lunes, 25 de marzo de 2013

BEBER PERNOD EN HONFLEUR


"El mar tras los cristales, el sabor de los besos, los atardeceres y las musas, la lluvia y los tragos de alcohol... el rito de la melancolía".

Permitámonos escuchar, ahora, como celebración de la vida, los tragos y la melancolía... a Erik Satie. Satie nació en Honfleur, justo al lado de la taberna donde en estos mismos momentos me encuentro sentado, sin nadie que me acompañe, embriagándome poco a poco con delicadeza. Ajustando el tempo de los tragos a los vahidos del turbión de estratos que ensombrece la tarde.

Me habla el mar, me acompaña el mar. Y las gaviotas se alzan a los aires desde la borda parcheada de los barcos y desde las bitas y las cornamusas, indicándoles a las notas que bosteza pulcramente el piano, el camino hacia el lugar del cielo por donde, tras desgarrar en más de mil jirones los forros del tiempo, se nos aparecen de cuando en cuando, a los humanos, las tempestades y los dioses. Un lugar perdido, escondido, que sólo algunas bellas canciones y unas cuantas aves solitarias parecen saber donde está. 

5 comentarios:

  1. Enoch Soames, de Max Beerbohm; leelo si no lo has hecho

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  2. Algo les hemos tenido que hacer los seres humanos a los dioses para que esto funcione así. Ya tengo en mi poder, debidamente impreso y con una grafía perfecta "Enoch Soames". Cualquier día de estos, esos tipos, nos lanzan el rayo fulminante y todos a tomar por el puto culo.

    Ya te diré lo que lo que opino del texto. Un abrazo!.

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  3. Todas las aves conocen aquel lugar. Tienen que haberlo visto aunque no hayan volado hasta él.
    Profitez ton voyage!

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  4. ¡Ay, Emma, qué más quisiera yo que poder estar ahora mismo en Honfleur como el personaje de mi historia! ;-)

    Está muy alto, los que mejor lo conocen son los albatros y los cóndores. Y no sigo adelante con disquisicones de este tipo, que si no esto va a terminar pareciéndose a Juan Salvador Gaviota que era un libro que estaba de moda cuando mi adolescencia y me parecía una cosa chunguísima.

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  5. Y sigue siendo una cosa chunguísima ;) julian

    Pues parece que estés allí... en todo caso sólo hace falta escuchar a Satie para volar como un albatros.

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