ingenuidad abierta y feliz con que se lee a los seis y a los ocho y a los catorce años. Como se debe leer.

      Dicho lo cual: no he leído nada del manús este del que hablas. Y tu post, la verdad, no me ha abierto ni un poquito las ganas.

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