lunes, 18 de junio de 2012


Evocaciones (I)

Ella guarda en su boca a Atenas y a Bizancio... sus almas, sus monedas. A Prusia y a Hölderlin. Se trenza el cabello con hebras eternas de premoniciones. No vislumbra el futuro ni recuerda el pasado. Está muerta.

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