sábado, 2 de marzo de 2013

VACACIONES DE VERANO


Un castillo hecho de botes de cerveza. Una terraza al anochecer rodeada de terrazas. Joe Jackson volviéndonos locos. Borrachos -los cuatro- trasteando, entre carcajadas, con la adolescencia y el vacío. A nuestros pies se hallan un volquete de escombros y los techos sucios de unos coches mal aparcados. También hay allí abajo, brotando junto al asfalto, un par de palmeras mustias y unas cuantas plantas de adelfas. A nosotros nos gusta sacar una parte del tronco por encima de la barandilla y hacer como si fuésemos a tirarnos de cabeza.

El disco ha terminado. Perforando la distancia, de más allá de la carretera, nos llega el furor de la rabia de un niño. No sabemos demasiado bien lo que vamos a hacer, nunca lo sabemos, ninguno de los cuatro ha estado jamás enamorado, ninguno ha echado nunca un polvo, y cuando hablamos de ellas entremezclamos, un poco al buen tun tún, como si fuésemos a la vez Francisco de Asís y su perro de lanas, los chochos y las tetas con la abnegación y la ternura. Abrimos otras cuatro latas. Otro paquete de Fortuna.

Al niño se le escucha berrear y berrear. Y cada vez que el semáforo se pone verde, la ruidosa fanfarría de los tubos de escape de las derbis retumba, tartamudeante, camino de la playa.

Pablo se levanta, eructa fuerte, y vuelve a hacer sonar otra vez "One More Time". Muy alto. Una vez más.  

8 comentarios:

  1. piernas gorditas, de las de antes. me pido la tercera por la derecha.

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  2. Son chicas Benny Hill style y son muuuuuy sexys.

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  3. Me gustó especialmente lo de escuchar a Joe Jackson volviéndoos locos, aunque la primera canción que me vino a la cabeza fue su versión de "The harder they come".

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  4. Me gusta mucho 'como si fuésemos a la vez Francisco de Asís y su perro de lanas'. Qué buena imagen, qué exacta y qué tierna.

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  5. Ustedes dos sí que tienen sensibilidad, amigos, y no el alcornoque (no se va a enfadar, me consta que adora la botánica) del Lansky. ¡Qué tío, siempre pensando en lo mismo!. ;-)

    Este es el típico post que sé que le gusta a Antonio e intuía que iba a comentar. El próximo de adolescentes tardíos, te lo dedico, mon amie. Pero te aviso, desde ya; veo francamente difícil que en ese se folle por fin. O a lo mejor te molan precisamente por eso ¿eh canalla...?.

    Lo del perro y el santo integra una imagen tópicamente vanbrughiana. Más ahora con la barba ¡y hasta con el perro! ¡Mandan cojones, maestro!.

    Por cierto ya he localizado al primigenio Vanbrugh (he ido a poner "el verdadero", pero "el verdadero" eres tú) en una novela de la Elizabeth Taylor "La señorita Dashwood". ¡Qué te he pillao, bacalao!.

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  6. Me halagas inmerecidamente atribuyéndome una imagen que es tuya y bien tuya, además de excelente. Muy agradecido. Y muy agradecido también por que me consideres el verdadero Vanbrugh.

    Pero siento decirte que no me has pillao, no. El Vanbrugh primigenio es, sí, de una novela, pero no de esa. Si de verdad te interesa saber de cuál, hallarás la respuesta en los comentarios de un antiguo post mío, creo que de Febrero de 2010: "4'05 aniversario", donde quedó aclarada la cuestión por mi perspicaz amigo Miroslav Panciutti.

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  7. Ya me lo he leído, y también he visto la salaz alternativa a la cuestión ofrecida por Lansky. Para tu tranquilidad, he de confiarte que me inclino más por la posibilidad de que fuese la figura del apuesto, y joven, arquitecto, la que te inspirase la elección de tu pseudónimo. ¡Blandings forever! ;-)

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  8. Pues me parece que no te lo has debido de leer bien. Porque tampoco es la figura del arquitecto (joven cuando lo fué, sí, como todo el mundo; pero ¿apuesto? Ni idea...) la que me inspiró para escoger el pseudónimo, como bien claro queda en esos comentarios que dices haber leído. Es, como ya te he dicho y consta en los anales a que te he remitido, el personaje de una novela, que en ellos se reseña con título y autor. Y no es de Wodehouse, ni se acerca siquiera a Blandigs Castle. Relee, relee...

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