sábado, 30 de marzo de 2013

¡VOILA!



El que he sido. El tiempo se marchó cuando yo me fui y cada vez que vuelvo encuentro todo distinto a como lo recordaba. Más plano, su significación… casi neutra. Lo percibo todo carente de pasado, desprovisto de historia. Tal vez si no me hubiese marchado, no hubiera huido, todos esos objetos hubiesen continuado almacenando recuerdos dentro de su corazón ¿las cosas tienen corazón? como si se tratase de una película, una de esas sagas familiares, repletas de afectos y desengaños, que dan comienzo cuando el protagonista es sólo un niño y continúan luego adelante, un año tras otro, un año tras otro, hasta que él acaba por morir.

Pero yo me fui, escapé, y ahora la historia se parece más a una teleserie en la que cada episodio dispone de una trama distinta aunque los personajes vengan a ser más o menos los mismos. El serial puede verse a trozos sin perder el hilo, porque también la historia está partida en pedazos, en pequeñas historias. Y así, hoy, mi vida la forman pequeñas historias casi sin argumento, historias bonancibles, apaciguadoras, que van entremezclándose entre sí, consecutivamente, sin llegar, casi nunca, a poder lastimar de veras. Y, por eso, cuando regreso al escenario de mi juventud y descorro el telón y enciendo los focos y veo a los objetos cada vez más pasados de moda y con una leve película de polvo encima, o yo me la imagino, no acabo de reconocerlos, no me hablan. Probablemente yo también les resulte a ellos un extraño y prefieran, de entrada, no decir ni mu de las cosas que han visto durante mi ausencia.

7 comentarios:

  1. Mirar atrás es triste, desestabilizador, angustioso.

    Miremos hacia delante. Siempre.

    Siempre.

    Un abrazo.

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  2. Espera, el espejo te irá diciendo si te enfrentas sin miedos. Creo que pueda ser cuestión de tiempo.

    Valeria

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  3. Mirar hacia adelante, como el burro en la noria

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  4. ¿Hacía delante? ¿Para atrás? La clave se halla en disfrutar del pasado como cuando se tenían veinte años y te acordabas por aquellos días -como si hubiesen sucedido hace un siglo- de las anécdotas de los "diecisiete", sabeder de que eras por aquel entonces un pardillo, y que lo mejor era justo lo que estaba por venir.

    Lo mejor ha de ser siempre lo que está por venir. ¡Un abrazo a los tres!

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    Respuestas
    1. Sí, claro, la muerte. Según Auden lo mejor es no ahber nacido, ys egún Dawking, haberlo hecho, pero ese optimismo futurológio...

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    2. ¿Ella? No tiene por qué ¿Qué tal ese potaje de bacalao que tienes preparado para el almuerzo, ese libro de ensayo que tienes a medio leer, volver a escuchar ese disco de Miles Davis que tanto te gusta... y sí, también ¡cómo no! esa sonrisa condesciente de ella que cada día que pasa hace sentirte mejor...
      ;-)

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    3. No, no: lo que está por venir (empleando tus mismas palabras: "Lo mejor ha de ser siempre lo que está por venir"), seguro, es la muerte

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