miércoles, 1 de agosto de 2012


TIEMPO DE SILENCIO (vs. MARTIN SANTOS)


Coinciden, hoy, amistados entre mis recuerdos, ignorando la procesión fragosa que la juventud del sábado celebra más allá del cristal de mi terraza, los principales silencios sobre los que se ha ido fraguando mi satisfacción en los últimos años de mi vida, los primeros de mi madurez.

Un silencio de euforia, previo a la derrota que sin duda iba a sufrir al día siguiente, con el que me quedaba abstraído entre canción y canción, entre disco y disco, algunas noches torpes de borracheras y alegatos en las que yo abominaba de Madrid. Al regresar a casa y escuchar mis canciones favoritas... revivía. Palabra de honor, revivía.

Un silencio de paz, al que interpelo cada noche desde mi cama, antes de conciliar el sueño, y, sistemáticamente, rehúsa contestarme. ¡Menos mal!. Es esta quietud humilde, de elegante, en la que en muchas ocasiones intercalo fantasías de enamoradas que la vulgarizan. Gracias a este silencio subsisto como ser humano.

Un silencio entre lecturas, entre ideas, entre silencios. Este prenda es bullidor, reflexivo, erudito, elocuente pese a ser callado. Empleo estos momentos carentes de ruido en pensar patrañas, en componérmelas para convertirlas en letras, en soliviantarme a cada poco con las voces que dan en la radio y la tele confinando a aquél al hueco de la carbonera. Su verdadero cosmos. Este otro silencio es el que me permite ser feliz.

1 comentario:

  1. "Un silencio entre lecturas" Uhmmm, deduzco que lees siempre en voz alta, o al menos bisbiseando y no como en gran San Anselmo...

    ResponderEliminar