martes, 11 de septiembre de 2012

DESPUES DE LA MEDIANOCHE



"Los besos se parecen, los gestos apenas son distintos, es el tiempo el que se ocupa de dotarlos de un sentido propio, de una singularidad... de convertirlos en una verdadera historia cuyo recuerdo, sin embargo, va a terminar volviéndose muchas veces irrecuperable".

Además de a mi mismo, como vengo obligado, cito aquí también al padre de mi admirado J.L. Borges, J.G. Borges, quién en su día nos dijo que: "nuestros recuerdos son siempre los de la última vez que los contamos". 

2 comentarios:

  1. En parte, cuando uno se da cuenta de que ha nacido para escribir es porque toma consciencia de que la gran tragedia del ser humano consiste en contemplar cómo el referente material de esos signos que son los recuerdos, tu hogar, tus padres, tu mujer, tus amigos, desaparece poco a poco de la realidad, hasta que acaba por extinguirse. Lo que nunca imaginé al principio de esta siniestra broma es que con los años lo que vería desaparecer sería el mismísimo ideal humanístico que ha protagonizado casi seis siglos de Historia. Si el ser humano teme a la muerte es porque al morir desaparece nuestro mundo con todos sus recuerdos.

    Esto es lo que pasa cuando un poeta fracasado está de vacaciones. Demasiado tiempo para pensar, para hundirse en su propia mierda.

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  2. VD

    Todos los poetas han fracasado. Todos los buenos. Ese es su triunfo.

    Igual que los gremios profesionales tienen su lenguaje propio... sectario, cada generación intenta crear su propia secta cultural que pueda singularizarla de las anteriores. Ha pasado y pasa en la música, en la narrativa, en la pintura... En esta última de manera harto evidente se ha dado una sobreestimación de algunas corrientes de escasísima valía. Pero existe gente -como tú y yo- que por gozar de una aptitud y una actitud globalizadoras, no fraccionarias, que nos facilitan comprender el alcance sensual, espiritual y técnico (sí también técnico) de cada obra, comparamos, elegimos y nos decantamos (porque creemos en el talento, el mérito, la sencillez y la bondad) por el clasicismo.

    Y en esas andamos, Vicente; a hostia limpia con los "nuevos profetas".

    Un abrazo!.

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