sábado, 27 de octubre de 2012

ACERCA DE MADEMOISELLE RELITH


Había recibido un sobre con la letra de Flora. Lo abrí. Me citaba en su dormitorio-"requiero su presencia inmediata", decía la nota-. Subí las escaleras de dos en dos, sin angustias y con ganas de hacer bien las cosas. Sobre la puerta de su cuarto había pegado un papel con una flecha, debajo ponía "sigue la flecha". Pensé lo mismo que tantas otras veces -"esta mujer es medio boba"- pero seguí la flecha.

Ella estaba sentada en la biblioteca, en un sillón de orejas, vestida. Sonreía. Con una de sus manos sostenía un cartucho de Pringles. El detalle me escandalizó. Allí, en los restaurantes belle vue de la promenade, donde la invitaban a almorzar sus elegantes admiradores y donde todos podían verla mirar y reír: hommard thermidor. Sin embargo, al llegar a casa: ¡pringles!. Me repugnó el detalle.

"¿Qué es lo qué quieres hacer con gordito?" me soltó ella a bocajarro. Flora sabía que Rafael Górdito era para mi algo más que una debilidad.

Arranqué a hablar "no sé ¿...ser para él una especie de hermano mayor, algo así como un maestro...?. "Cuidado..." deseó entonces, ella, advertirme "..gordito es débil, propenso al cisma, no sabe realmente que es lo que desea encontrar en esta vida".

"Tranquila, tranquila... no soy Ricky Martin, sólo pretendo que el chaval disfrute un poco.. ya sabes: pelirrojas tetonas, pommeray a 19 grados, Borges y Pessoa. Y a ver si así el muchacho deja leer a Paul Auster; Paul Auster lo está entonteciendo al gordito".

"... pero todo eso lo vienes haciendo... con su dinero, con mi dinero" sentenció ella con visibles señales de enojo en el rostro.

Le respondí: "... bueno... esos son los negocios: él pone la pasta y yo pongo el entusiasmo...".

"Socrates y Alcibiades" expresó ella. Estímulos alimentarios al margen, era una mujer muy culta.

"... y yo soy Sócrates y soy Alcibiades". Consideré que venía al caso hacerle esta rotunda acotación. Aunque supusiese una indudable putada.

Sus ojos echaban chispas. No pudo resistir el impulso de preguntármelo:

"¿Volverás a acostarte conmigo alguna vez?".

"Quizás sí, querida. Lo ignoro".

Cosas como la que acabo de contarles -mundanas y profundas...- me ocurrieron con cierta frecuencia durante mi última estancia en Antibes en compañía de la encantadora familia Relith. Unos disfuncionales.

Cuando sus miembros -o incluso el servicio- me den pie para hacerlo (no me gusta ser indiscreto) les volveré a comentar sobre alguna otra anécdota. 

Julian Bluff también estaba allí, our dear guy, pero él asegura haberlo olvidado casi todo.

7 comentarios:

  1. El detalle de las pringles, qué bueno, lo escandalizó.

    Saludos.

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    1. Es que las Pringles, no sé si las habrás comido alguna vez, espero que no, están realmente asquerosas.

      Mi pesonaje lo sabe de oidas ¡claro! por unos sobrinos suyos, hijos de una de sus hermanas, casada con Fontaine-Rochard, un parvenu con ínfulas. A los críos se las dieron a probar una vez que los llevaron a Compiegne, y luego a Disney, con el colegio de Notre Damme del Sancerre, y casi vomitan del asco, las criaturitas.

      Au revoir!

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  2. Vaya, ahora resulta que Paul Auster es como las patatas fritas de canuto ¡Qué daño hace cierta crítica superficial, ocurrente y altiva a lo 'malherido'!

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  3. Un poco de sentido del humor, amigo Lansky. Yo no soy mis personajes. Y en este caso, aún menos, atiende a lo que se dice en la última línea del relato.

    Por último, quiero recomendar, desde aquí, la lectura de "La Música del Azar" que es una novela singularmente buena. De Paul Auster.

    Un abrazo a todos. Hasta a Lansky ¡ja, ja...!.

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    1. Ese 'Hasta a Lansky' te ha quedado, no sé, un poco feo, casi grosero. Y en cuanto a mi sentido del humor, ¿por qué presupones que me falta, Julián? De hecho yo vengo a tu blog a reirme. Buenas noches

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    2. El buen humor jamás debe decaer. Y si de verdad consigo alguna vez arrancarte una sonrisa cuando me lees, ten por dierto que para mi eso va a ser un motivo de orgullo. No olvides que ha habido ocasiones en la que tú has sido mi UNICO lector. Se dice pronto. Lo que ocurre es que uno también tiene su corazoncito y a veces, últimamente, te veo un poquillo picajoso conmigo. Un abrazote

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    3. "El buen humor jamás debe decaer". Sí, claro, y 'todo el mundo es bueno'. Los eslóganes de buenismos indiferenciados no me molan, Julián. Prefiero la bondad y la hombría de bien (sea lo que sea eso, algo relacionado con Gary Cooper, me parece) de una en una.

      Un abrazo

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