martes, 5 de junio de 2012


CRITICO LITERARIO. A LOS CUARENTA Y CINCO. EN ESPAÑA


Esta misma mañana he recibido un nuevo paquete de libros. Ayer por la noche, a última hora, Ricard me mandó un e-mail volviendo a insistirme en lo de "Galopantes piadas de suicidio". Uno de los libros del lote es "Galopantes piadas de suicidio". ¡Loco tendría qué estar para leerme, yo, algo con ese título!. De atar, vaya.

Como acostumbro a hacer, me miraré la foto de la contraportada y la crítica la hago en función de si el tío es gordo o delgado, si va de malote o de intelectual internáutico. A las tías me cuesta más pillarlas el punto, me guío más por los años que tienen y si son o no catalanas. Pero, bueno, el autor de "Galopantes" es un tío. Un tío de Burgos.

Venga, vamos a abrir la tapa del final a ver lo que nos depara la suerte.

No se ha revelado demasiado extravagante que digamos; es uno de tantos... perilla, poco pelo, ralo, entradas pronunciadas, naricillas (demasiada poca nariz para ser un escritor de raza) una camiseta blanca y una camisa negra como de cantante country que al joven de la foto le sienta como un puntapié en las posaderas. Parece que al mirar de frente bizquea un poco. Por lo menos, en la instantánea. De perlas, así me pondré hablar de la esquiva transitoriedad de sus elipsis; una frase que quedará de puta madre. ¿Qué más convendría decir de este...? ...no sé, no sé... la camisa, las flores de la camisa, tal vez podrían servirme para dar un toque de atención, como de pasada, sobre su -a veces- excesiva propensión a la perífrasis vocativa, a las florituras estériles.

Venga, un traguito. Venzamos la aprensión que nos embarga y echémosle una ojeada a las páginas de enmedio. Lo de siempre ¡mejor, más cómodo! los nombres de grupos de rock ingleses, de algunas chicas que no follan si no te haces primero novio de ellas y de un par de garitos de la zona de Las Llanas donde él suele acudir los viernes por la noche a oír rock inglés e intentar ligar con las "erasmus", van a valerme para patentizar en mi crítica, la autoreferencialidad del autor y el desgarro suburbial de su prosa.

Otro trago. Veamos, veamos... sí justo... en efecto ¡aquí está: Vila-Matas! ¡hasta las gónadas tiene que estar de los críos mi buen amigo Enrique! Vale, aprovechemos y refirámonos, en este caso, a la notable vocación metaliteraria de las intenciones retrofraccionales (esta me la invento por todo el morro) del joven literato.

¿Ya está?. Sí, sí; puede valer. ¡Ya lo creo que puede valer, que el muchacho este, de Burgos, no tiene que ser ningún "faulkner" que digamos! ¡Coño, que es de Burgos! Hale, vamos a rematar, y así le rendimos honor a la castellana cuna del galopante, remarcando el laconismo que destilan sus ideas y la austeridad de su locución al expresarlas -vamos... ¡que es pelín pasmao el chaval!- y demos el asunto por concluso.

Puesto de esa forma cumplido colofón a mi trabajo, ingrato trabajo, coloquemos a Bach en el equipo de música, sirvámonos otro Johnny Walker, con bien de cubitos de hielo, y retomemos la lectura de Morsamor, de Juan Valera, que justo ahora está en lo más interesante ¡Ay qué pena que el whisky no sea ya etiqueta negra! ¡Estos chavales...!.


5 comentarios:

  1. Te veo muy (mal) influenciado por amlherido y sus boutades pseudocríticas (otras bein certeras): parodias, supongo.

    Por cierto, ha muerto este tío (adivina) que me encanta y le he dedicado un post, no es de tu linea ni mucho menos de Olmos, eso que os perdéis:

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  2. Hola, Lansky!

    Ojo con Mal-Herido que hoy por hoy es la gran esperanza blanca de la literatura española. Nada tengo yo que ver con él. El habla de novelas españolas buenas (y da nombres) y de novelas españoles malas (y da nombres). Y miente. Y yo digo que todas son malas, pero no doy un solo nombre. Y digo la verdad.

    Mira, para que vamos a andarnos con bobadas, a mí el que me gustaria que me influyese es Baroja, don Pio.

    En cuanto al post, lo he escrito para echarme unas risas. Y para que a los que les resulte gracioso, se echen unas risas. Aunque, no lo olvides, la realidad supera siempre a la ficción. Y por supuesto que tienen que existir reseñas de libros que el crítico firmante no ha llegado ni a abrir. Sin ir más lejos, el propio Mal-Herido ¿tú te crees de verdad que se lee todos los libros que aparecen en su blog?

    En cuanto a la ciencia ficción, me declaro un zopenco a la enésima potencia. Ni me gusta ni la entiendo. De Bradbury traté de leer algo hace muchos años y no le pillé el punto.

    Un abrazo!

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