viernes, 16 de noviembre de 2012

ESCRIBIR ES REPETIR (la lógica del nacimiento de Borges)


Las palabras no cambian, siempre son -han sido- las mismas, cambian, sí, las personas que se acercan cada vez a descifrarlas. Cambian los escribientes.

Todo está explicado ya, todo es repetición de lo que dejaron dicho otros -siglos ha- a sus contemporáneos; podremos, si acaso, rectificar el diseño de las ropas, alterar el tiempo y el lugar de la batalla decisiva o resolver que la heroína se corrompa unas páginas antes.

Pretendiendo sentirnos creadores de matices, de seres, y hasta de intimidades, vamos cambiando el nombre de las cosas, según en que momentos, con la vana ilusión de poseerlas hasta la eternidad sólo para nosotros, de hacerlas nuestras, cuando lo cierto es que todas ellas existían desde que nació el primer hombre de la tierra y existirán hasta que muera el último hombre de la tierra.

Ulises continua surcando los mares un día y otro día sin detenerse nunca, los celos del veneciano son los celos de los hombres y las pasiones de Emma las de todas las que fueron y serán. Toda intriga es hija de otra intriga más antigua; todo dios, fruto de otros dioses fulminados por el tiempo como si fuesen libélulas.

Los recuerdos, los sentires y los razonamientos forman parte rutinaria de una historia cotidiana. Las gestas de los héroes son copia de otras gestas aún mayores por ser el hombre antaño mero instrumento de los dioses, menos independientes. Los ajes del amor un calco de los sufrimientos de Perseo. Y esa melancolía de algunos viejos perdedores de Manhattan que nosotros compartimos aquí, al otro lado del Atlántico, no dista demasiado de la que en ocasiones, contadas, vino a insuflar ternura en las ideas de aquel loco visionario de La Mancha por todos conocido. Decir de un episodio -hasta el más anormal- que es nuevo, o al menos novedoso, sólo es voluntarismo, ganas de vernos sorprendidos por la vida. Hasta los sentimientos más recónditos son viejos. En serio.

¿O acaso Edipo nació el año pasado en Ponferrada?.

6 comentarios:

  1. ¿Quién es el de la izquiera inferior? Ni puta.

    Estoy leyendo hoy El plagio como una de las bellas artes y arranca con un cita de Baroja cojonuda que no conocía: todo lo que no es autobiografía es plagio. Y tiene razón. La vida es lo original. Las palabras son siempre las mismas.

    Un abrazo, Bluff.

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  2. No sé, es algo así como Nick Cave en chuchurrío. Ese es más tu terreno Vicentico. Baroja definitivamente grandioso. Si no te has leído sus tres tomazos de memoriasdiariosmegamix "Desde la última vuelta del camino" ya estás tardando, kapuglio.

    Un abrazo para ti. Y otro también para tu chica.

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    1. Hostia es verdad. Es Nick Cave. Ya sé que es un pelín raro pero no lo soporto, que esto quede entre nosotros, jeje. No me gustan las medias tintas en oscurantismo. O Bela Lugosi y batcuevas o nada. Aunque llevo un par de días enganchado al último de Crystal Castle. Es demoníaco.

      Otro secreto: detesto los diarios y las memorias. Me aburren soberamente. Me niego.

      Manías.

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  3. ¿Crystal Castle o Crystal Castles?

    Te lo pregunto porque los primeros me parece que ya no rulan y los segundos -que son como de moderneo y tal...- no me pega una mierda que te gusten. Si me dices el título del disco, salimos de dudas.

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  4. Yo no dije en ningún momento que fuera Cave, palurdo.

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