jueves, 19 de abril de 2012


El amor en las fiestas

"Es una reunión de gente jodida. Un rollo malayo de tíos con la picha empastillada y tías con retoques en los pómulos. Una mala comedia donde, de vez en cuando, sueltan un conejo ciego o una paloma medio muerta para que tú los caces, ¡si puedes...!. Y donde los disparos prorrumpen por los aires a destiempo ¡pim, pam, pam!.. y se pierden en el vacío sin haber hecho blanco.

La música es de radio fórmula y los sandwiches, de mortadela mala. Las intenciones no son nunca tan alegres como lo es el buen rollo de la gente al saludarte. Los nombres van repitiéndose uno tras otro: Cristina, Pablo, Amalia, Jaime, Cristina/Pablo.

Es una fiesta aburrida para gente perdida. Gente -soltera o separada o divorciada- que está a punto de cumplir los cuarenta y les da bastante respeto pararse a pensar en el pasar del tiempo. Pensar, saber al pensarlo, que el tiempo pasa. Se ríen ¡válgame Dios! intentan reirse todos ellos de buena gana aunque saben que ni la trama es demasiado afortunada ni sus protagonistas demasiado apuestos.

Tal vez sea una de las últimas fiestas donde puedan reirse de que se les esté acabando la juventud; tal vez en adelante echen de menos volver a sentir ese miedo. Lo cierto es que se ríen, medrosos y un poco envanecidos. Vaya si lo hacen. Todos controlan, ya, de algo serio, lo normal, que los da de comer, todos tienen sus manías y sus marcas favoritas, y ahora están ahí juntos mientras el tiempo transcurre, charlando, bebiendo... y deseando poder follar con su media naranja.

Es una fiesta cojonuda. Como todas. ¿Acaso va a atreverse alguien a negar que las fiestas entre amigos suponen una ocasión estupenda para tomar una copa y pasar un rato agradable?. Yo, por lo menos, no pienso hacerlo. Casi siempre me ha tocado quedarme sin ligar en las fiestas. En todas esas fiestas tan cojonudas a las que he ido, a las que todavía voy de vez en cuando.

¿Qué nos decimos unos a otros acerca de nuestro aspecto? (vamos envejeciendo) Pues eso... te veo igual. Qué risas nos echamos el otro día. Pero... bueno... me parece que nos pasamos un poco ¿no? bebimos más de la cuenta. Hoy me duele la cabeza y pienso retirarme un poco antes.

Y la fiesta continúa... porque hay alguien -uno o una o varios- que mantienen la esperanza de haber visto en la cocina a su amor eterno. Ese que ya se ha ido. Que nunca ha aparecido. Que ha pasado volando. Y la chica o el chico/el hombre la mujer -antes ilusionados- están en este preciso instante desorientados

comiendo

bebiendo

fumando

Jodidos, a punto de llorar, respiran hondo, y se sirven otra copa más en un vaso vacío. Un trozo de plástico con restos de pena. Con rastros de huida. Ha habido alguien que ha bebido antes otro cuba libre en ese mismo vaso. Pero ya se ha ido. Se trata de alguien que ya se ha ido".

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