lunes, 1 de abril de 2013

DULCE FRANCIA


A todos, la edad no importa, nos gustaría hacer el amor con Carla Bruni. Carla Bruni canta, canta... Y todos sentimos que queremos hacer el amor con ella. Nuestro humilde espíritu, como un pollito amarillo, persigue protegerse del frío y la pena apretándose fuerte contra sus canciones y su voz. También contra sus caderas. La feminidad es así, Francia también lo es, las hijas pálidas de los emigrantes italianos lo son igual, y lo que todos deseamos cada vez que ella canta, sin analizarlo, casi sin darnos cuenta, como cuando de bebés nos aproximábamos gracias a una fuerza apremiante, irreprimible, con la boquita abierta, hacia los pechos amorosos de nuestra mamá, es hacer el amor con Carla Bruni. ¿Puede alguien defender que eso del "sex appeal" no existe después de escuchar cantar a Carla Bruni? Me atrevo a afirmar que hasta es posible que a los presidentes varones -¿sólo los varones?- de las más tradicionales y tercas, y pundonorosas, naciones del mundo les resulte imposible sustraerse al hechizo ¿por qué no?.


Sí, podría imaginármelos. A Rajoy, a Ahmadineyad, a Kim Jong Un ¡y hasta a Obama! intentando levantarle la donna al franco húngaro.

¡Vanos propósitos, fatuas ilusiones! Porque el que va a hacerlo soy yo. Julian Bluff.

Lo descrito con anterioridad que es una verdad como un templo, salvo en lo que alude a los ideales de los cuatro ilustres jerarcas -unos ideales, me imagino, bastante más prosaícos que los míos- viene a cuento con motivo de la próxima salida al mercado, a mediados de este mes, del último disco de la señora ex-presidenta de la subyugante nación vecina.

A partir de aquí, guardo silencio. Escuchen. Disfruten clamorosamente de la primicia.

4 comentarios:

  1. Me ha gustado, y más comedido me has recordado al ínclito Umbral. Además he aprendido mucho: no sabía que la tal carla cantaba

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  2. Y Francia será dulce, pero Carla es muy salada

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  3. No solamente canta, Lansky, sino que además es ella la que compone muchas de sus canciones y la que toca la guitarra en las mismas ¿cómo te quedas?.

    Y a Francia le pasa lo mismo que a ella. Que, cuando se tercia, también es muy salada.

    Fíjense, los alemanes, para expresar que uno está pasándoselo en grande, maravillosamente, utilizan esta expresión: "estar como Dios en Francia".

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    Respuestas
    1. era irónico (ya sé que la ironía se pierde en la Red), ya sé que canta, pero no me gusta ni el como ni el qué, me deja frío, pero es guapa, a lo duendecillo patilargo, epro guapa.

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