viernes, 25 de enero de 2013

PROUST Y EL DESCUBRIMIENTO DE LA POLVORA


“Los viejos pantalones que luciste en tiempos vuelven a estar de moda. ¡Fíjate en esos!; son... muy, muy, parecidos; pero... para quién hoy los lleva... ¡tan distintos!”.

Se puede hablar de la moda como hice yo en su día, desde los bordes del grisáceo barranco de los cuarenta, en esa manera fatalista y un tanto desencantada; casi, casi, hasta elegiaca. O se puede optar, como prefirió hacer monsieur Proust, a quien el paso del tiempo le preocupaba casi tanto como a mí por aquel entonces, y como les preocupa a casi todos cuando presienten que la juventud se halla pronta a esfumarse para siempre, por encarar la cuestión en una manera bastante menos afrentosa. Y, con este temple, cuando uno de los personajes de sus libros se interesó por la procedencia de los originales sombreros que otro de ellos acostumbraba a gastar, este segundo le respondió: "no voy a buscarlos a ninguna parte. Lo que hago es no tirar ninguno". Sabia ocurrencia.

Ustedes lo saben, como también Proust lo sabía: las modas, pasadas de moda, con el tiempo, seguramente, van a terminar por volverse a poner de moda. Lo que igual se podría enunciar aseverando que nada hay que sea realmente nuevo bajo el sol salvo los ojos y el criterio de aquellos a quienes en cada momento les corresponde admirar la pretendida primicia.

para cerrar esta recurrente parábola, deseo añadir de mi cosecha -y así lo consigno por lo que de desabrido pudiera contener el comentario- que si bien cada enésimo descubrimiento de la pólvora es un síntoma sano de sana juventud, prolongar la admiración y la sorpresa a causa del vulgar suceso a partir... pongamos por ejemplo, de los veinticinco... no va sino a representar un lastimoso síntoma de inane inmadurez. Nuestros abuelos, nuestras abuelas -aunque me resulte un poco violento proclamarlo en público- también follaban ¿cómo si no piensas que estás tú aquí para poner en duda la coyunda?.

7 comentarios:

  1. algo parecido dijo el pintor Andy Warhol: que no era preciso cambiar de estilo (en el pintar), si el estilo de uno empezaba a no estar de moda, pues con el tiempo volvería a estarlo...

    me parece muy lúcido lo de la sorpresa y la edad, julian bluff

    un saludo

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  2. También dijo Warhol que en el futuro todo el mundo llegaría a tener su minuto de gloria. Algo que estoy en un tris de calificar de verdaero "vaticinio". Por cierto ¿sus famosas series de retratos eran pinturas de pastel sobre acrílico o meras fotografías retocadas?.

    Me gustan un montonazo tus retratos. Son casi literatura. Los veo también el toque FBacon. ¡Un abrazo!.

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  3. los cuadros famosetes de Warhol son serigrafías (la serigrafía es una técnica que permite imprimir fotos sobre tela, como sobre las camisetas) que el pintor solía repintar con acrílico

    la obra de Warhol va sobre la serialización de la imágenes; sobre lo original y la copia

    gracias, me halaga que te gusten mis retratos

    un saludo

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  4. Con tu venia me permito aquí enlazar los retratos

    http://jsmntlv.blogspot.com

    para que así mis visitantes, todos, porque supongo que bastantes te conocerán ya, sepan de que estamos hablando. Y gracias por la información sobre lo de Warhol, ya me imaginaba yo que sería un rufian.

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  5. en realidad el tiempo (las modas que vuelven) no es exactamente circular, sino helicoidal: vuelve la minifalda, por ejemplo, pero no es igual que la de los años 20 plisadita. etc

    Proust no contemplaba su perdida juventud en la amdurez: se estaba muriendo.

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    1. Todos nos estamos muriendo SIEMPRE, amigo Lansky; como bien te consta.

      ;-)

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    2. No me refería a esa obviedad, sino a la enfermedad terminal de Proust mientras corregía las últimas versiones de las galeradas de La Recherche...

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